Un simulador para educar en medicina

LapSim es una tecnología que permite sentir una cirugía como si fuera real; el entrenamiento permite operaciones más cortas
La Clínica Ginecotológica C del Hospital Pereira Rossell inauguró a fines de 2015 el Laboratorio de Destrezas y Simulaciones Ginecológicas para que los estudiantes aprendan a realizar exámenes físicos y distintas cirugías con simuladores de alta tecnología: el paciente, siempre vulnerable, es reemplazado por píxeles.

Es cierto que, hasta ahora, siempre se enseñó con pacientes y los estudiantes aprendían primero de la observación y luego con la práctica, pero "hay una tendencia mundial a que eso cambie", explicó a Cromo Nicolás Martino, docente de la Universidad de la República. Ahora "se quiere incluir un paso previo, que es demostrar lo que se sabe en un simulador", agregó.

A través de la ley de donaciones y gracias a la colaboración de empresas privadas, la clínica recibió los fondos necesarios para adquirir tecnología de punta. En concreto, un simulador de laparoscopía basado en el potencial de la realidad virtual y que es único en la región.

La laparoscopía es una técnica mínimamente invasiva, que, al realizar incisiones de un centímetro, permite acceder a la cavidad abdominal del paciente con una cámara; así el instrumental se puede manejar de forma remota. La técnica es utilizada en buena parte de las cirugías ginecológicas.

El simulador llamado LapSim es de alta fidelidad; es decir, se asemeja mucho a una cirugía real. "La única diferencia entre el LapSim y la realidad es que no está la paciente", aseguró Martino. Esto se debe a que el dispositivo es háptico: "Al dar un punto con la aguja o al cortar el tejido se siente la misma sensación que en la realidad", explicó.

Los órganos que aparecen en la pantalla no solo se ven como en la laparoscopía tradicional, sino que también se sienten, lo que le otorga al médico una sensación de profundidad.

La máquina fue adquirida con un software que incluye todas las cirugías ginecológicas posibles y distintos ejercicios para practicar la movilidad y la coordinación con los instrumentos.

El beneficio para los estudiantes es notorio. Según un estudio hecho en Dinamarca y publicado por el British Medical Journal, el médico que realiza un entrenamiento completo con el simulador, aunque nunca haya realizado una laparoscopía en un paciente, tendrá la misma destreza para ejecutar una cirugía de salpingectomía (extirpación de trompas de Falopio) que un ginecólogo que haya hecho entre 50 y 70 de esas intervenciones. Además, se comprobó que el LapSim reduce el tiempo de la operación a la mitad y, lo más importante, minimiza el riesgo para el paciente.

El programa del LapSim ofrece la posibilidad de que cada usuario evalúe su evolución durante el curso. Al finalizar cada ejercicio, el software analiza la operación realizada y arroja distintos datos y correcciones; por ejemplo, cuánta sangre perdió la paciente, si se dañaron los tejidos o si debería haber demorado menos tiempo. Basado en varios ítems se obtiene un puntaje junto a una gráfica evolutiva. Todo queda grabado.

Federico Duarte, residente del posgrado en ginecología, comparó al simulador con "el equivalente a horas de vuelo para un piloto". Y añadió: "Cuando un médico llegue al block quirúrgico va a tener mejor rendimiento; eso lo va a definir como buen o mal cirujano".

Por su parte, Clara Olmedo, también residente, aseguró que la simulación "marca los errores" que podrían pasar inadvertidos en el quirófano y resultar fatales.

Martino y otros médicos de la clínica C tienen la iniciativa de que el entrenamiento en el LapSim contribuya a la recertificación de los profesionales porque, como afirmó Martino, "la medicina es muy dinámica; cambia todo el tiempo".

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