Interrogantes cósmicas

El primer satélite uruguayo dejó de operar tras 10 meses de funcionamiento, una primera experiencia con resultados prácticos desconocidos
Mientras la NASA celebraba que la sonda espacial New Horizons finalmente había llegado a Plutón, mandaba fotos del planeta enano a la Tierra y seguía viaje hacia el cinturón de Kuiper, ayer en Uruguay se anunció el cierre oficial de la misión del primer satélite nacional, el Antel-Sat.

El 18 de abril se realizaron las últimas transmisiones de datos que cerraron un proceso de diez meses en órbita, iniciado el 19 de junio de 2014. Ese día, mientras la selección uruguaya enfrentaba a Inglaterra en el Mundial de fútbol FIFA de Brasil, desde una base rusa un cohete lanzaba al espacio al Antel-Sat junto a otros 36 satélites de 17 nacionalidades. Se trataba de un hito para la ciencia local, el inicio de la carrera espacial uruguaya. Pero los festejos se los robó Luis Suárez y sus dos goles siderales.

Embed

Tras ese comienzo opacado por la selección uruguaya, ahora se anuncia el final eclipsado por los logros de la NASA. El fin "estaba previsto a causa de la degradación esperable de los componentes de esta clase de satélites en las condiciones de operación del espacio. Se llega por lo tanto al fin de la vida útil del dispositivo", informó la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, institución que trabajó junto a Antel en la construcción, desarrollo y monitoreo del satélite.

Alrededor de 60 ingenieros y otros especialistas participaron en el proyecto del Antel-Sat

No obstante, Juan Pechiar, ingeniero que lideró este proyecto pionero para Uruguay, había dicho a El Observador en mayo de 2013 que el satélite estaría orbitando la Tierra por seis meses en el peor de las hipótesis y por 20 años en el mejor de ellas. Para esta nota Pechiar no pudo ser entrevistado por falta de autorización oficial de parte de Antel, algo que fue solicitado hace más de un mes.

Embed

Logros científicos

Durante los diez meses de operación, el Antel-Sat envió 750 mil mensajes con datos de su ubicación y otras magnitudes que fueron recibidas por Facultad de Ingeniería y varios radioaficionados de todo el mundo. Algunos pueden verse en la cuenta oficial de Twitter del satélite, @cx1sat, aunque son incomprensibles para los usuarios no especializados. En ese período, el satélite orbitó la Tierra 4.444 veces.

Según la Facultad de Ingeniería, gracias al Antel-Sat se ha conformado una base de datos de 480 mil medidas, así como 60 imágenes tomadas por las cámaras del objeto espacial, un material que actualmente está bajo análisis por parte de los equipos técnicos de la Facultad y de Antel.
Las cámaras eran dos: una que tomaba fotos en color y otra infrarroja que permitía analizar nubes y temperaturas. En conjunto permitían el análisis del estado del tiempo, algo que se esperaba que tuviera aplicaciones prácticas para el agro. Sin embargo, en lo informado tanto por el ente como por la facultad no se revela si esto se pudo hacer.

Embed

De las 60 fotografías tomadas por el Antel-Sat solo se conocen tres, publicadas por Antel en diciembre de 2014. En ellas se captura la zona de transición de la atmósfera terrestre sobre Uruguay y el sur de Brasil, aunque para el ojo del público común la imagen no se entienda, dada la baja resolución de la misma.

¿Logros prácticos?


El Antel-Sat era un satélite de clase CubeSat, un estándar creado para hacer más accesible esta tecnología espacial. El uruguayo estaba formado por dos unidades, totalizando 10 x 10 x 20 centímetros de tamaño.

El proyecto que empezó en 2006 con estudiantes avanzados de la Facultad de Ingeniería terminó empleando a un grupo de 60 personas. Luego de que fue tomado por Antel, en 2011, recibió un apoyo de US$ 695 mil, aunque según publicó el diario El País en noviembre de 2014, el ente invirtió luego US$ 800 mil en la conformación de un grupo propio de ingenieros y la construcción de una estación de control en Manga para el monitoreo de los datos enviados por el satélite.

Antel evaluó la misión como "altamente positiva", afirmando que se trata de una experiencia piloto y que su verdadero objetivo era la formación de los estudiantes de ingeniería que estuvieron relacionados con el desarrollo del Antel-Sat.

De todas formas, falta conocer públicamente los logros prácticos que tuvo el primer satélite uruguayo. Sobre todo para saber si la experiencia se repetirá y en qué condiciones.