¿Cuándo usar el celular está bien (y cuándo no)?

Guía práctica para diferenciar lo grosero de lo aceptado
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Las reglas de etiqueta son, por definición, una forma de consenso. No son un código de conducta estático, sino una serie de normas en las cuales estamos todos de acuerdo en determinado momento. Cuando cambiamos nosotros y el momento, el acuerdo social evoluciona también. Y en este momento está transformándose de forma muy drástica, según un reciente estudio del instituto estadounidense Pew Research Center.

El estudio, que incluyó una muestra de 3.200 estadounidenses adultos, descubrió que la amplia mayoría tenemos celulares y raramente nos apartamos de ellos. Esa no es una noticia. Lo nuevo es que la encuesta detectó nuevos patrones de comportamiento en cómo y dónde usamos nuestros smartphones, incluyendo lugares donde, hace tres años, sacar el teléfono era considerado de mala educación.

Por ejemplo, casi 80% de los encuestados consideraron que está bien andar por la calle mirando el teléfono y la mayoría de los jóvenes admitieron que publican fotos, tuitean y navegan por internet frente a otros.

El cambio es natural. Cuando el tenedor llegó a Europa en el siglo XI era visto como algo escandaloso. Se consideraba grosero no comer del plato comunal con las manos. Con el tiempo, la invención del tenedor reescribió el manual de modales en la mesa.

Si la etiqueta se basa en lo que la mayoría considera como el comportamiento aceptado, entonces las reglas sobre el uso del celular en público han cambiado para siempre, ya sea para bien o para mal. De hecho, seguirán transformándose en el futuro. Pew informó que los jóvenes "son en general más permisivos que los mayores en el uso de los smartphones".

Con esto en mente, examinamos el estudio de Pew buscando comportamientos y hábitos que más de la mitad de los encuestados consideraron aceptable o que realizan de forma cotidiana. En el recuadro se encuentra la guía práctica de la nueva norma social, el consenso actual sobre cuándo y dónde usar los teléfonos en público. Así que no nos culpen por ello: cada uno de nosotros es parte de esta falta de educación avalada por la tecnología.


Fuente: The Washington Post

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