Venganza se escribe con sangre

Ronin combina a partes iguales el ritmo de una película de acción y una leyenda japonesa basada en un viejo código de honor
¿Qué es un ronin? En el Japón feudal recibían este nombre aquellos samurai que perdían a su shogun (su maestro), con lo cual perdían también su honor. Trasladados de inmediato a lo más bajo de la escala social –se sabe, para los japoneses el honor lo es todo– solo podían redimirse vengando la memoria del shogun para posteriormente recuperarse de su propio estigma mediante un seppuku (el conocido hara kiri o suicidio ritual).

La ficción se ha interesado siempre por la figura del ronin. La propia cultura japonesa lo ha retratado en más de una ocasión –el Toshiro Mifune de Yojimbo era uno, los 13 asesinos del clásico de Eiichi Kudo otros– pero a Occidente no le ha sido ajeno tampoco. Ahí está la reciente versión de los 47 Ronin con Keanu Reeves o aquel estupendo policial de John Frankenheimer que asemejaba a un grupo de mercenarios con estos samurais sin señor.

El videojuego creado por el polaco Tomasz Wacławek para el estudio Flying Wild Hog abreva lo mejor de los dos mundos. Su trama está hermanada con lo oriental, en una suerte de Neo-Tokio donde hay mucho también de ciberpunk y tecnología casi que de ciencia ficción.

Sus personajes tienen rasgos orientales y hay figuras que emulan directamente lo japonés como son unos guardias vestidos con las clásicas armaduras samurai. Pero también es cierto que su narrativa es lo de más occidental y el ritmo de la historia que se cuenta es similar al de una película de acción estadounidense.

El enmascarado

¿Cuál es la historia? En un principio solo sabemos que nuestro protagonista es un delgado y atlético enmascarado o enmascarada que cubre su rostro con un casco de moto. Su físico es lo suficientemente andrógino como para que desconozcamos su género y su misión es lo único que importa: vengar a su padre muerto. Solo tiene una fotografía de las personas a las que considera responsables de su muerte. Misión a misión, el jugador los irá cazando e irá tachando sus rostros de la fotografía.

La identidad del protagonista se irá resolviendo a medida que avanza la historia, así como las razones por las cuales su padre fue asesinado y qué roles cumplen los distintos personajes de la fotografía. No es una historia extremadamente original, pero sí está bien construida y cumple con margen su función para lo que se necesita.

Pero el aspecto más interesante del juego es justamente su jugabilidad. Si bien emula el nostálgico sistema de plataformas –avanzar nivel por nivel, pantalla a pantalla, superando jefes al final, cada uno de ellos más difícil que el anterior– el combate se resuelve, en cambio, mediante una estrategia por turnos. Al momento que el protagonista se ve descubierto por algún guardia o cámara de seguridad, el juego se congela y se tiene que resolver cuidadosamente dónde saltar/golpear/esquivar ya que un solo disparo, tajo o golpe termina con nuestra vida.

Aventura

Aquí es claro que Ronin hace una elección. Para aquellos que gustan del vértigo, de la rapidez de un gráfico impresionante, no es el juego indicado. Pero para los que gustan de encontrar la grieta, la salida más difícil, el movimiento indicado, Ronin es un sueño hecho realidad.

Disponible desde octubre de este año para todas las plataformas, Ronin es un juego diferente, con pocos paralelismos anteriores –el más claro es el Gunpoint, reconocido por el propio Wacławek– dueño de una buena historia como marco de una aventura apasionante, en el que la jugabilidad gana claro protagonismo.

En definitiva, una recomendación para los que gustan de los juegos de acción "distintos", en especial para los que buscan los de acción por turno, una especialidad que no siempre sale bien pero cuando lo hace, como en este caso, aporta una experiencia estupenda.

Acerca del autor

Rodolfo Santullo