Tarjeta roja: cómo bloquear un sitio pirata

Hay varios mecanismos, el problema es que no son efectivos
Una noche de diciembre de 2014, la Policía sueca allanó de forma sorpresiva el lugar donde estaban los servidores de The Pirate Bay (TPB), uno de los sitios de intercambio de archivos más populares de la red. Menos de dos meses después, TPB estaba online de nuevo. La destrucción de los archivos y de numerosos sitios "espejo" había sido inútil. TPB hoy sigue vivo con más vidas que el Perla Negra.

"Si existe algo, que yo dudo que exista, para bloquear streams específicos dentro de una plataforma sin contar con la colaboración de la empresa, debe ser una infraestructura seguramente mucho más cara que los derechos de autor que se quieren proteger", afirmó Claudio Risso, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República. Así adelantaba el experto por qué el bloqueo a Roja Directa, sitio de retransmisión ilegal de contenidos deportivos, ordenado por la Justicia uruguaya, o el bloqueo de sitios asociados a Bet365.com pedido por la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas, será tan en balde como los numerosos cierres de TPB.

Leyes y trampas

La Justicia dictaminó una medida cautelar mediante la cual ANTEL, como proveedor de internet, debe proceder al bloqueo de todos los sitios web denominados Roja Directa, denunciados por FOX Networks Group LatinAmerica por violación de derechos de autor. Lo mismo busca la empresa en otros países de la región. La primera medida cautelar de este tipo fue ordenada por el Juzgado de lo Mercantil de Madrid en 2015 por demanda de Mediapro y GolTV.

Hay varias maneras de ejecutar la decisión judicial. La más común es bloquear el nombre del sitio. Para esto se usan servidores DNS –servicios en la red con información de la dirección de todos los sitios y páginas web– que filtran el tráfico. Pero el sitio en cuestión, como pasó con TPB, puede cambiar muy fácilmente de dominio con el mismo nombre. Tras la redada, TPB perdió sus dominios principales (ThePirateBay.se y PirateBay.se), pero se abrieron seis nuevos, entre ellos, ThePirateBay.gs o ThePirateBay.mn. Algunos fueron posteriormente cerrados pero ya hay un dicho que avisa lo que sucede cuando se cierran puertas.
"Si existe algo, que yo dudo que exista, para bloquear streams específicos dentro de una plataforma sin contar con la colaboración de la empresa, debe ser una infraestructura seguramente mucho más cara que los derechos de autor que se quieren proteger", afirmó Claudio Risso, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República.

Otra opción es bloquear la IP del servidor. "Si el servidor es fijo, es decir, si no está en la nube, tiene una IP bastante estable. Y ese es el caso particular de Roja Directa", apuntó Risso. La dirección IP es un número único e irrepetible con el cual se identifica una computadora conectada a una red. Esta tarea recae en el proveedor de internet; en este caso, ANTEL.

Lo que hace es agregar "una ruta" que se distribuye en toda la red que lleva el tráfico que iría hacia esa IP a una salida que no tiene resolución. "Eso es fácil de implementar pero es poco escalable. Si fueran centenares de IP y centenares de resoluciones judiciales parecidas habría decenas de miles de rutas específicas distribuidas por todos los puntos de la red; es una cosa de locos", dijo el ingeniero. El proveedor de internet debería revisar todos los días si hay nuevas IP para
bloquear. A Roja Directa o cualquier sitio afectado por una medida de este tipo no le cuesta mucho montar sus servidores en la nube y cambiar las IP todos los días.

"Incluso, los uruguayos pueden saltearse la resolución judicial porque hay proxies abiertos en el mundo", agregó Risso. Un servidor proxy es un intermediario en las peticiones de recursos que realiza un cliente a otro servidor. Así, llega a Roja Directa, por ejemplo, con la IP del proxy. Otra opción es utilizar una VPN (red privada virtual) que permite "ser invisible" a las restricciones.

A juicio del experto, bloquear cada una de las IP redundaría en una sobrecarga de la infraestructura, al tiempo que comprometería la calidad del servicio, en particular, para los clientes internacionales que acceden a través de ANTEL. "Quedan atados a las mismas limitaciones que impone la resolución uruguaya", afirmó.

Y añadió: "Esto no ataca al pirata de verdad, que es quien subió el stream del video. Parece más mediático que práctico y lo peor es que se puede evadir sin mucha vuelta con alguna VPN".

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Lo más acertado sería bloquear contenidos específicos pero, tecnológicamente, Risso se arriesgó a decir que eso hoy es imposible. "Meterse con estas cosas es pelear con molinos de viento y se termina afectando a gente o a aplicaciones o contenido más allá de lo que se buscaba", dijo a Cromo.
Regresemos al ejemplo de TPB. Este tipo de servicios dan enlaces para descargar contenidos en otro sitio. En la lógica P2P (redes peer-to-peer) no hay un servidor único, sino que el usuario toma fragmentos de archivos que otros usuarios ya descargaron en sus máquinas. "Se parte en pedacitos. Eso es incontrolable. Es una tecnología muy robusta", explicó Risso.

Así como vuelve TPB cada tanto y así como Roja Directa no se ha ido, los servicios vuelven a estar disponibles online en breve. Pero, incluso si no vuelven, lo que no es fácil de derribar es el internet que ellos han creado: la cultura de que el contenido debe ser gratis. El fútbol, para el ingeniero, debe seguir el ejemplo de Netflix y cobrar una tasa para ver los partidos en alta definición. "Por US$ 10 nadie piratea", recordó.


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