Un científico uruguayo que juega en las grandes ligas

El profesor de la Facultad de Medicina Rafael Radi, fundador del Centro de Investigaciones Biomédicas, fue reconocido recientemente por la Academia Nacional de Ciencias estadounidense


Si se corta una manzana en dos partes, se podrá ver como, en pocos minutos, el interior de la fruta se vuelve marrón. El truco que madres y abuelas se han pasado de generación en generación es ponerle limón, lo que retrasa este proceso. En el envejecimiento de los tejidos del cuerpo humano ocurre algo similar: tienen una tendencia a la oxidación, que es contrarrestada por los antioxidantes que se obtienen de la dieta y de componentes del propio organismo. No es algo que se resuelva con unas gotas de limón.

Las raíces de enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), el mal de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, enfermedades cardiovasculares y del envejecimiento mismo se pueden encontrar, en determinadas circunstancias y tejidos, en este proceso. Científicos uruguayos estudian en este momento el origen molecular de estas enfermedades, algo que podrá, en un futuro, dar respuestas sobre cómo se originan y abrir las puertas al desarrollo de fármacos que permitan tratarlas.

Ese es el campo de estudio del bioquímico Rafael Radi, quien hace pocas semanas se convirtió en el primer uruguayo en ser científico asociado de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS, por su sigla en inglés). En sus 30 años de trayectoria, Radi trabajó 27 en Uruguay, en la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, donde fundó en 2004 el Centro de Investigaciones Biomédicas (Ceinbio).

Desde las moléculas


En un laboratorio iluminado, lleno de máquinas aparatosas y de túnicas blancas, trabaja el equipo del Ceinbio. Las máquinas valen millones de dólares y los investigadores son algunos de los más de 60 que trabajan tanto bajo el liderazgo de Radi, como en proyectos independientes. De ellos, casi el 70% son mujeres.

El objetivo de Radi al proponer la creación de este centro fue romper con la verticalidad de las distintas facultades para que distintos científicos aporten su punto de vista a un mismo problema. En Ceinbio trabajan especialistas en química, bioquímica, fisiología, farmacología y otras áreas.

Gracias a la financiación internacional de universidades e instituciones en el exterior, el Ceinbio pudo conformarse en un período de crisis económica. “Sabíamos que eso nos daba cierto respaldo para poder proteger la actividad científica sin que se nos desarmaran los grupos de investigación y que la gente migrara”, dijo Radi.
Cuando un jugador de fútbol dice: ‘Lo máximo que me puede pasar es jugar en la selección uruguaya o en cierto equipo de elite a nivel mundial’,en el caso de los científicos el equivalente es ingresar a esta academia, que es la más prestigiosa del planeta. Es un logro mayor que te sacude, que te emociona y que impacta internamente a nivel institucional y también a nivel de país”, dijo el bioquímico Rafael Radi

Hoy, el Ceinbio recibe a expertos de todo el mundo que visitan el país para trabajar en sus laboratorios. Detrás de sus puertas se han descrito procesos moleculares que han colaborado al desarrollo de fármacos para tratar enfermedades. Por ejemplo, contó Radi, pudieron evitar la parálisis en ratones con problemas motores a través de moléculas que se le administraron a los animales y actuaron sobre sus neuronas. En un futuro, estas pruebas podrían ser en humanos, para tratar enfermedades como el ELA.

Científico asociado


“Cuando un jugador de fútbol dice: ‘Lo máximo que me puede pasar es jugar en la selección uruguaya o en cierto equipo de elite a nivel mundial’,en el caso de los científicos el equivalente es ingresar a esta academia, que es la más prestigiosa del planeta. Es un logro mayor que te sacude, que te emociona y que impacta internamente a nivel institucional y también a nivel de país”, explicó el bioquímico.

Para Radi, su nombramiento como miembro de la NAS es más que un reconocimiento a su trayectoria. “Refleja un nivel de maduración del aparato científico nacional, que cristaliza en este nombramiento a través de mi persona”, explicó y destacó que esta es la primera vez que los científicos de su generación pueden tener 30 años seguidos de actividad ininterrumpida.

La dictadura supuso un corte para muchas carreras científicas que en este momento comienzan a vivir un lento despegue: “No hay que hacer un descubrimiento, sino que tiene que ser una serie de descubrimientos, mantenidos en el tiempo, originales y de impacto internacional. Eso también lleva tiempo”.

De ciencia y política


Radi es además secretario de la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay, una institución que busca promover las ciencias y asesorar a las autoridades en materia de ciencia y tecnología. En este punto, el bioquímico expresó que el país necesita incorporar científicos en los aparatos del Estado.

La visión a mediano y largo plazo de estos profesionales podría servir para prever los problemas del futuro. Según Radi, “los técnicos trabajan en la coyuntura, los científicos se anticipan a lo que va a venir. Esa anticipación es muy importante para que no pasen cosas como que se nos colapse el tránsito en la ciudad de Montevideo o que se contaminen los cursos del agua o el aire”.




A futuro


Dentro del Centro de Investigaciones Biomédicas trabajan estudiantes de doctorado e investigadores de varias áreas. Silvina Bartesaghi estudia las bases moleculares de patologías. “Para todos nosotros es una gran alegría y un orgullo muy grande saber que por primera vez un uruguayo llega a la Academia de Ciencias (estadounidense)”, expresó. Bartesaghi cree que el nombramiento de Radi abrirá las puertas y contactos al país tanto para futuras investigaciones como para la obtención de fondos internacionales.


Acerca del autor

Comentarios