Un desacuerdo sobre el segundero

Expertos difieren sobre cambiar o no la forma de medir el tiempo, un cambio que afectaría distintas áreas como la industria tecnológica y su sistema de GPS
Las divergencias sobre si mantener o eliminar el segundo intercalar o segundo adicional (agregado cada uno o dos años para mantener la hora sincronizada con la rotación terrestre) se mantuvieron el viernes, al término de una reunión en Ginebra entre expertos y representantes gubernamentales.

El plazo final para adoptar una decisión a este respecto es 2015, durante la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones.

De la opción que se tome dependerá el futuro de la escala de tiempo internacional, del que depende una parte de la industria tecnológica y de las telecomunicaciones y que influye también en otros sectores.

El actual estándar para medir el tiempo es el "Tiempo Coordinado Universal" (TCU), basado en la adición regular de un segundo para ajustarlo a la rotación de la Tierra, una medida que se aplica desde 1972 y que era coherente con la tecnología disponible en ese entonces.

El TCU es usado para diversos propósitos: desde la utilización de los minutos para que el público en general se ajuste a los horarios, hasta los nanosegundos sincronizados que se requieren en algunas de las aplicaciones tecnológicas más solicitadas.

Entre ellas se encuentra la navegación a través de los sistemas mundiales de orientación por satélite, de los que el más conocido es el estadounidense GPS.

Existen otros sistemas de navegación que se han desarrollado, como el ruso Glonass, el europeo Galileo o el chino Beidou, cuya entrada a los mercados está prevista de aquí a un par de años y de los cuales el único adaptado al segundo intercalar es el Glonass.

En contra y a favor


A los opositores a la supresión del segundo adicional les preocupa que la escala de tiempo basado en la TCU se apartará del tiempo de rotación terrestre, lo que podría provocar ciertas dificultades técnicas en áreas específicas de la astronomía.

En cambio, quienes quieren volver a una escala de tiempo continua recuerdan que la inserción del segundo intercalar es un proceso costoso que, con el tiempo, reduce la fiabilidad de los sistemas que dependen del tiempo. Asimismo, se teme que la inserción de los segundos adicionales provoque nuevos problemas tecnológicos en los próximos años.

En una rueda de prensa sobre esta cuestión, la directora del Departamento del Tiempo de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, Felicitas Arias, comentó que en cuarenta años -desde la creación del segundo intercalar- "la tecnología ha cambiado mucho" y que "es momento de pensar en cómo adaptarse mejor a la que existe en nuestros días".

Para varios expertos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, la inserción de 1 a 2 minutos cada siglo "no cambia nada" y genera más complicaciones que ventajas, puesto que de todos modos las sociedades no viven de acuerdo a la hora solar.

Mediar


Una alternativa intermedia propuesta por algunos expertos es que se permita que los dos sistemas convivan y que cada país adopte el que considere más conveniente.

Sin embargo, la posibilidad de que esta opción sea retenida es remota por cuanto muchos sectores y ámbitos de la vida, incluidas las medidas, "necesitan de un tiempo coordinado, basado en la uniformidad del sistema", señaló Arias.

Tener más de un estándar sería difícil desde el punto de vista técnico y práctico, y su impacto sería imprevisible en los intercambios financieros, por ejemplo, si las bolsas de valores de dos países operaran con sistemas de tiempo distintos, indicó.

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