Un globo que rastrea tormentas

La herramienta más antigua de predicción del tiempo es también la más efectiva

Cuando los últimos modelos de computadoras para el pronóstico del tiempo no pudieron detectar a dónde se dirigía el huracán Joaquin a principios de octubre, el Servicio Nacional del Clima de Estados Unidos ordenó más lanzamientos de una de sus herramientas más antiguas: el globo del tiempo.

Dos veces por día, en lo que podría ser uno de los actos más grandes de cooperación internacional, equipos de cerca de 850 oficinas del clima de todo el mundo salen y sueltan los globos al mismo tiempo.

En la era de los satélites, los radares, los aviones de reacción y las computadoras de alta velocidad, un método de recolectar datos del tiempo que se volvió rutina hace más de 80 años parece anticuado. No es así, dijo William Blackmore, meteorólogo del programa de observación del aire superior del Servicio Nacional del Clima.

Mientras que todos los avances modernos son herramientas cruciales para el pronóstico, los globos del tiempo pueden hacer algo que todo el resto no puede: medir la presión atmosférica desde la superficie hasta a 35 kilómetros de altura a cada segundo, dijo.

"Lo que lo hace algo único es que provee información cada cuatro a seis metros" , dijo Blackmore. "En la actualidad, eso no se ha podido vencer".

En Estados Unidos, 92 oficinas de servicio del clima hacen los lanzamientos dos veces al día, enviando los globos, generalmente inflados con hidrógeno, hacia la atmósfera. Con algunos lanzamientos extra, solamente en los Estados Unidos se lanzan de 70 mil a 75 mil globos anualmente. Cada globo cuesta unos US$ 300, incluyendo el trabajo, el mantenimiento y las partes.

Alrededor del mundo hay cerca de 1.300 sitios desde los que se pueden lanzar estos globos, aunque solamente dos tercios de ellos participan en el análisis diario, de acuerdo con el sitio web de la Organización Meteorológica Mundial. Eso significa que cerca de 620.500 globos son lanzados por año. Esta podría ser la razón por la que tantos reportes de O.V.N.I han sido descartados a través de los años.

"Una cometa podría ser una buena plataforma", dijo Blackmore. "El problema con ella es que se necesita viento y solo se puede llegar a determinada altura".

En 1909 la cometa dejó de estar de moda y apareció el globo. En 1938, los globos comenzaron a cargar radiosondas, paquetes de instrumentos que miden el estado del tiempo y devolvían la información de vuelta a la superficie a través de la radio. Esto permitió a los meteorólogos a recolectar datos de hasta 100 mil pies de altura.

Con un par de mejoras tecnológicas, como datos de GPS, el mismo sistema es el que se utiliza hoy en día.

Luego de haber sido transmitida a la base, la información recolectada por los globos (presión del aire, velocidad del viento, temperatura) se ingresa en los modelos de predicción de las computadoras junto con los datos de otras fuentes para ayudar a los meteorólogos a predecir el tiempo.

Blackmore dijo que los globos tienen cerca de un metro y medio de ancho cuando se lanzan y se hinchan a más de seis metros en el momento en que llegan a unos 35 kilómetros de altura. La baja presión del aire en alturas extremas eventualmente causa que el globo explote.

Protegido en una caja de plástico, la radiosonda desciende a la Tierra donde, los meteorólogos esperan, alguien la encontrará y la enviará de vuelta a la estación meteorológica. La radiosonda lleva un mensaje escrito en el que explica lo que es junto con una bolsa de correo ya paga.

Menos de 20% son arregladas y enviadas de vuelta a la atmósfera, dijo Blackmore.

Incluso así, se trata de un equipo sin el cual el servicio meteorológico no podría funcionar.


Fuente: Bloomberg