Un zoológico natural sin su motor creador

El fallecimiento del inventor de la Reserva del Cerro Pan de Azúcar, Tabaré González, dejaun legado incierto al parque de Maldonado
Tabaré González, conocido por su trabajo en la cría de venados de campo en cautiverio, falleció durante la mañana del viernes 27 de julio en Maldonado, luego de permanecer internado una semana en un sanatorio del departamento.

Su larga trayectoria incluyó la dirección de la Reserva de Flora y Fauna Autóctona de Pan de Azúcar, situada sobre una de las laderas del cerro homónimo y paseo obligado de locales y veraneantes que llegan año a año hasta Piriápolis.

Lo velarán en la sala de la empresa Martinelli, en Pirlápolis, entre las 16 y las 23 horas de este viernes.

Sin reservas


Fue en 1980 que la Intendencia de Maldonado decidió crear la Estación de Cría de Fauna Autóctona, donde comenzó a gestarse la actividad zoológica de la zona. El parque y Reserva de Fauna del Cerro Pan de Azúcar, comenzó a gestarse de la mano de Tabaré González con el respaldo de la administración comunal de la época.

El principal objetivo del proyecto era reunir de la forma más libre posible toda especie animal autóctona uruguaya para exhibirla al público en su hábitat particular, reconstruido en las faldas del cerro.

Con este fin se crearon laberintos, jaulas gigantescas mimetizadas con las piedras del cerro y la flora del lugar, que reúne diferentes especies.

Paulatinamente se fue dando forma a una reserva que contó con los más diversos animales, algunos de ellos en vías de extinción.

Uno de los principales aportes y atractivos de la reserva fue la cría de venados de campo en semicautiverio, que luego se convirtió en la más grande del mundo. De todas maneras, la especie aún sigue en peligro de extinción en el país.

En esta línea, desde 2007, biólogos de la Facultad de Veterinaria de la Udelar y la Intendencia de Maldonado, con una financiación de $ 1 millón, realizan actividades tales como la creación de un banco de semen congelado para evitar la desaparición de la especie.

En 1993, González recibió el Premio Nacional de Medio Ambiente. Hasta ese momento, solo el profesor Rodolfo Tálice había recibido dicha distinción.

Pero no fueron todas flores durante su gestión. Fue también él quien estaba a cargo de la reserva cuando los 700 animales que entonces tenía comenzaron a morir a causa de la fiebre Q, una extraña enfermedad que contagió a los ejemplares y que obligó a la reserva a cerrar las puertas. También sufrieron aftosa y debieron lidiar con un incendio en sus instalaciones.

Hasta que volvió a abrir, cinco años después de que comenzó la epidemia de fiebre Q, González siguió estando al frente de la institución.

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