Yoga Ideapad, el híbrido multiuso

La nueva ultrabook de Lenovo suma lo mejor del mundo físico y táctil en un dispositivo que gira 360 grados para convertirse en un abrir y cerrar de ojos de computadora a tableta, y más
Con la llegada de Windows 8, los fabricantes se apuraron a lanzar dispositivos que combinan lo que hasta ahora eran aparatos independientes: la ultrabook (una notebook más fina y liviana, y con menos capacidad de almacenamiento) y la tableta. La razón es sencilla: Windows 8 une en un solo sistema dos formatos, una de las cuales privilegia el uso con teclado o mouse, mientras que el otro se centra en el uso táctil del dispositivo.

Así comenzaron a venderse los híbridos con combinaciones diversas que suman pantallas que se doblan o se despegan de los teclados, para transformarse de notebooks a tabletas. La Yoga de Lenovo es posiblemente el mejor logrado en su categoría, gracias a una bisagra que permite moverla 360 grados con mínimo esfuerzo, para definir la posición que mejor le plazca al usuario, aunque hay cuatro modos recomendados:

1) modo notebook: como una computadora portátil;

2) modo tableta: solo se ve la pantalla y el teclado queda debajo, desactivado;

3) modo carpa: para realizar presentaciones o ver videos sin sostener la pantalla;

4) modo atril: vaya a saber para qué sería ideal, pero en la variedad está el gusto, dice el refranero popular.

La Yoga es versátil, potente y rápida, siempre y cuando se la considere como lo que es: una mezcla de notebook y tableta. Seguramente hay computadoras con más memoria, almacenamiento y un procesador más potente; definitivamente hay tabletas más versátiles y, sobre todo, mucho más portables. Pero el verdadero valor de la Yoga pasa por su personalidad bipolar.

Es una buena ultrabook (liviana, veloz, bien construida, con una ficha técnica más que razonable) y, como tal, puede jugar el papel de la computadora personal o de la casa. Tal vez pueda recibir una queja en materia de almacenamiento: el modelo que probé durante una semana tiene 4 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento. Parece bastante poco frente a los 500 que suelen incluir las computadoras promedio, pero también es cierto que las ultrabooks para ajustarse a su definición tienen que acortar por varios lados. Además, el almacenamiento dejó de ser un elemento crítico gracias a los sistemas portátiles para guardar información y, más recientemente, de la mano de la popularización del uso de la nube, con servicios tales como Google Drive, SkyDrive o Dropbox.

Uno de sus pocos defectos de uso se relaciona a una característica derivada de su dualidad: cuando se usa en modo tableta, el ventilador que mantiene la operativa sigue –lógicamente– funcionando, lo que genera incomodidad al usuario que siente en sus piernas o manos esa corriente de calor. Otro problema que se repite cada tanto tiene que ver con el pasaje del teclado físico al virtual: cuando la Yoga se dobla 360 grados, se desactiva el físico y debería surgir automáticamente el virtual, pero muchas veces este último no “engancha” adecuadamente y es necesario volver a doblarla.

Los ciertos de la Yoga pasan por una buena resolución de pantalla para reproducir videos, construida con materiales sólidos (lo que la pone en ventaja ante las tabletas puras, casi todas delicadas y propensas a roturas), trackpad de vidrio, que permite hacer todos los “multigestos” a los que nos acostumbramos en las pantallas táctiles, incluyendo el de zoom.

En Uruguay, la Yoga cuesta US$ 1.999, un precio elevado si se la compara con otras notebooks que ofrecen incluso mejores prestaciones, pero en el que debería sumarse la comodidad de tener todos estos usos en un solo aparato. Liviana para una ultrabook, pesadita para una tableta, tal vez perfecta para quien encuentre su justo uso.

Características técnicas

Ficha básica: pantalla de 13,3 pulgadas; resolución de pantalla: 1600 x 900; ancho: 1,7 cm; peso: 1,54 kg; conectores: USB 2.0 y 3.0; ranura tarjeta de memoria; HDMI; cámara: 720p.

Batería: promete ocho horas de energía, aunque la realidad es que llega a cinco y media si se la utiliza con funciones demandantes tales como reproducir video.

Rápida: como la mayoría de los dispositivos con Windows 8, apoyado en este caso por un procesador Core i5, el inicio es rapidísimo: en menos de 10 segundos.


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