Twitter no colapsó y todos lo notaron

El día de las elecciones en Estados Unidos, la red de microblogging resistió más de 300.000 tuits por minuto sin que el sistema cayera. Para unos, fue un éxito; para otros, pasó lo que tenía que pasar
Mientras unos festejaban la victoria de Barack Obama, reelecto presidente de Estados Unidos este martes, los tuiteros celebraban que el sistema no había caído en ningún momento. Incluso cuando estuvo recibiendo 327.452 tuits por minuto,  la red de microblogging no se vio forzada a mostrar la ballena blanca acarreada por pequeños pájaros (Fail Whale, en inglés), que adoptó como símbolo para informar que el sistema ha "superado su capacidad".

Hasta el líder creativo de Twitter, Doug Bowman, tuieó "RIP, Fail Whale": la red había superado el desafío del día electoral con más tuits en sus seis años de historia.

Lo que tenía que pasar


No obstante, mientras que para la compañía y algunos sitios especializados, como el sitio All Things Digital, el hecho de que la red no haya colapsado es un éxito, para otros, como Jesús Díaz, editor del sitio Gizmodo, no hay por qué felicitar a Twitter. Para él, simplemente las cosas "sucedieron como se suponía que tenían que pasar".

De hecho, el periodista critica el fenómeno como propio de la "cultura beta", por la cual los usuarios se han acostumbrado a convivir con los errores de los servicios que emplean. "Hey, Twitter. Toma una medalla por no apestar", escribió Díaz en Gizmodo, argumentando que la red del pájaro azul ya ha caído tantas veces en el pasado, que el no haber colapsado este martes no significa un éxito.

Por su parte, All Things Digital escribió que lo que ocurrió (lo que no ocurrió, mejor dicho) es el resultado de un proceso impulsado por el fundador de Twitter, Jack Dorsey, y su actual CEO, Dick Costolo, quienes han intentado simplificar el producto y mantener el servicio siempre funcionando. En otras palabras, la compañía no puede permitirse la inestabilidad que se permitía en su adolescencia, cuando la ballena blanca era tanto más frecuente.

Esto no solo beneficia a los usuarios sino a los sponsors de Twitter, a quien la empresa luego tiene que rendir cuentas. Y allí no hay ballena voladora que valga, incluso cuando los usuarios afectados por el "síndrome de Sillicon Valley", al decir de Díaz, perdonen que sus tuits no lleguen a ninguna parte.

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