¿Qué dicen los médicos sobre de las aplicaciones para prevenir el cáncer de mama?

En Uruguay mueren 650 mujeres al año por esta enfermedad

Cuando se trata de enfermedades con altos riesgos de mortalidad, querer dar una mano no suele ser tarea difícil para las personas. Así actuaron varios desarrolladores informáticos al crear aplicaciones que buscan ayudar a prevenir e informar sobre el cáncer de mama. Sin embargo, contraria a la opinión de algunos médicos e investigadores, hay aplicaciones que promueven tratamientos tales como el ayuno prolongado o sesiones de auto hipnosis para neutralizar el cáncer.

En Uruguay fallecen 650 mujeres al año por cáncer de mama, "el más mortífero entre las mujeres de 20 a 59 años en todas las partes del mundo", según la Organización Mundial de la Salud. Lejos de ser fácil de diagnosticar, este tumor maligno que se desarrolla a partir de células mamarias requiere varios estudios para ser confirmado. "No hay ningún estudio o diagnóstico imagenológico que tenga un 100% de certeza", dijo a Cromo el Doctor Álvaro Luongo. "El médico tiene dudas y sospechas y, hasta no hacer la punción biópsica o una extracción de la pieza, no hay certeza", comentó el Director en Instituto Nacional Del Cáncer Uruguay.

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Brexa, Breast Cancer Support y Ribbons son algunas de las miles aplicaciones que se ofrecen a las mujeres con cáncer. Sin embargo, un estudio de Salumedia Tecnologías ha concluido que "la mayoría de las aplicaciones no cumple con los criterios básicos para que se pueda evaluar su fiabilidad". En la investigación liderada por Guido Giunti, investigador médico y asesor de la empresa sevillana, se analizaron 599 apps de cáncer de mama disponibles en las tiendas de los sistemas iOS de Apple y Android. En la investigación se hace hincapié en la ausencia de fuentes que respalden los consejos de las apps. "Al desconocer de dónde ha salido la información no se puede validar, tal vez el desarrollador la haya sacado de Wikipedia o de lo que escuchó un día en la radio, no hay forma de saberlo", dijo el médico especializado en eHealth. Teniendo en cuenta la importancia que tienen los médicos en esta área, muchas aplicaciones carecen de fiabilidad pues, según Giunti, "no incluyen la recomendación de consultar con profesionales médicos".

¿Tecnología o médicos?

"Aunque aparezca todo como cáncer de mama, hay muchos tipos de cánceres diferentes y, por lo tanto, requieren tratamientos diferentes", aclaró Luongo. El hecho de que las aplicaciones marquen un estándar y diagnostiquen a partir del mismo es peligroso pues un tratamiento puede ser útil para alguien pero banal para otro. Luongo clasificó de "una locura" la posibilidad de las aplicaciones de diagnosticar a las mujeres pues "cada paciente es un mundo diferente y es difícil aplicar metodologías que engloben a todos por igual".

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"En el futuro habrá cada vez más herramientas tecnológicas que formarán parte del repertorio sanitario. Es nuestro deber encontrar la forma de colaborar y lograr que ayuden de verdad a los pacientes para que se adecúen de la mejor forma posible a sus necesidades", concluyó Giunti. En lo que respecta a la oposición del uso de tecnología en cuestiones médicas, es irrefutable el hecho de que estas herramientas han significado un gran avance para llegar a un diagnóstico precoz y más especializado.

"No se puede negar la tecnología", dijo Luongo. El oncólogo también reconoció que la "tecnología ayuda mucho, pero hay que saber utilizarla". Parece que la tecnología y la medicina son piezas opuestas pero complementarias para luchar contra el proceso de crecimiento y diseminación incontrolados de células malignas. En esta área, informar sobre los factores de riesgo, como la mala alimentación, la falta de actividad física y el consumo nocivo de alcohol, puede ser tarea efectiva de las aplicaciones. Aunque la tarea del médico sea insustituible, las aplicaciones parecen ser de ayuda según Luongo, si son "guías de autocontrol o recuerdan al usuario los estudios que debería hacerse" (pues se recomienda que las mujeres mayores a 40 años se hagan una mamografía cada año).



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