Volver al futuro fotográfico

Tres proyectos financiados en Kickstarter muestran cómo las cámaras analógicas combinadas con nueva tecnología regresaron para potenciar la obsesión por la imagen
Hasta 2011, se habían sacado aproximadamente 3,5 billones de fotos y de ellas, 380.000 millones fueron tomadas en ese año. En 2012 se sacaban cuatro veces más fotos que 10 años antes, según estimaciones del blog 1.000memories. Las fotos, más que recuerdos, son ahora una forma de comunicar al instante.

Pero ya ni Facebook parece ser suficiente. La obsesión actual por la selfie y el “le saco una foto a todo” ha revivido también a las cámaras analógicas. Incluso la moda de los filtros en Instagram ayudó a esta vuelta al rollo y sus perfectas imperfecciones de texturas. Combinadas con nuevas tecnologías, estas renovadas máquinas vuelven a los bolsillos y carteras, tal como prueban tres proyectos financiados en el sitio de crowdfunding Kickstarter.

Lomografía


Lomography es el máximo representante de la vuelta a lo analógico. Esta comunidad surgió con un grupo de estudiantes que en 1990 se agruparon para compartir su pasión por la cámara rusa Lomo, que da origen a la estética de colores saturados y bordes oscuros.

Al igual que el smartphone, la Lomo está hecha para llevarse a todos lados en todo momento, sin importar que la foto quede mal encuadrada, desenfocada o con los colores cambiados. La consigna es: “No pienses, solo dispara”. Por eso no extraña su regreso.

En este momento, Lomography tiene un proyecto en Kickstarter que, a cinco días de terminar la campaña de recaudación, multiplicó por 10 los US$ 100 mil que buscaban. Su cámara Lomo’Instant se vende en varios colores y tiene funciones que van desde diferentes filtros hasta múltiples exposiciones.

Polaroid hoy


Para salvar a las 200 últimas cámaras Polaroid analógicas de convertirse en basura, en 2008 un grupo de empleados de la empresa compraron la última fábrica que las manufacturaba. En sus inicios, Impossible Project vendía entre 30 y 40 cámaras por mes. Ahora son más de 2.500, según informó la empresa al periódico The Washington Post.

Su último invento es Impossible Instat Lab, un aparato que imprime las fotos tomadas con un iPhone o iPod touch. Pero para mantener lo retro, este no toma el archivo original, sino que le saca una imagen a la pantalla del dispositivo móvil, haciendo que lo digital se vuelva analógico.

El proyecto se hizo realidad gracias a US$ 550 mil recaudados en Kickstarter, donde buscaban la mitad de lo conseguido.

Al revés


El Lomography Smartphone Film Scanner es un escáner portátil para quienes usan cámaras analógicas. Financiado en Kickstarter, donde consiguió más de US$ 268 mil pese a que solo buscaba US$ 50 mil, este aparato utiliza los smartphones para digitalizar las imágenes de los negativos de 35 milímetros.

Los pasos son simples. Primero hay que colocar el celular con la cámara mirando hacia un agujero y ajustarlo para que no se mueva. Luego, se pasan los negativos por una ranura y, por último, con Lomoscanner, la aplicación gratuita específica para ello, la imagen digital queda lista para compartir.

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