Un Herbie robotizado

Ingenieros y estudiantes modificaron un Volkswagen "Fusca" y le incorporaron tecnología de punta

Adaptar un Volkswagen "Fusca" con la tecnología de los vehículos más modernos del mercado. Así comenzó el proyecto USB4 Fusca, una idea apoyada por la iniciativa educativa Butiá y desarrollada por un equipo que integraba no solo dos ingenieros experimentados como Daniel Cancela y Humberto Rodríguez, sino a un estudiante de ingeniería (Pablo Martínez), cinco liceales (Lautaro Gonzalez, Santiago Freire, Marco Novino, Camilo Barizzoni y Santino Mancione) y dos escolares (José Erramuspe e Isaac Trabal). El vehículo modernizado fue presentado el 30 de agosto en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República en el marco de Sumo, una de las competencias robóticas más importantes del país.

Cancela y Rodríguez se involucraron en la robótica educativa a través del proyecto Butiá, una plataforma de software y hardware que promueve la enseñanza de esta disciplina a través de la construcción de un androide apoyado en las capacidades operativas del Plan Ceibal. "Con el deseo de utilizar la plataforma, comenzamos un proyecto abierto totalmente distinto a lo tradicional", dijo Cancela a Cromo.

Así se eligió un Fusca y se decidió que se le haría el siguiente tuneado: incorporación del encendido del motor, luces de forma automática y sensor de distanciamiento entre vehículo-objeto.

El tuneo

Lo básico para encender un auto es verificar si está en punto muerto, luego ponerlo en contacto y prender el motor de arranque. El equipo utilizó un sensor de láser que emite un rayo que pasa por medio de la palanca de cambios. Si la palanca rompe la línea, significa que está en punto muerto. "Es como en una película en la que se roba un diamante. Si la joya se quita del medio, se observa un rayo continuo", explicó Camilo Barizzoni, uno de los liceales que participó de USB4 Fusca.

Para detectar si el motor enciende o no, el equipo incorporó un sensor que detecta la presión del aceite. Si esta sube, el motor ya está encendido.

Otro de los cambios del Fusca fue la incorporación de luces automáticas. Para esto se instalaron sensores que detectan la cantidad de luz del ambiente donde está estacionado el auto. "Así identifica qué luces usar, si las cortas o largas", contó Pablo Martínez, estudiante de ingeniería.

La última modificación que se realizó fue el sistema de marcha atrás. "Incorporamos un botón con sensores en el que cambia el color de advertencia dependiendo de la cercanía del vehículo respecto a un objeto", sostuvo Isaac Trabal, de 10 años. El color verde del "todo OK" significa que hay distancia a favor; el amarillo de "tené cuidado" es una advertencia; mientras que el rojo de "peligro" significa que se corre el riesgo de una colisión. Este sistema no se adaptó al vehículo porque su demostración implicaba que estuviera en movimiento.

Andrés Aguirre, coordinador del Proyecto Butiá, señaló: "Nosotros lo único que hicimos fue plantar la primera semilla".


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Maximiliano Latorre