Una nueva estrella en un mundo al que cuesta sorprender

El nuevo Samsung Galaxy S8 evoluciona tomando lo mejor de sus predecesores
En el planeta de estos viejos conocidos que son los smartphones (hace ya una década que están entre nosotros), asombrar o tan solo despertar la atención del usuario es tarea compleja. Es más común el recuerdo de fallas o supuestas fallas –abundan los rumores nunca confirmados– que de una nueva característica sobresaliente de un nuevo teléfono inteligente. No colabora el hecho de que el ciclo de lanzamientos nunca se detenga y que las marcas se trencen en guerras de guerrillas por superar a la última gran novedad. La pregunta es: ¿qué diferencia a este del anterior?

Para el nuevo Samsung S8 (y su versión plus), recién lanzado en Uruguay, el desafío era doble: superar a la competencia y superarse a sí mismo. El modelo estrella de la empresa coreana necesitaba ser "el" mejor de la línea, sobre todo luego de la crisis que generó la falla en las baterías del Note 7 (un modelo que nunca se vendió en el país), que se prendían fuego con los consecuentes peligros.

Con el nuevo S8 en la mano, es justo afirmar que Samsung logró una evolución redonda; tomó lo mejor de sus anteriores versiones y generó un nuevo producto que, si bien no suma demasiadas funciones nuevas, logra concretar ideas originales envueltas en un paquete de lujo, puro cristal resistente y aluminio.

Mirada, dedo, cara y más

Uno de los puntos altos de los S8 está en su oferta de diversas maneras de destrabarlo. En tiempos en que la privacidad es un bien preciado y menospreciado, Samsung decidió activar cinco maneras de activar este smartphone. Si el usuario es de los tradicionales seguramente se quedará con el PIN numérico o elegirá el patrón de bloqueo que caracteriza a los sistemas Android. Si se acostumbró a usar su huella, también puede hacerlo en el S8. Esta vez con un cambio radical: el lector está ubicado en la parte trasera del celular. En los foros de reviews es común leer la crítica de que es difícil de alcanzar cómodamente sin dislocarse un dedo (¡!), pero esa no fue mi experiencia. Lo que sí puede incomodar es que está exactamente al lado del lente de la cámara y es usual pasar el dedo por éste (ensuciándolo). Cuando se ingresa a la cámara de fotos, el sistema puede advertir que el lente está sucio e instar a limpiarlo.

En cambio mi método favorito de desbloqueo terminó siendo el que Samsung recomienda como el más seguro: el lector de iris (que ya funcionaba en el Note 7, pero no en la línea de los S7). Luego de ajustar el sistema, el celular reconoce inmediatamente los ojos, incluso si se usan lentes de armazón –comprobado en mi caso– y, según anuncia la marca, también con los de contacto.

Para los que ya están pensando lo fácil que sería desbloquearlo con una foto, no vayan tan rápido; el reconocimiento facial funciona en 3D. En los hechos, sin embargo, es el menos seguro de los sistemas de desbloqueo.

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Pantalla infinita

Una de las novedades que realmente distinguen al S8 sobre sus antepasados, pero también sobre su competencia de alto rango –iPhone 7, claro está–, es una pantalla a la que la marca bautizó como infinita, porque apenas tiene bordes arriba y abajo (muy finos), de manera que ocupa el 83% de todo el frente; de esta manera el espacio para ver se maximiza y el celular se convierte en un verdadero dispositivo multimedia.

El S8 permite ver en un formato 18,5:9 (relación de aspecto) cuando la mayoría de otros smartphones con credenciales similares llegan a 16:9, incluyendo al iPhone. El cambio puede parecer menor pero en la experiencia no lo es e incentiva al usuario a transformarse en un verdadero espectador.

Si al tamaño y diseño de la pantalla se le suma su tecnología –Quad HD Super Amoled–, ahí se encuentra uno de los pilares del nuevo dispositivo: los colores y resolución son una verdadera maravilla que le dan realismo a películas y fotos y que lleva la experiencia de jugar en un celular a un nivel superior. Pelo a pelo con otros smartphones de su nivel, el S8 tiene el mejor display de todos.
Otra novedad es que en estos nuevos modelos desaparece el botón físico de inicio. En su lugar aparece uno virtual que sin embargo se "siente" como real; cuando se presiona el sistema responde de manera similar al 3D Touch de un iPhone. El cambio no incomoda y si a eso se le agrega que esta vez la empresa decidió no meterse demasiado con la base de Android Nougat, el resultado es muy satisfactorio. Samsung volvió a escuchar a los usuarios, que desde hacía tiempo protestaban porque la "segunda piel" que crea la empresa para recubrir el sistema operativo de Google, era demasiado invasiva. Esto ha mejorado visiblemente. Lo que permanece y no es cómodo es el doble ingreso que se debe hacer como usuario de Google Play (con una cuenta de Google) y como usuario de Samsung, para usar algunos servicios necesarios. Ya se sabe que cuantos menos registros hay que hacer y menos contraseñas recordar, la felicidad se incrementa.

Un borde que sirve


Para el S8, Samsung se la jugó por una pantalla y bordes moderadamente curvos, en los que el cristal Gorilla Glass 5 (el material con el que se hace la parte frontal y trasera de este smartphone) se integra sin trabas con el aluminio del marco. Esta pantalla extendida hace mucho más útil una funcionalidad que venía desde el S6 en los modelos Edge: el uso del touch en el borde.

Ahora se puede utilizar con mucha comodidad para ubicar las aplicaciones más destacadas, los contactos favoritos, el clima, los accesos de configuración más útiles, las próximas citas del calendario y hasta un conjunto de herramientas que permiten realizar capturas de pantalla, recortes y hasta Gifs con pocos toques. Funciona perfectamente y mejora algunas fallas de anteriores versiones, en las que un movimiento involuntario activaba el borde.

A nivel hardware (ver características técnicas) el S8 es una gran máquina de precisión. Como siempre, el test del paso del tiempo, que en general elentece las funciones de los celulares por diversos factores, incluyendo la carga de apps y datos, es el que tiene la palabra final.

Durante una semana de pruebas todo funcionó sin trancas, incluyendo actividades de alto consumo de poderío de procesador, como juegos con gráficos pesados. En lo que refiere a la batería, esta versión de hecho viene con una menos potente que el S7; tiene sentido si se considera que "la gran falla" del Note 7 tuvo que ver en parte con el frenesí por achicar baterías para mantener los teléfonos muy finos pero también con larga duración. La compañía sostiene que el hecho de que el procesador sea más potente (11% más que el S7) hace que se consuma 20% menos de batería. Con un uso "normal" suele durar toda la jornada.

Incluso en este mundo en que cuesta sorprender y donde el avance de la tecnología acostumbró a casi cualquier persona a constantes mejoras incrementales, Samsung logra levantar la mano para afirmar, en base a calidad y funciones –además de unos cuantos guiños a veces útiles, a veces de moda– que aquí está su nuevo smartphone estrella. No es poco. El veredicto lo tendrá el mercado, pero el punto de partida es un dispositivo de alta gama que no decepciona.



Diga whiskyyyy


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La cámara del S8 no innova demasiado con respecto a la de su predecesor, pero para ser justo hay que reconocer que el S7 incluía una de las mejores –si no la mejor– del mercado en materia de celulares. Permite tomar fotos de gran resolución y vívidos colores en situaciones extremas de baja o alta luminosidad, en buena parte gracias a una característica que el usuario amateur suele pasar por alto porque solo presta atención a la cantidad de píxeles: la apertura de 1.7. También logra automáticamente un balance envidiable; para el usuario de a pie eso significará menos problemas con los fondos muy luminosos que encandilan al sujeto o con los contrastes de cielos intensos.

La cámara se puede abrir presionando dos veces el botón de encendido, sin necesidad de destrabar el celular. Es sencilla de manejar incluso con una sola mano y el cambio de principal a frontal (esta última mejora de 5 a 8 MP) se logra deslizando el dedo hacia arriba o abajo. Además incluye varios controles y opciones para fotografiar y filmar, además de una parafernalia de filtros, sellos y dibujitos similares a los que Snapchat lanzó a la fama y que ahora pululan en todas las redes, para pesar o diversión del usuario, dependiendo de los gustos.


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