Una paradoja en la cumbre sobre cambio climático

Ecologistas y ONG cuestionan que Polonia sea la sede del encuentro COP19 y de la Conferencia Internacional del Carbón. El país genera cerca del 90% de su electricidad gracias al carbón


Polonia genera casi toda su electricidad a partir del carbón. El país acoge desde hoy la Cumbre contra el cambio climático (COP19), y más adelante será sede de la Conferencia Internacional del carbón. La paradoja no pasó desapercibida por ONG y grupos ecologistas, que manfiestaron su desacuerdo con la elección de la sede y el mensaje contradictorio que supone.

Los gases tóxicos generados por el carbón se encuentran entre los más contaminantes, y los expertos destacan desde hace décadas que estas emisiones aumentan las tasas de mortalidad, causan lluvia ácida y están directamente vinculadas al cambio climático.

En este contexto "parece provocador" que Polonia acoja la COP19, señaló Julia Michlak, de la Red de Acción Climática, quien recordó que Cracovia (sur de Polonia) se encuentra entre las ciudades más contaminadas del mundo. El sur del país, especialmente la industrializada Silesia, cuenta con numerosas minas de carbón.
Parece provocador" que Polonia acoja la COP19, señaló Julia Michlak, de la Red de Acción Climática

Por su parte, el gobierno polaco declaró recientemente su apuesta por el carbón y por la renovación de las plantas energéticas basadas en este combustible.

"Hay que entender la posición del Ejecutivo polaco (presidido por el partido liberal de centro-derecha Plataforma Ciudadana) en clave electoral, ya que el próximo año serán las elecciones europeas y el gobierno teme perder apoyos si cede ante las políticas energéticas de la Unión Europea", explicó el presidente del Instituto de Desarrollo Sostenible de Polonia, el doctor Andrzej Kassenberg.

Sin cambio de planes


A su vez, el gobierno del liberal Donald Tusk anunció este año que el carbón jugará un papel fundamental en la cesta energética polaca hasta 2030, lo que incluye la puesta en marcha de dos grandes centrales de carbón con una capacidad de 900 megavatios.

Kassenberg no espera cambios significativos en la política energética polaca antes de los próximos comicios europeos, y cree que el gobierno tiene dos objetivos principales al organizar la COP19: que el país sea considerado capaz de acoger grandes eventos e intentar influir en el modelo energético de la Unión Europea.

El lobby del carbón tiene una fuerte presencia en Polonia, donde más del 90% de la electricidad y más del 85% de la calefacción se generan gracias a ese combustible. En su mayor parte es extraído a un elevado coste en las minas locales de Silesia, aunque las compras al exterior ya suponen alrededor del 20% del total, según Kassenberg.

Además de acoger la COP19, Varsovia será sede el 18 y el 19 de noviembre de la Conferencia Internacional del Carbón, una cita promovida por la Asociación Internacional del Carbón y centrada en esta edición en las tecnologías para un uso más ecológico de este combustible fósil.

Para Julia Michlak, ser escenario de una cumbre de carbón mientras se desarrollan las negociaciones sobre el cambio climático de Naciones Unidas evidencia que Polonia prefiere impulsar sus propios intereses y los de la industria del carbón en lugar de trabajar para lograr un acuerdo climático mundial para 2015.

Las autoridades polacas estiman que hasta 10.000 personas participarán en la conferencia del clima de Varsovia, que finalizará el próximo 22 de noviembre y donde ecologistas y ONG consideran fundamental que se sienten las bases para alcanzar el pacto global en la cumbre de París de 2015.

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