Un cráter en la Tierra visto desde el espacio

La espectacular imagen muestra el lugar donde hace cerca de 200 millones de años un asteroide o cometa golpeó a la región donde hoy está Quebec


Tengo el hábito de cliquear sobre todas las imágenes que el comandante Chris Hadfield tuitea. Después de todo, las está tomando desde la órbita, mientras rodea la Tierra en la Estación Espacial Internacional. Eso, por lo general, significa que cualquier foto probablemente merezca ser mirada de cerca.

Estoy realmente contento de haber cliqueado en la que posteó el 20 de abril de 2013 (ver imagen 1). La captura era, simplemente, “la boca del St. Lawrence, donde los Grandes Lagos se vierten en el mar”. El río St. Lawrence corre desde el noreste hasta los Grandes Lagos, pasando por Ontario y Quebec antes de volcarse en el Atlántico norte. Es hermoso, pero como se podría adivinar (ya que estoy hablando sobre eso) hay algo más en esa imagen que llama la atención.

Es impresionante, especialmente la luz del sol que refleja sobre el poderoso río. Para tener un sentido de la escala, el área donde el río se ensancha hasta la derecha, donde se halla un banco de nubes, mide unos 80 kilómetros. Es grande.

Pero miren de nuevo. A la derecha, ¿ven un gran círculo, como una “Q” gigante estampada sobre la tierra? Luce como un lago circular o, para ser más preciso, uno anular (como un anillo). Pero no se trata de un lago ordinario. Es el impacto del cráter Manicouagan.

El impacto de la foto


Cerca de 200 millones de años atrás, un asteroide o cometa del tamaño de una pequeña montaña (tal vez de unos cinco kilómetros de diámetro) se estrelló contra la Tierra alrededor de 200 kilómetros al norte de donde ahora se encuentra el St. Lawrence. El impacto fue masivo y dejó un cráter completo y anillado de más de 100 kilómetros de diámetro. De hecho, el lago está llenando el anillo interno, que mide unos 70 kilómetros de lado a lado.

En la otra fotografía (ver imagen 2), tomada directamente desde arriba, muestra el cráter sin la distorsión causada por el ángulo desde el que se tomó la primera imagen.

Fue tomada utilizando el satélite Terra de la NASA en 2001. Como puede verse, los anillos internos con agua forman un círculo casi perfecto. La roca que lo rodea es bastante dura, por lo que resiste la erosión. De hecho, por eso podemos ver el cráter: la mayoría de los cráteres en la Tierra que tienen esta antigüedad han desaparecido hace mucho tiempo. Por la misma razón, la Luna está cubierta de cráteres, en tanto la Tierra solo tiene unos 200 impactos catalogados.

Solo los de gran tamaño o aquellos que están muy bien preservados (o las dos cosas) pueden verse todavía en la Tierra, como un testamento de cuán raros son los grandes impactos. El cráter de Chicxulub, que marca el sitio donde se estrelló la roca que acabó con los dinosaurios, recién fue descubierto en la década de 1970 debido a su gran tamaño y a que se encuentra severamente erosionado. Incluso así, su descubrimiento fue bastante accidental.

Mirando desde el suelo nunca sabrías que Manicouagan era un cráter, pero desde el espacio su identidad está bastante clara. Es otra razón por la cual el viaje espacial es tan importante: literalmente nos da una nueva perspectiva sobre nuestro planeta.

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