Una lista roja de anfibios y reptiles de Uruguay

Una nueva guía clasifica las especies locales según la amenaza que enfrentan
La lagartija de Cabo Polonio parece ser el primer caso conocido de un reptil extinto en Uruguay. Fue descrito luego de desaparecer, gracias a material de colecciones científicas y, según resume la guía Especies prioritarias para la conservación en Uruguay, los humanos son los responsables de que en 30 años no se los haya encontrado. Las causas no se conocen con exactitud, pero la explotación de la tierra y el crecimiento de las zonas pobladas en este balneario, zona endémica de la lagartija, son posibles factores. Cabo Polonio es hoy una zona protegida, pero como ocurre muchas veces, para este reptil la ayuda no llegó a tiempo.

Esta y otras especies de anfibios y reptiles de Uruguay aparecen en la Lista roja de los reptiles y anfibios del Uruguay, elaborada por Raúl Maneyro y Santiago Carreira, investigadores de la Facultad de Ciencias. Se trata de una guía sobre las 120 especies que conforman la herpetofauna local, elaborada con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), referencia mundial en el ámbito.

Aunque una década parece poco, hay especies que están un paso más cerca de la extinción hoy que hace diez años, cuando los autores realizaron un trabajo de clasificación similar. Especies que aparecían como en peligro ahora están en peligro crítico. También hubo animales que no habían sido catalogados, como el sapito de Langone. A la hora de instalar nuevos emprendimientos, de expandir urbanizaciones e invadir ecosistemas, la situación de estas especies debería ser tenida en cuenta, indicó Maneyro quien dijo que los anfibios tienen una de las tasas de extinción más altas. El investigador destacó algunas de las especies que más preocupan a la ciencia local.

Reptiles

Lagartija de la arena

Para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el Liolaemus occipitalis se encuentra vulnerable en el mundo. Sin embargo, en Uruguay, los investigadores lo catalogaron como en peligro. Se los puede encontrar en la costa de Rocha, desde el arroyo Valizas hasta la frontera con Brasil. La creciente urbanización y el aumento de la industria turística son los principales peligros que enfrenta, ya que causan una destrucción de su hábitat. En el país, habita un territorio de 87 km2..

Víbora de cascabel

En los últimos años, las observaciones que se han hecho de la Crotalus durissus terrificus han sido al norte del país, en Rivera y Artigas, especialmente en el Valle del Lunarejo. Su presencia se redujo en las últimas décadas. Solía abarcar unos 30 mil km2 , pero ahora se estima en unos 4.700 km2. Sin embargo, en el mundo se considera que la especie no está amenazada. La víbora de cascabel habita partes de Brasil, Argentina, Bolivia, Perú y Paraguay.

Tortuga siete quillas

La pesca tanto artesanal como industrial es un peligro para la Dermochelys coriacea. También lo son el plástico y la contaminación del agua. Estos animales son los más grandes de la lista, puesto que pueden llegar a medir entre dos y tres metros. A Uruguay llegan dos colonias, la brasileña y la africana. La primera se considera en estado crítico y sobre la segunda no hay datos. Su presencia en Uruguay reúne a un aproximado de menos de 50 individuos maduros, según datos de 2013.

Anfibios

Sapito de Darwin

Esta especie estaba en peligro en 2004 y ahora la amenaza es crítica. El Melanophryniscus montevidensis sufre la amenaza del avance de las urbanizaciones en la costa, su hábitat natural. El recientemente descrito Melanophryniscus langonei o sapito de Langone, que solamente se encuentra en Uruguay, está en la misma situación a causa del avance rápido de la forestación, que transforma su hábitat natural, la sierra. "No tenemos mucho margen para hacer cosas porque el declive es muy rápido", explicó Maneyro.

Sapito de Devincenzi

El Melanophryniscus devincenzii fue catalogado como en peligro. Los principales riesgos son la forestación, que altera su hábitat. Su presencia en Uruguay abarca apenas 500 km2, en Rivera y Tacuarembó. Al habitar las serranías, consideradas como frágiles por Maneyro, se trata una especie a controlar ya que los cambios en el ambiente podrían volver su situación más crítica.

Rana de campo grande

En el mundo, el Leptodactylus furnarius es una preocupación menor, pero en Uruguay se encuentra en peligro crítico. Su distribución geográfica es amplia y su presencia en Uruguay es una parte extrema y al sur. Esto quiere decir que el ambiente no es el óptimo. Según los autores, en Uruguay "solo existen registros históricos de tres procedencias con ambientes muy fragmentados". Sus principales amenazas son la forestación, la minería y el desarrollo de infraestructura.

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