Una declaración de derechos inútil

Las publicaciones en defensa de la privacidad que han inundado Facebook en los últimos días carecen de validez legal
A lo largo de los últimos días, una publicación se ha repetido en varios muros de Facebook. “Debido al hecho de que Facebook ha optado por incluir software que le permitirá el robo de información personal, en respuesta a las nuevas directrices de Facebook, de conformidad con las leyes de propiedad intelectual, declaro que mis derechos están conectados a todos mis datos personales dibujos, pinturas, fotografías, textos, música, etc. publicados en mi perfil, antes de esta fecha, ahora y por siempre”, versa el texto.

Aunque suene legalmente coherente, esta declaración no tiene ningún efecto. El único acuerdo legal válido para la red social es el que se “firma” cuando un usuario aprueba los términos y condiciones de uso, esa larga serie de consignas que habitualmente nadie lee.

A partir del 1° de enero de 2015, Facebook actualizará sus condiciones y políticas. Las principales modificaciones tienen que ver con la inclusión de guías interactivas que ayudan a resolver las incógnitas más frecuentes de los usuarios y la posibilidad de tener mayor control sobre los anuncios publicitarios que aparecen al navegar.

Al ver la viralización de esta declaración legal en los muros de los usuarios, la red social publicó una aclaración, asegurando que los cambios en su política no tienen que ver con la propiedad intelectual: “Es falso. Todo el que utiliza Facebook posee y controla el contenido y la información que publica, como establecen los términos de uso. Los usuarios controlan la forma en que se comparten los contenidos. Esa es nuestra política y siempre lo ha sido”.

Qué hacer


De todas maneras, Facebook no se caracteriza por tener una política de privacidad clara ni por ser una garantía para la seguridad de sus usuarios. En 2012, por ejemplo, se publicaron antiguos mensajes privados en los muros, algo que despertó una molestia generalizada y que, lejos de ser un error de la empresa, se trató de una acción estratégica.

El contenido que se publica en Facebook es propiedad de los usuarios, pero el sitio puede utilizarlo y compartirlo. Es por ello que la red utiliza las fotos de perfil de sus usuarios en otras aplicaciones como Spotify, Bing y TripAdvisor, que están asociadas a la empresa de Mark Zuckerberg. Además, hace un seguimiento de los movimientos de los internautas en otros sitios. Y, por si esto fuera poco, los contenidos subidos a la plataforma continúan en manos de la compañía aún cuando se abandona el servicio, salvo que la publicación haya sido eliminado por todos los que aparecen en ella.

Estas concesiones en la privacidad se acuerdan al aceptar los términos y condiciones de Facebook. No hay ningún tipo de publicación en tu muro que pueda anular este acuerdo más que borrar la cuenta o, mejor dicho, nunca siquiera crearla.

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