Una aplanadora llamada Facebook

La red social sigue ganándole a todos sus rivales por ser la red social más grande del mundo, no por su innovación
Farhad Manjoo
New York Times News Service


El mundo tecnológico acaba de presenciar un robo. Facebook irrumpió en la mansión de Snapchat y se llevó las joyas de la corona. Primero, una versión de Historias, el divertido formato en diapositivas creado por Snapchat, apareció el año pasado en Instagram, que pertenece a Facebook. Después se abrieron paso a WhatsApp y Messenger, las aplicaciones de chat de Facebook. Recientemente llegaron a la principal aplicación de Facebook y el robo se completó.

Mark Zuckerberg, el líder de la banda de Facebook, dio una conferencia el 18 de abril para presumir su botín. Pero fue más lejos: develó una visión de realidad aumentada que podría socavar la misión de Snapchat de convertirse en la compañía de cámaras de la próxima generación.

Su discurso tuvo muchas bromas cursis, pero simplemente fue una forma de esconder el arma. En realidad, dejó en claro su crueldad como empresario. Zuckerberg comprendió pronto que lo más importante en su negocio no era crear las mejores funciones. Lo que importa es ser dueño de la red más grande.

El mundo ha dudado de Zuckerberg desde hace años. Que nunca le ganaría a Myspace. Que iba a sufrir la competencia de todas las demás redes sociales. ¿Cómo se ajustaría a lo móvil? ¿Qué me dicen de la transmisión de video? Y luego, Snapchat. Al convertir la cámara del teléfono en una plataforma de comunicación, Snapchat creó una experiencia social atractiva y novedosa. Los adolescentes no se cansaban de usarlo. Y si Facebook perdía a los adolescentes, game over. En el panorama general ninguna de estas cosas realmente hizo mella en el reino en expansión de Zuckerberg.

Hace cinco años, Facebook comenzó una campaña de intentos de compra de aplicaciones pequeñas pero con funciones exitosas. Sin embargo, no ganó con todo; a veces, las funciones resultaron menos importantes de lo que se pensaba inicialmente, pero eso no importaba. Como mínimo, neutralizaría el crecimiento del enemigo antes de que se convirtiera en una amenaza para Facebook.

Y eso es lo que acabamos de ver con Snapchat. Hay un debate en la prensa tecnológica sobre si las copias de Facebook han acabado con Snap, la empresa matriz de Snapchat, o si simplemente la han herido. Después de todo, recientemente Instagram dijo que 200 millones de personas usaban al día su función Historias, que son mucho más usuarios que los 160 millones de Snapchat. Pero esa no es la pregunta correcta a plantear. Snapchat bien podría coexistir con Facebook.

Lo importante es que Facebook ha forzado esta coexistencia. Los usuarios de Facebook ahora tendrán acceso a las mejores funciones de Snapchat en la propia plataforma de Facebook. Ahora no hay ninguna probabilidad de que Snapchat vaya a eclipsar a Facebook en el futuro cercano.

En un discurso, Zuckerberg anticipó una lista de herramientas nuevas para convertir a la cámara integrada de Facebook en una plataforma a la que desarrolladores externos podrían agregar y mejorar cosas.

Snapchat ha convertido en un éxito la realidad aumentada. Pero ahora Facebook, con su gran inversión en inteligencia artificial (que usa para alimentar todas sus demás aplicaciones) y sus amplias conexiones con desarrolladores estará mucho mejor posicionado para avanzar en esas ideas.

A algunos les podría parecer molesto que una compañía grande simplemente pueda levantar una innovación de una compañía chica y quedársela. Miranda Kerr, prometida de Spiegel, dijo recientemente a The Times of London que no podía soportar el comportamiento de Facebook. "¿No pueden innovar? Cuando se copia directamente a alguien, eso no es innovación", afirmó.

Pero hay muchos tipos de innovación en la industria tecnológica. Concebir algo por primera vez no es el único tipo. Hay una rica historia en la industria de apropiarse de la idea de otra persona para mejorarla. Steve Jobs, de Apple, y el equipo detrás de la Mac original se inspiraron en un montón de ideas que flotaban en círculos de investigación tecnológica.

Después, Bill Gates vio el éxito de la Mac y marcó el inicio de las computadoras gráficas aún más baratas. O el caso del teléfono inteligente. Apple creó el iPhone, pero si la industria tecnológica hubiera parado ahí, los teléfonos inteligentes no habrían barrido el mundo tan rápido. Y todo el mundo lo hizo mejor: con el tiempo, Samsung dio con su propia gran idea –los teléfonos enormes– que Apple copió, y Apple después armó un paquete.

Así que no nos quedemos muy colgados con el tema de las copias. En el amor y en el vómito de arcoíris todo se vale.


De ideas "prestadas"


Hace cinco años, la red social más grande del mundo comenzó a comprar y formar redes futuras. Compró Instagram, que ahora tiene 600 millones de usuarios. Después compró WhatsApp, que tiene más de mil millones de usuarios. Luego convirtió la función de chat de Facebook en su propia aplicación de chat, Messenger, y ahora ésta también tiene mil millones de usuarios.

A Evan Spiegel, cofundador de Snapchat, le ofreció US$ 3.000 millones para comprarle la aplicación. Spiegel se negó, pero quizás debió haber analizado más detenidamente las redes que Zuckerberg estaba ensamblando. Zuckerberg ya lo había hecho antes. Cada vez que otra compañía de red social ideaba funciones sociales que parecían ser del agrado de la gente –Twitter con el mecanismo de seguidores; Foursquare con el "estoy aquí"; Vine, con los videos cortos; Periscope y Meerkat, con los videos en vivo–, Facebook o alguna de sus subsidiarias (o todas) simplemente lo copiaron y absorbieron la novedad.



Populares de la sección