"Un punto demostrado"

A diez años de la creación del proyecto One Laptop Per Child, la demanda no llegó a ser como esperaba su creador, Nicholas Negroponte. Pero Uruguay se convirtió en su principal laboratorio e incluso está contribuyendo a expandir el modelo por el mundo
Era la década de 1980. El doctor en medicina Antonio Battro y Nicholas Negroponte, la cabeza detrás del programa que busca darle una computadora a cada niño, One Laptop Per Child (OLPC), conversaban por los pasillos del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT). “Me dijo ‘mirá Antonio, vamos a hacer una computadora de 100 dólares, una laptop’”, recordó Battro. En ese momento, ponerle ese precio a una computadora portátil rozaba el delirio, pues se acababan de inventar y costaban varios miles.

“Y bueno, fantástico” fue la respuesta de Battro, quien décadas después sería jefe de la Oficina de Educación de OLPC, el proyecto de Negroponte que hizo realidad esa idea. El especialista en neurociencias acompañó a Negroponte en los primeros viajes para encontrar países que estuvieran dispuestos a incorporar el plan.

“La idea era indiscutible, totalmente realizable, simple Ley de Moore (término informático que refiere a cómo el poder de crecimiento de los procesadores se duplica cada 18 meses). Las críticas nunca fueron sobre si podríamos hacerlo, sino si debíamos. No estaba en ningún interés corporativo. Si tu margen de ganancias es de 20%, entonces el 20% de US$ 100 es mucho menor que el de US$ 1.000” explicó Negroponte a Cromo.

Los orígenes


La idea tuvo su origen en los proyectos del matemático sudafricano Seymour Papert, considerado un pionero de la inteligencia artificial y que ya en la década de los ‘60 hablaba de incorporar las computadoras al aprendizaje. Papert fue quien inventó Logo, el primer lenguaje de programación concebido para niños.

En 1982, Papert y Negroponte llevaron computadoras Apple II -las primeras diseñadas para consumo masivo- a niños de Senegal. Esto les confirmó lo que el matemático ya venía postulando: que no importa el lugar geográfico ni el nivel socioeducativo, la capacidad de aprender y apropiarse de estos dispositivos es natural para en cualquier niño en cualquier parte del mundo.

Battro, de nacionalidad argentina, fue quien introdujo las computadoras en las instituciones educativas de diferentes países de Latinoamérica. El primero fue Brasil, en 1970. Fue en los pasillos del MIT donde finalmente se embarcó en el proyecto.

En 1995, Negroponte publicó su libro Ser Digital, en el que esbozó lo que luego sería OLPC y en 2005 fundó el proyecto. La producción quedó a cargo de Quanta Computers, y recién a fines de 2006 comenzó su producción masiva.

Primeros pasos


Pero el proyecto no comenzó con el pie derecho. Les llovió críticas. “Economistas del desarrollo lo acusaron de subestimar la complejidad del mundo subdesarrollado. A los diseñadores humanitarios les preocupaba que desviara los fondos y la cobertura de otros proyectos más modestos. Los educadores cuestionaban si no sería preferible gastar en libros o salarios para profesores. Los defensores del medio ambiente advirtieron que las laptops rotas iban a tapar los vertederos“, resumió el New York Times en 2011.
A nadie le interesó el país: ni a OLPC ni a los competidores de OLPC; todos ignoraron a nuestro país”, recordó Miguel Brechner, actual presidente del Plan Ceibal

Pero para Negroponte esta situación no era nueva (ver biopic más abajo). Sus propuestas y predicciones ya habían sido rechazadas antes y ya lo habían tildado de delirante en otras ocasiones. Las resistencias son “un fenómeno temporal”, explicó. Así fue como Battro y otros especialistas del Media Lab del MIT acompañaron a Negroponte por varios países para promover el proyecto. “Fuimos a Argentina, Brasil y Uruguay. Después yo hice muchos viajes más a Pakistán, a China y a Nigeria”, contó Battro.

Sin embargo, Uruguay tuvo que invitarse solo a la fiesta puesto que “a nadie le interesó el país: ni a OLPC ni a los competidores de OLPC; todos ignoraron a nuestro país”, recordó Miguel Brechner, actual presidente del Plan Ceibal, quien destacó que fue la insistencia del equipo uruguayo lo que logró atraer la atención de la organización. Luego, cuando la marca Intel y otras compañías vieron el potencial mercado, se encaminó su implementación aquí.

Diez años después Uruguay ha entregado 670.000 dispositivos (laptops y tabletas) en escuelas y liceos de todo el país, eliminando la brecha digital entre grupos sociales. “Es por lejos la mejor implementación; la segunda mejor está muy por detrás”, dijo Negroponte. Para Battro, “Uruguay se ha convertido en un laboratorio para todo el mundo“. Y a donde sea que se lleve el caso del país, la gente sigue sorprendiéndose, incluso ocho años después de la entrega de la primer computadora de OLPC.

Misión cumplida


El objetivo inicial anunciado por Negroponte en 2006 era repartir al menos siete millones de sus computadoras. Sin embargo, la meta fue demasiado alta y hasta el momento solo logró colocar 2,4 millones. Negroponte explicó a Cromo que el proyecto está reduciendo su actividad en el mundo. “Estamos redoblando esfuerzos en cada país donde tenemos presencia pero retirando el marketing global. El hecho de que muchas empresas y países estén copiando a OLPC es mucho más importante que la laptop en sí”, explicó.

Y es precisamente eso lo que ha ocurrido en Uruguay. Brechner señaló que el Ceibal “no depende de OLPC desde el primer día”. Y agregó: “Ceibal compra equipos y repuestos y los repara y atiende con su personal especializado. Si OLPC cambia o decide no fabricar más la XO, Ceibal tiene diferentes alternativas que ha usado durante estos años para ser independiente”.

De hecho, la segunda partida de tabletas entregadas por el plan en 2013 no fueron compradas a OLPC, sino a la empresa JP Couto.

Es por lejos la mejor implementación; la segunda mejor está muy por detrás”, dijo Nicholas Negroponte sobre el Plan Ceibal

Muchos han llamado a OLPC un fracaso. Las laptops no costaron US$ 100 sino US$ 175. El debate ronda en que no dio el soporte técnico adecuado o que falló en su ejecución, entre otros argumentos.

Sin embargo, el proyecto llegó a 44 países de la mano de gobiernos locales y ONGs y benefició a personas que de otra forma no hubieran accedido a una computadora. En Uruguay este proyecto cobró vida propia. Hoy, el Plan Ceibal incluye laboratorios tecnológicos, programas con impresoras 3D, robótica, programación y una plataforma para toda la educación pública con contenidos propios. Otros países están interesados en replicar el modelo y hay técnicos uruguayos abocados a la tarea de contribuir a su expansión en el mundo.

Aunque no fue la revolución que Negroponte esperaba, sí fue, en sus palabras “un punto demostrado”.



En la versión impresa de este informe del sábado 24 de enero se publicó que el presupuesto anual del gobierno uruguayo para el Plan Ceibal es de US$1.000 millones. La cifra correcta es $1.000 millones. (26/01/2015)




El inventor que viajó al futuro y volvió para contarlo


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Nicholas Negroponte, exdirector del Massachusetts Institute of Technology Media Lab y fundador de One Laptop Per Child
Nicholas Negroponte, exdirector del Massachusetts Institute of Technology Media Lab y fundador de One Laptop Per Child

“Yo estuve en el futuro, estuve allí muchas veces”, dijo Nicholas Negroponte en su última charla TED, de marzo de 2014. A 30 años de la primera de sus 14 conferencias, el cerebro detrás de One Laptop Per Child, cofundador del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT) -uno de los centros tecnológicos más importantes e innovadores del mundo- y también de la revista especializada Wired se tomó su revancha por todas las veces que lo llamaron “loco“, “charlatán“ o simplemente delirante.

Esta conferencia fue un gran “te lo dije” para todos aquellos que se burlaron de sus tantas predicciones del pasado. Es que ya en 1984, al mismo tiempo que Steve Jobs presentaba la primera computadora Mac, Negroponte criticaba el uso del mouse en favor del dedo, como forma de interactuar con las computadoras a través de las pantallas. De hecho, ya en 1970 su equipo trabajaba con una pantalla táctil.

¿Suena familiar? Paradójicamente, décadas después fue Jobs quien innovó con las experiencias táctiles y las combinó con un teléfono celular, el iPhone.

Yo estuve en el futuro, estuve allí muchas veces”, dijo Negroponte

Sin embargo, hace 30 años le objetaban que el dedo taparía lo que se quiere ver en la pantalla, le decían que era un recurso de “baja resolución” y el contraargumento más interesante: que se iba a ensuciar la pantalla.

El gurú tecnológico también se adelantó décadas anunciando las videoconferencias en tiempo real y en 1995 vaticinó que las personas no iban a comprar más revistas en la calle porque el nuevo quiosco sería la web. De nuevo lo trataron de loco.

“Nos consideraban científicos informáticos afeminados”, sostuvo en la conferencia sin aguantarse una gran sonrisa de satisfacción.

Y entre todas las locuras que propuso hubo una que se encargó de llevar a cabo, una de sus creaciones más notorias: One Laptop Per Child. Una computadora que costara US$ 100 para cada niño, construida para resistir golpes, agua y polvo. Fue el proyecto que lo sacó de las aulas del MIT -donde fue profesor y director del laboratorio que él mismo fundó, el MIT Media Lab, hoy uno de centros de tecnología y computación más importantes del mundo- para llevarlo a países en vías de desarrollo en todo el mundo, donde intentó promover su iniciativa para reducir la brecha digital.

De átomos a bits

Hijo de un empresario naviero de origen griego, Negroponte es una persona difícil de definir. Tuvo una educación elitista en Europa y Estados Unidos, que lo perfiló como arquitecto pero pronto descubrió su amor por la informática y combinó el diseño con la computación.

Conocido también por sus habilidades como vendedor, alguien capaz de montar un buen show para seducir con sus ideas, Negroponte se hizo famoso con su libro Ser Digital, que se tradujo a más de 40 idiomas.

En 1995 Negroponte publicó este libro para demostrar cómo la tecnología y las telecomunicaciones iban a cambiar la forma de vida de las personas en los años venideros. Ya desde ese entonces proyectaba un mundo hecho de bits y no de átomos.

Ahora, su objetivo es llevar internet a las zonas donde no se puede acceder y el proyecto no suena tan arriesgado. Facebook y Google están tras la misma misión.

El tiempo no le ha quitado a Negroponte su prolifera capacidad para hacer predicciones. En 2010 dijo que Twitter sería nada más que una “moda pasajera”. En entrevista con Cromo, comentó su aspiración de ver surgir dispositivos que se reparen solos. Y su vaticinio más difícil de digerir: en el futuro el aprendizaje será a través de pastillas. Aunque suene descabellado, ¿quién se anima a contradecirlo ahora?



Encuentro

En sus experiencias llevando OLPC por el mundo, lo más interesante para Negroponte fue conocer al líder libio Muamar al Gadafi. En ese momento había entregado sus armas de destrucción masiva y Occidente lo veía con buenos ojos. Luego de esperarlo durante horas para hablar sobre OLPC, Negroponte bromeó con que luego de la reunión iba a trabajar con armas de “instrucción” masiva.




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