Un mundo con menos agua

El cambio climático y la población mundial en crecimiento, ponen a los recursos hídricos contra las cuerdas

El viento cubre de arena los barcos oxidados. El silencio hace eco sobre el desierto. Ahora no es más que un cementerio. Nada queda de la pesca en la ciudad de Moynaq en Uzbekistán, en el Mar de Aral.

Desde finales de la década de 1950, el lago, que una vez fue el cuarto más grande del mundo, se ha ido consumiendo hasta el desvanecimiento. El desvío del agua a los regadíos del "oro blanco" de Uzbekistán, el algodón, y el uso de las instalaciones hidroeléctricas y embalses de Asia Central lo han ido mermando.

Es uno de los mayores desastres ambientales del último medio siglo. La vida animal y vegetal que dependía del agua ha sido erradicada. Pero éste no es un caso aislado. El Poopó, el segundo lago más grande de Bolivia, también ha desparecido causando estragos en la biodiversidad que contenía.

La escasez de agua en todo el mundo es un problema que no para de crecer. Y sólo va a empeorar, tal y como dijo Richard Connor, editor en jefe del Informe sobre el Desarrollo Mundial del Agua 2016 (IDMA) de las Naciones Unidas.

"El agua ya está siendo relativamente escasa", le dijo a DW. "Las poblaciones están creciendo y las economías se están desarrollando, por lo que la demanda de agua sigue aumentando, pero la cantidad disponible no".

Mayor crecimiento, menos recursos hídricos

El uso del agua se distribuye de la siguiente manera: más del 70 porciento del agua dulce que se toma de los recursos naturales se utiliza en la agricultura e industria, un 15 por ciento se va en la producción de energía y el otro 5 por ciento es para uso doméstico.

Ahora bien, si la población crece – el IDMA prevé que para 2050 habrá 9,3 mil millones más de personas que en 2011 – los recursos hídricos estarán bajo una tremenda presión.

"Los países desarrollados son menos vulnerables porque tienen capacidad de almacenamiento, como presas y embalses.", destacó Connor.

El mundo en desarrollo sufrirá más el impacto. Ya hay más de 1,8 mil millones de personas que sólo tienen acceso a agua no apta para el consumo humano. Según el IDMA, incluso en zonas ricas en agua el reparto es desigual.

"El recurso del agua está ahí, pero no llega a los campos, ni a las fábricas, ni a las ciudades, porque se carece de infraestructura e instituciones", dijo Connor. "Cuando hay una sequía en Etiopía, tienen problemas graves que conducen a crisis alimentarias".

El aumento de la crispación

La agricultura se enfrenta a un dilema demográfico con pocas mejoras técnicas y cada vez menos agua. "Hay enormes áreas de cultivo improductivas por la escasez de agua," dijo a DW Jonas Jägermeyr, geógrafo del Instituto de Potsdam para el Cambio Climático.

Mientas tanto, el cambio climático agravará las cosas desatando fenómenos meteorológicos extremos. Y esto tendrá su repercusión en la sociedad. "El impacto en los medios de vida es un foco de conflicto y principalmente el acceso a la alimentación. Ellos fueron en parte culpables de los disturbios que detonaron la primavera árabe y el conflicto sirio", añadió Connor.

A la caza de soluciones

Tan solo una mejor gestión del agua podrá ayudar a la humanidad a lidiar con el problema. Mejores técnicas de riego, más concienciación y semillas modificadas para necesitar menos agua, son algunas de las opciones que quedan.

Sin embargo, cualquier cambio tendrá que ser introducido por los gobiernos y, por supuesto, las medidas tendrán que llevarse a cabo por los agricultores y los ciudadanos de manera individual.


Fuente: Deutsche Welle