Tres ideas futuristas para revolucionar la exploración espacial

La NASA ha presentado los proyectos seleccionados para su programa de apoyo a las ideas tecnológicas innovadoras. Las propuestas pretenden reducir los costes y ampliar el alcance de las misiones espaciales
La NASA quiere revolucionar la manera de explorar el espacio durante las próximas décadas, abaratando el coste y aumentando el alcance de las misiones. Para ello, la agencia espacial selecciona periódicamente las mejores propuestas en su programa de apoyo a la innovación tecnológica NASA Innovative Advanced Concepts (NIAC). Algunas de las ideas seleccionadas este año para pasar a la segunda fase apuntan a una decisiva renovación de los modelos convencionales de exploración, sustituyendo el envío de mastodónticas naves por numerosos escuadrones de pequeños robots abatibles, o cambiando los enormes y costosos robots de exploración por pequeños bólidos enviados con la sola intención de tomar muestras y volver.

“Ahora que la NASA comienza un nuevo episodio en la historia de la exploración, estamos invirtiendo en estos avanzados conceptos que serán el germen de la nueva generación de tecnologías que van a cambiar de forma real la manera de investigar y aprender sobre nuestro universo”, dijo Michael Gazarik, administrador asociado para la tecnología espacial, durante la presentación de los proyectos elegidos en la sede de la NASA en Washington, la pasada semana.

Super ball bot: robots esféricos de aterrizaje planetario


En los próximos años, la NASA planea el envío de equipos de docenas o incluso cientos de pequeños robots abatibles, de unos pocos kilogramos de peso y bajo coste, que serán plegados antes del lanzamiento y se abrirán automáticamente una vez en órbita para separase y dirigirse a sus correspondientes destinos. Estas bandadas de mini-robots ultra ligeros permitirán una exploración rápida de peligrosos destinos como Titan (el mayor satélite de Saturno), donde el precario conocimiento del terreno y los ciclos inestables de precipitaciones complican la opción de enviar un sólo robot ultra equipado, al estilo de Curiosity.

Para este nuevo modelo de exploración son necesarias nuevas técnicas que permitan el despliegue conjunto de muchos dispositivos y su aterrizaje. Los creadores de Super ball bot proponen robots radicalmente distinto a los convencionales, basados en la “tensegridad”, tecnología construida exclusivamente a partir de elementos comprimidos, tensados dentro de una red continua. Este tipo de estructuras absorben los fuertes impactos y se pueden recomponer desde diversas posiciones de aterrizaje.

Spider fab: construcción en órbita de superestructuras espaciales


Gran parte de la ingeniería espacial centra sus esfuerzos actualmente en desarrollar sistemas que permitan el lanzamiento de grandes estructuras de apoyo como satélites, antenas, gigantes paneles solares y telescopios, cuyo enorme tamaño hace que tengan que plegarse para luego abrirse una vez en órbita. Estos complejos y costosos sistemas reducen las posibilidades de los ingenieros a la hora de diseñar estructuras innovadoras, siempre limitados por el tamaño y las dificultades del transporte al espacio. Ahora, un equipo dirigido por el ingeniero Robert Hoyt propone Spider fab, uno de los proyectos elegidos en el programa NIAC que consiste en el desarrollo de enormes estructuras que se autoconstruyen en órbita.

Este proyecto introduce la posibilidad de construir piezas kilométricas en el espacio, permitiendo que las naves puedan reparar o aumentar sus equipos una vez en órbita, reduciendo costes y eliminando los obstáculos que conlleva el despegue de los gigantescos artefactos.

Cohete de recogida de muestras extraplanetarias y envío a la Tierra


Desde la era Apollo, las misiones con el objetivo de tomar muestras extraterrestres y traerlas de regreso a la Tierra se han limitado a los asteroides. La exploración en Marte, sin embargo, está abriendo el apetito de la NASA, que quiere que esto cambie, y que las misiones para tomar muestras de planetas y satélites de nuestro sistema solar se hagan cada vez más a menudo, con menores costes, llegando más lejos y a más sitios.

Con este objetivo, otro de los equipos de la NASA está diseñando sistemas de aterrizaje muy innovadores, a velocidades extremas de entre uno y dos kilómetros por segundo, combinados con una pionera tecnología de sujeción que permitan que el dispositivo penetre considerablemente en la superficie del planeta, tome muestras y vuelva a despegar acto seguido para regresar a la nave nodriza con las muestras en su interior. Esto es lo que plantean los investigadores de Robert Winglee, que están desarrollando el Sample return system que pronto será apto para realizar pruebas en la Tierra y medir las velocidades que es capaz de resistir sufriendo el menor impacto posible.

En esta fase del programa, las propuestas son premiadas con hasta 500.000 dólares que permiten a los investigadores desarrollar los conceptos más prometedores previamente seleccionados en la primera fase y llevarlos al siguiente nivel, refinando los diseños y explorando aspectos para implementar la nueva tecnología. Los proyectos están todos aún en fases tempranas del desarrollo, la mayoría no se pondrán en uso hasta dentro de diez años o más.

“Sacando adelante estas propuestas desde universidades, compañías privadas e investigadores de la NASA permitimos que las ideas futuristas se acerquen un poco más a convertirse en herramientas reales para la exploración”, añaden los representantes de tecnología espacial de la NASA.

 

Vía Materia.

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