Un convincente misterio sobrenatural

Oxenfree es más que un videojuego de terror adolescente: es ejemplo del regreso de la época dorada de las aventuras gráficas
Todo niño se fascina en algún momento por la región misteriosa localizada en la costa de Florida conocida como el Triángulo de las Bermudas, donde la leyenda dice que barcos y aviones han desaparecido en circunstancias extrañas.

La idea de que un área geográficamente tan accesible pueda todavía retener un aura de misterio remueve la imaginación de una manera que luego suele olvidarse. Pasar unos momentos con Oxenfree puede recordar esa sensación, un juego de aventura alegre del estudio de California Night School Studio, disponible para PC y Xbox One.

Situado en una isla que está a un viaje en ferry de la costa del Pacífico del Noroeste, el juego se desenvuelve alrededor de un grupo de estudiantes de secundaria que buscan pasarla bien en la playa.

Los chicos evaden el toque de queda que prohíbe a todos los visitantes demorarse en la isla después del anochecer. Uno se droga tras consumir un brownie con marihuana. Y, como se puede imaginar, es Ren, el del brownie, quien arruina la fiesta. Sugiere una visita en grupo a una cueva de la isla y a partir de ahí todo sale mal... Con su ayuda, naturalmente.

Isla misteriosa

En Oxenfree se juega con Alex. Dependiendo de las elecciones conversacionales, Alex puede ser tajante, irónica y empática; también puede ser fría o desagradable o cualquier combinación de eso.

Alex tiene la llave al secreto de la isla. Su radio analógica es capaz de recoger frecuencias. En la cueva sintoniza algunos tejemanejes espeluznantes que eventualmente la llevan a descubrir un encubrimiento militar, sin mencionar un desgarro en la continuidad del espacio-tiempo. Su viaje a través de realidades fracturadas es acompañado por una banda sonora que rápidamente encuentra su lugar en su memoria.

Al igual que una película del guionista y director de cine Preston Sturges de los años 40, lo que inmediatamente se destaca en Oxenfree es su diálogo. Está lleno de vida, pero encaminado, con una economía adecuada para un cuento de una noche de invierno. Como en las historietas, los personajes desprenden burbujas de diálogo cuando hablan. Las respuestas potenciales de Alex también están enmarcadas en burbujas, lo cual refuerza la vibra de novela gráfica.

Hay una calidad activa en el sistema de conversaciones del juego que lo anima a hablar, caminar e incluso tal vez juguetear con su radio, todo al mismo tiempo. Los personajes generalmente no esperan a que decida qué decir, pero tampoco aparece ningún cronómetro en la pantalla que le diga cuánto tiempo tiene para elegir la respuesta.

Esto presenta una alternativa refrescante a otras formas con las que los videojuegos manejan las conversaciones, ya sea en la forma de videos, que típicamente dejan al jugador en un rol pasivo, o la alternativa de dejar en suspenso el juego hasta que el jugador seleccione la respuesta que quiere darle a sus interlocutores digitales.

Buena apuesta

Si bien las raíces de Oxenfree están en los juegos de aventuras "point and click" de las décadas de 1980 y 1990, los desarrolladores han abandonado astutamente los puzzles oscuros que asolaron ese género. El juego puede fácilmente ser completado en una o dos sesiones.

Oxenfree captura una atmósfera (una noche espeluznante), la intensifica (¡las personas son poseídas!), y luego eficientemente envuelve las cosas antes de que se vuelvan tediosas. Esta historia análoga y supernatural une sus personajes en una red de culpa y los baña en estética decorativa.

Advertencia

El título se encuentra solo en inglés, algo que, por desgracia, es cada vez más frecuente en los videojuegos indies. Por la complejidad de los diálogos, es recomendable tener un buen nivel de inglés.

Fuente: Christopher Byrd / The Washington Post

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