Un uso que los grandes ni adivinan

Los jóvenes son expertos en estas plataformas y sus gustos difieren de los de los mayores: nadie mata por un like y se privilegian las comunidades privadas
"Déjenme decírselo con claridad: el uso de redes sociales de los adolescentes está moldeado significativamente por la clase social y la raza, la geografía y la base cultural. El mundo de Twitter es muchas cosas a la vez y lo que los periodistas y miembros de la élite de la tecnología ven no es ni remotamente similar a lo que hacen muchos de los adolescentes de otros entornos urbanos, como por ejemplo aquellos que son afroamericanos”. La frase pertenece a la socióloga y experta en adolescencia estadounidense Danah Boyd, autora de un libro sobre cómo los adolescentes consumen las redes sociales en Estados Unidos.

De esta manera respondía a cierta marea de fascinación en plataformas de blog como Medium y otros medios, en las que algunos escritores y pensadores cubren la evolución de las redes sociales, ante un post de un estudiante de 19 años en el cual detalla cómo la gente de su edad y su entorno utiliza –o deja de utilizar– servicios como Facebook, Twitter y otros más desconocidos –al menos para ciertas generaciones–, como Snapchat.

Es probable que una de las razones por las cuales ese texto generó tanto ida y vuelta responda a que en el uso que los adolescentes dan a las redes sociales está la clave del futuro del espacio más importante de comunicación que ha provisto internet en su historia. Las redes sociales, con su población que crece a pasos agigantados, definen la comunicación de comienzos del siglo XXI. En paralelo a esto, cada vez más uruguayos se suman a usarlas, sea a través de sitios de internet (Facebook) o de aplicaciones (Whatsapp). No es difícil pensar que la forma en que estén usando los adolescentes estas redes sociales definirá cuáles sobreviven y de qué forma, cuáles cambian y cómo, y en qué formatos. Es por eso que surge la locura, no solo académica sino también mediática y comercial, por acceder a signos y códigos que permitan interpretar eso de lo que la mayoría no tiene ni idea. ¿Cómo entendemos, cómo nos inmiscuimos en la rutina diaria de los adolescentes para captar su atención?
¿Cómo entendemos, cómo nos inmiscuimos en la rutina diaria de los adolescentes para captar su atención?

De todas formas, si se siguiera la tendencia internacional, al menos parte de los adolescentes locales –aquellos que tienen mayor acceso a tecnología y consumo– estarían moviéndose hacia otros espacios que no son los de las redes más populares. O, en todo caso, hacia unos tipos de uso y comportamiento dentro de estas que no son los mismos de sus mayores.

Facebook: la cena incómoda


Un ejemplo de caso polémico en cuanto a la generalización es el de Twitter, una red que en países como Uruguay crece como plataforma para conseguir información pero que en el caso de los adolescentes es utilizada para publicaciones generalmente sin links, usualmente sin imágenes, y en casos como Estados Unidos –señala Boyd– como lugar para consignas y manifestaciones sobre sucesos de la vida pública, como los abusos policiales en Ferguson de hace unos meses.

Si acaso, la única generalización que Boyd aprueba con el discurso oficial de “qué es lo que hacen los jóvenes en redes sociales”, es que estos continúan su proceso de abandono de Facebook, al menos en lo que refiere a posteos públicos y etiquetas. “Facebook es para nosotros una especie de incómoda cena familiar de la que te querés ir pero no podés. Es raro y aburrido, pero es todavía más raro no tener Facebook. Por eso con mis amigos o compañeros lo usamos pero más a través de mensajes privados”, explica el joven estadounidense Andrew Watts, autor del posteo que sacudió a la prensa tecnológica la semana pasada.

Aun así, está por verse cuánto ha contribuido Facebook a las comunicaciones entre adolescentes fuera de los entornos urbanos, tanto en otros países como en Uruguay. Watts señala que los etiquetados y notificaciones se llevan mejor y con más privacidad en Instagram –una de las redes que más ha crecido en Uruguay, con 200 mil usuarios, según la encuesta de Radar. El hecho de que en Instagram no haya links, noticias ni avisos publicitarios puede ser una de las claves que explique por qué esta red no está aún “invadida” por gente de edades superiores y sea la preferida de los adolescentes de hoy.
El hecho de que en Instagram no haya links, noticias ni avisos publicitarios puede ser una de las claves que explique por qué esta red no está aún "invadida" por gente de edades superiores y sea la preferida de los adolescentes de hoy

No importan los seguidores


Dentro de las marginales, siempre hay una que está rondando de la que se sabe menos aun. Si en su momento fue Ask.fm –red que sigue manteniendo usuarios adolescentes locales con buen nivel de actividad–, ahora en ciertos círculos aparece Snapchat, una plataforma de videos y fotos instantáneos que se borran segundos después de ser posteados. Es una de las redes sociales más valuadas económicamente (US$ 10.000 millones en octubre pasado) y se basa en contenido efímero que desaparece rápidamente y que permite a los adolescentes “ser realmente quienes somos sin preocuparnos por seguidores”, según explica Watts.

Y añade: “Si en Facebook posteamos la foto linda y cándida entre amigos (sin alcohol) y en Instagram tenemos que elegir la mejor de todas y editarla, en Snapchat lo que yo tengo es una red íntima de amigos a los que no les importa verme en una fiesta divirtiéndome de verdad. La presión social es mucho menor”. Algo parecido pasa con Tumblr, una plataforma que para Watts da “muchísima libertad porque es un lugar para que te sigan extraños y no tanto, pero que al mismo tiempo permite que tu identidad no esté vinculada a tu perfil”.

Estos movimientos parecen reflejar una intención de moverse en comunidades privadas y de despreciar la aprobación del like y de la llamada “moneda social” que define al valor y la influencia de un usuario en redes en función de la popularidad de sus posteos. Esto, que apenas es un dato y desde una realidad muy diferente –la estadounidense–, bien podría ser un indicio de comportamiento que habría que comprobar en el campo local.

Conforme las redes sociales van amoldándose a los comportamientos de la gente, los grupos y las sociedades en las que están insertos, es esencial saber más sobre los usos que los adolescentes definirán para ellas en el futuro. En Uruguay hay poco hecho, por lo que esa ventana hacia el futuro es aún algo muy borroso y difícil de clarificar.

 


Primera persona


 

Estos son los perfiles señalados por “un verdadero adolescente” en Medium

Twitter
“Muchos de nosotros simplemente no entendemos del todo para qué sirve. Siempre hay un grupo en todos los liceos que lo usa religiosamente para tuitear, y otro grupo que lo usa solo para mirar o retuitear; aparte de para eso, muchos no lo usan”.

Instagram
“Todavía no ha sido inundada por la generación más vieja, lo que significa que es hip y cool para los jóvenes. Sin embargo, es lo suficientemente popular como para que si tenés un smartphone casi sea imposible que no tengas Instagram, si no es para postear fotos al menos para ‘taggear’ las de otros”.

Snapchat
“Es donde realmente podemos ser nosotros mismos al mismo tiempo que tenemos una identidad social. Ahí no existe la constante presión de contar los seguidores, ni me ponen personas que ni conozco por delante. Es algo así como un red íntima de amigos que no me importa si me ven mientras me divierto en una fiesta”

Tumblr
“Es como una sociedad secreta en la que todos están, pero nadie habla de ella. Generalmente se la concibe como una zona ‘libre de juicios’, en la que podés ser quien querés ser”

Facebook
“Está muerto para nosotros. Es algo que usaste cuando entraste al liceo porque era cool pero ahora lo vemos como la incómoda cena familiar de la que no podés irte. A veces tener Facebook puede resultar raro y hasta molesto, pero si no lo tenés es todavía más extraño y molesto”.


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