Un GIF vale más que un millón de palabras

Divertidos, creativos y virales; estas imágenes animadas hablan mucho de la cotidianidad de las personas
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En 1987 CompuServe, una empresa informática estadounidense, publicó por primera vez en la historia de la web un GIF o gráfico con intercambio de formato, que –dicho en criollo– es una imagen muda animada.

Esta pequeña imagen, en cuyo origen el movimiento era solo un defecto técnico, tenía como objetivo generar un código de programación que dotara de color a ciertas zonas de la web. El formato fue un éxito inmediato: dio los primeros colores digitales en un formato sumamente liviano, ideal para el nivel de las conexiones en esa época. Por lo tanto, gracias a los GIF, los usuarios podían descargar imágenes con hasta 256 colores diferentes sin mayores complicaciones técnicas aunque de baja calidad.

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Pero CompuServe no fue la única empresa que patentó una técnica de compresión de imágenes a color. En 1985 Unisys había registrado una técnica similar y llevó a juicio a su competidora. Unisys finalmente lo ganó y comunicó a los desarrolladores web que permitiría utilizar el formato únicamente con una licencia de bajo costo. En respuesta a esta medida muchos profesionales optaron, a modo de reclamo, por otros formatos libres de derechos como el PNG.

De esta manera, los GIF cayeron en desuso. En la segunda mitad de la década de 1990, los desarrolladores rescataron este formato e hicieron oídos sordos al pago de regalías. Algunos creativos comenzaron a explotar el factor movimiento –que hasta la fecha había sido ignorado– mediante el cual podían contar historias breves cargadas de una buena dosis de humor y elementos paródicos. El formato conquistó rápidamente los corazones de los nerds digitales de principios del 2000. Finalmente, en 2003 caducaron las patentes de Unisys y lo que siguió fue todo un boom.

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El objetivo creativo

Más allá de su rebuscada historia, los GIF son hoy la pieza visual predilecta de millones de diseñadores, artistas, tuiteros, marcas y personas. Este tipo de archivo tiene la capacidad de reducir una experiencia, sentimiento o situación humana a una imagen que deambula por el limbo entre video y fotografía.

Richard Danta, magíster en comunicación y semiólogo, explicó a Cromo que parte del éxito de los GIF radica en que, muchas veces, sus protagonistas son celebridades. "Cuando uno toma una imagen preexistente protagonizada por una persona conocida, aumenta exponencialmente el público receptor", dijo. Y agregó: "Es igual que en el caso de los memes, solo que en ellos el humor suele ser más crudo".

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Los GIF también cuentan con una plasticidad y una versatilidad que en muchos casos solo podría ser igualada, en un video o una foto, por un experto del montaje audiovisual. Sin embargo, con una app, cualquier usuario puede elaborar uno al instante. Esto colabora a que su difusión sea masiva y también a que las creaciones se retroalimenten unas con otras, potenciando su viralización.

Danta sostuvo que la popularidad actual de los GIF responde a una característica cultural de los seres humanos. "Siempre ha habido formas de apropiación y modificación de imágenes. Desde la intervención grafitera en los carteles públicos hasta algunas prácticas artísticas contraculturales inauguradas por las vanguardias históricas en el siglo XX", explicó el magíster. El semiólogo analizó que "la diferencia es que ahora son prácticas que ejercen individuos nativos del ecosistema digital, para quienes llevar adelante estas prácticas es tan habitual como otras generaciones lo era escribir".
Los GIF ya son parte de la cultura masiva de internet. A simple vista parecería que se trata sencillamente de imágenes ridículas, pero forman parte de un entramado social que, según Danta, pueden responder tanto a un grupo con intereses políticos y artísticos particulares como a personas que disponen del tiempo y la creatividad suficientes como para formar parte de esa comunidad que disfruta de estas serias trivialidades.

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