Twitter: hackean y ponen a la venta 32 millones de contraseñas

Esta fuga de datos se suma a la sufrida por My Space y LinkedIn recientemente. Desde la compañía de Jack Dorsey niegan que sus servidores hayan sido vulnerados
Los hackers atacan de nuevo. Más de 32 millones de contraseñas de usuarios de Twitter han sido pirateadas y puestas a la venta en internet en el que es el enésimo ataque de los piratas informáticos a una red social. Hace apenas unos días, otro hackeo comprometió las contraseñas, correos electrónicos y nombres de usuarios de más de 427 millones de perfiles de My Space. En mayo, fue LinkedIn la que tuvo que anular las contraseñas de 100 millones de usuarios por la filtración de datos adicionales, como el correo electrónico o las credenciales de acceso, de sus perfiles.

La empresa que dirige Jack Dorsey ha negado, en declaraciones al medio TechCrunch, que los datos hayan sido obtenidos por una vulneración de sus servidores o una fuga de información. "Estamos seguros de que estos nombres de usuario y credenciales no se han obtenido a través de un agujero de seguridad en Twitter, la seguridad de nuestros sistemas no se ha visto comprometida", han indicado. Todo hace pensar que los hackers habrían recurrido a un programa maligno (malware) para acceder a la información de los usuarios del pájaro azul.

La fuga de datos la ha destapado LeakedSource, que explica en su blog cómo cualquier internauta puede comprobar si su usuario y contraseña figuran entre los 32,8 millones de datos robados. No figuran entre ellos las credenciales del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, cuyas cuentas en Twitter y Pinterest han sido hackeadas recientemente.

Además, se ha elaborado un ranking con las contraseñas más comunes utilizada por los usuarios afectados. De todas las claves robadas, la ya conocida 123456 es utilizada por 120.417 afectados mientras que la palabra password (contraseña, en su traducción al ingés) aparece 17.471 veces. Pese a tratarse de dos de las credenciales más inseguras los usuarios siguen recurriendo a ellas.



Fuente: Expansión