Una enfermedad olvidada amenaza a millones de aficionados durante el Mundial de Brasil

Varias sedes brasileñas están en riesgo alto de sufrir un brote epidémico de dengue durante la celebración de la Copa del Mundo de fútbol


A partir del 12 de junio, doce ciudades de Brasil serán el principal foco de atención de todo el planeta por la celebración de la Copa del Mundo de fútbol. Y también pueden ser el principal foco de propagación de una grave enfermedad tropical, el dengue, que en su peor versión puede llegar a ser mortal. El Ministerio de Salud brasileño ya está trabajando para evitar que los mosquitos hagan su agosto en un país en el que durante este siglo se han dado siete millones de infectados por esta enfermedad, para la que no hay cura específica ni vacuna que la pueda combatir y que mata a 20.000 personas al año.

Los aficionados que vayan a Brasil a seguir los encuentros del Mundial estarán expuestos a que un mosquito, el Aedes aegypti, les inocule uno de los cuatro virus que provocan la enfermedad. Dado que en Brasil se registraron 1,3 millones de infecciones en 2013, era de suponer que el riesgo de infecciones se multiplicara en un evento como este, para el que se han vendido 3,3 millones de entradas y que elevará hasta los seis millones la cifra de turistas que visitarán el país.

Ahora, gracias a un estudio realizado por investigadores del barcelonés Institut Català de Ciències del Clima (IC3) en colaboración con las autoridades brasileñas, conocemos con detalle el riesgo real para cada una de las ciudades que serán sede del Mundial. En concreto, serán las ciudades del norte del país las más expuestas a un brote epidémico de dengue debido al ciclo de lluvias, la situación del Amazonas y las temperaturas que se esperan para el mes de junio.

Natal, con un riesgo alto del 48%; Fortaleza, del 46%; y Recife, con el 19%, cuentan con muchas posibilidades de que el mosquito Aedes disemine los virus responsables de esta dolencia que provoca vómitos, dolor de las articulaciones y fiebre. Este índice de riesgo alto implica superar el margen de 300 infectados por cada 100.000 habitantes en las ciudades señaladas, lo que se considera una incidencia preocupante del virus entre la población. En lo que va de año, se han registrado 280.000 casos de dengue en Brasil, que han provocado la muerte de cuatro personas. En la primavera de 2008, un brote de dengue hemorrágico provocó más de 60 muertes solo en Río de Janeiro.

Los investigadores del IC3 y del Ministerio de Salud de Brasil han creado un sistema de alerta temprana que, por primera vez, se nutre de un modelo que es capaz de pronosticar el riesgo de epidemia con hasta tres meses de antelación para un evento de esta importancia global. Este modelo cruza valores climáticos con factores epidemiológicos y sobre el estado del mosquito para adelantar si las condiciones serán propicias para que se disemine esta enfermedad. La información es fundamental para hacer frente a una enfermedad que infecta a mucha más gente de la que calcula la OMS.

Aficiones en riesgo


El sorteo del Mundial ha deparado que el mayor riesgo de contagio le haya tocado esencialmente a la afición de México, selección que jugará sus tres partidos de la fase de grupos precisamente en las tres ciudades en mayor riesgo. También los seguidores de EEUU, Grecia, Uruguay e Italia estarán muy expuestos, ya que jugarán dos de sus partidos en Recife, Natal o Fortaleza. La cuarta ciudad en mayor riesgo, aunque menor, es Salvador, también en el norte, donde los jugadores de la selección española jugarán contra Holanda la revancha de la final del Mundial el 13 de junio.

España se alojará en la ciudad de Curitiba, donde el riesgo es bajo, mientras que Nigeria y Portugal pretenden realizar su concentración en Campinas, a 100 kilómetros de Sao Paulo, donde están viviendo estos días un brote de dengue que hasta junio ha provocado ya 35.000 casos. Las acciones de control se han intensificado pensando en el Mundial, y se han recogido más de 100 toneladas de basura, se han limpiado 25 kilómetros de arroyos que atraviesan la ciudad y se han visitado 120.000 viviendas para buscar focos de Aedes. El mosquito crece en charcas y pequeñas acumulaciones de agua en neumáticos y vertederos, por lo que las autoridades visitan casa a casa buscando cacharros con agua abandonada que puedan servir de nido.

El mosquito es el único vector de trasmisión del dengue, que tarda en mostrar síntomas entre tres y quince días después de la picadura, lo cual puede ser un problema para frenar la difusión de la enfermedad. Porque, aunque los mosquitos apenas se mueven 400 metros desde el lugar en el que se hacen adultos, una persona puede trasladar la enfermedad hasta otro lugar lejano incluso sin haber manifestado síntomas. Una vez allí, otra picadura haría que el mosquito recogiera el virus para infectar a más personas.

“La susceptibilidad de los espectadores que asistan a la Copa del Mundo de 2014 en Brasil varía según el país de origen, el perfil sociodemográfico de la población a la que pertenece el individuo y la duración de las visitas a cada ciudad”, explican los autores del estudio. La británica Rachel Lowe, autora principal de este modelo que publica The Lancet Infectious Diseases, explica a Materia que estas predicciones son de gran ayuda para las autoridades: “Es la primera vez que se hace un pronóstico en tiempo real de este tipo, que ha sido fundamental para apoyar las decisiones del Gobierno de Brasil”.

 

Vía Materia

Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios