Los nuevos fotógrafos de bolsillo

Las cada vez mejores cámaras de los smartphones y las decenas de aplicaciones para editar y compartir imágenes han masificado este arte. Pero, ¿convierten al usuario en fotógrafo?
En noviembre del año pasado, la tapa de la icónica revista Times mostró una foto del mar durante la tormenta Sandy y fue noticia. No solo por la sensibilidad que despierta una catástrofe natural, sino porque la imagen había sido tomada con un smartphone. En el ámbito local, dos meses antes El Observador había elegido para su tapa y contratapa una foto panorámica del barrio Marconi sacada con un iPhone. Y no era la primera vez. Este febrero la cámara del smartphone de Apple le valió el Oscar a mejor documental a Searching for Sugar Man, la película en parte filmada con un iPhone usando una aplicación de US$ 1,99.

Estas son apenas algunas señales de que los smartphones se están convirtiendo en las nuevas cámaras compactas. Por algo los fabricantes se preocupan por ofrecer cada vez mejores formas de captar el mundo y los usuarios, a la hora de comprar un smartphone, se fijan en cuántos megapíxeles y qué posibilidades les ofrece esa camarita que viene con el teléfono.

De hecho, celulares como el iPhone de Apple, los Samsung Galaxy, los Sony Xperia o los Nokia Lumia incluyen cámaras que nada tienen que envidiar a las clásicas point and shoot. La del Nokia 808 PureView, por ejemplo, graba video en full HD y toma imágenes de 41 megapíxeles, más del doble de resolución de las cámaras réflex usadas por los fotógrafos profesionales.

Por otra parte, compañías como Nikon y Samsung decidieron dar un paso más en el mundo de la fotografía móvil y lanzaron al mercado sus propias cámaras de fotos con sistema operativo Android. Es decir, cámaras con conectividad a internet y aplicaciones para editar y compartir las imágenes.

El límite entre ambos dispositivos es cada vez más difuso. ¿Ahora los celulares vienen con cámaras? ¿O es que las cámaras, además de sacar fotos, permiten también hacer llamadas y escribir mensajes?

Filtrar la fotografía


Mientras los usuarios se dan cuenta de que tal vez sea más útil y económico comprar un smartphone con una buena cámara en lugar de los dos aparatos por separado, el mercado de las aplicaciones crece para darles una nueva razón a favor de esa tesis.

Decenas de apps disponibles para las diferentes plataformas, baratas y hasta gratuitas, pueden descargarse desde el teléfono para editar, retocar, aplicar filtros y efectos a las fotos y, cuándo no, compartirlas en las redes sociales.

No es casualidad que en Facebook circulen más de 240.000 millones de fotografías. O que Instagram, la aplicación de filtros y red social más popular del rubro, supere los 100 millones de usuarios activos casi dos años después de su nacimiento. Tampoco es coincidencia que Facebook haya desembolsado US$ 1.000 millones en adquirir esa app.

Concursos, cursos y exposiciones de fotos sacadas con celulares certifican el nacimiento de esta nueva práctica, que hasta tiene nombre propio: phoneography (la combinación de “teléfono” y “fotografía” en inglés).

Incluso el mercado se dio cuenta de que podía empezar a vender accesorios de fotografía para celulares, como lentes y trípodes, que confieren al teléfono capacidades que antaño solo pertenecían a las cámaras hechas y derechas.

Lo que importa es el ojo


Según el Perfil del Internauta Uruguayo 2012, realizado por Grupo Radar, unas 120 mil personas en Uruguay tienen un smartphone. Lo que no significa que haya 120 mil fotógrafos en el país: una cámara no te convierte en uno, al igual que una lapicera no te hace escritor.

Así lo afirma el fotógrafo y editor de la agencia internacional de noticias Agence France-Presse (AFP), Panta Astiazarán: “El que saca la foto es el cerebro, no la cámara. Esta es la herramienta”. En su opinión, es una “confusión pensar que cualquiera que tiene las herramientas va a hacer algo bueno”.
“El que saca la foto es el cerebro, no la cámara”, dice Panta Astiazarán

Pablo La Rosa coincide. Para el fotógrafo y profesor de la materia, lo único que diferencia al profesional del aficionado es una cuestión de sensibilidad, es decir: “Qué miro yo y qué es capaz de mirar otro”.

“Antes, para hacer fotografía uno tenía que manejar una técnica, tener conocimientos casi científicos, usar cuartos oscuros, casi mágicos”, explica La Rosa, que actualmente trabaja para Televisión Nacional de Uruguay. Allí publica reportajes que combinan foto y video, y que recogen la historia de distintos personajes montevideanos. Cuenta que, viniendo de la fotografía, ahora se mueve en el mercado de la televisión, lo cual no esperaba. “Quiero creer que es porque tenía algo que contar y alguien quería escucharlo. Y también quiero creer que si hubiera usado un celular, también hubiera funcionado”, dice.

“El tipo de cámara que tengas no influye demasiado en el tipo de foto que terminás obteniendo”, concuerda la fotógrafa profesional Tali Kimelman. A diferencia de Astiazarán y La Rosa, en ciertas ocasiones prefiere usar su iPhone para tomar imágenes. Se lo compró el año pasado con ese fin y ahora, a quienes la consultan, les recomienda adquirir un teléfono en lugar de una cámara.

Para Kimelman lo que importa es “el ojo”, la mirada del fotógrafo, más que el equipo. Cuenta que hace poco colgó unas fotos en su página de Facebook y, entre los comentarios, algunos seguidores le espetaban que sus fotografías eran buenas porque las sacaba con buenos lentes. Las había sacado con el iPhone.

Pero si bien la phoneography tiene una sección en su sitio web, no es parte de la vida profesional de Kimelman, que reserva su teléfono para el ámbito personal, divertirse y guardar recuerdos familiares. Es que, al igual que sus colegas, no cree que las cámaras de los smartphones estén listas para sustituir a su réflex Canon EOS 5D Mark III. En su opinión, “la calidad todavía no es suficientemente buena como para hacer ampliaciones grandes”.

Astiazarán también cree que un smartphone no se compara con una cámara profesional. “Si no, nadie sacaría con un armatoste de un kilo y medio”, sostiene el fotógrafo.

La fiebre Instagram


“Instagram es una moda comercial, que no tiene intenciones de contar nada”, afirma La Rosa, para quien detrás de esta popular app hay una marca, “alguien que te está diciendo cómo tienen que salir tus imágenes”.

Por su parte, Kimelman cuenta que ella misma utiliza Instagram, pero explica que, al igual que otras aplicaciones de edición de fotografías, “no permite ir al detalle. Se aplica todo (un filtro, por ejemplo) a toda la foto”.

Además, “en la medida en que cualquiera haga un truco, el truco va a dejar de ser importante. Lo que importa es el concepto detrás de la técnica”, añade Astiazarán. Por eso afirma que lo que se ha democratizado (y solo en parte, aclara) es “la posesión de la cámara, pero no la fotografía”.

Es que, para el editor de AFP, es internet la que ha democratizado la cultura y permitido “que todo el mundo tenga acceso a colocar su obra libremente y que todos puedan acceder a ella”. En un mismo sentido, La Rosa considera “fantástico” el hecho de que “todo el mundo tenga acceso a la imagen, a construir imágenes y obtener un resultado aceptable”.

Porque al final de cuentas, si se está frente a una buena foto, ¿importa realmente el dispositivo con el que se sacó?

 


Cinco aplicaciones de fotografía


 

1. Instagram

La popular app permite aplicar filtros y marcos para editar una foto sacada con el smartphone o tableta y compartirla en la red social homónima, Facebook, Twitter y Tumblr. Este año alcazó los 100 millones de usuarios. Gratis para iOS y Android.

2. Sanpseed

Permite aplicar filtros, bordes, ajustar y retocar las imágenes tomadas por el iPhone, iPad o celular con Android. Los usuarios también pueden compartir las fotos en las redes sociales y correo electrónico directamente desde la app. Gratis para iOS y Android.

3. Facetune

Está diseñada para que el usuario pueda editar sus retratos “hasta la perfección”. Para eso, pone a disposición herramientas como la de “piel perfecta”, para conseguir un aspecto terso, u otra para remover las marcas de acné, por ejemplo. En iTunes a US$ 1,99.

4. Picsart Studio

Lanzada en noviembre de 2011, tiene “todo lo que un fotógrafo podría querer en un solo lugar”. Contiene herramientas de edición, “efectos mágicos” y una red social incorporada. Se autoproclama la app de fotografía N° 1 de Android. Gratis para iOS y Android.

5. Photo Studio

Las críticas lo señalan como uno de los mejores editores de fotos para Blackberry, sistema operativo para el cual fue creado. Permite las opciones básicas de edición, además de otras como filtros y compartir las imágenes en las redes. Gratis para Android y Blackberry.


Acerca del autor

Comentarios