Tras la pista de los pumas en Uruguay

El productor rural que informó a autoridades de un ejemplar en su campo en Rivera confirmó que no vio uno solo, sino tres de estos animales que se creían extintos en el país
El domingo a las 23:30 horas, los perros comenzaron a ladrar. Los caballos subieron al galope cuesta arriba desde la quebrada, en la localidad de Subida de Pena, en el departamento de Rivera. El productor rural que en junio había reportado la presencia de lo que –estaba seguro– era un puma, salió de su casa a ver qué había asustado a sus animales. Y allí estaban: no era solo un puma, sino tres ejemplares.

Cuando está por caer la noche, el productor siempre encierra a sus ovejas al lado de la casa. Hasta ahí llegaron los animales; muy cerca de donde la familia tiende la ropa.

No hay fotos ni registros de otro tipo, solo el testimonio del propietario del campo que ya había avisado al Departamento de Fauna de la Dirección Nacional de Recursos Naturales (Renare) que un gran felino merodeaba su casa. En total, ya ha perdido cerca de una docena de ovejas –tiene alrededor de cien–, que se convirtieron en presa fácil para este animal. Sin embargo, no tiene intenciones de cazar a esta especie, que habita desde Alaska hasta Tierra del Fuego pero cuyo estado de situación se desconoce en Uruguay.

Los restos de oveja, que develaba la característica forma de matar y de comer del puma, eran hasta ahora las únicas pistas que tenían las autoridades sobre la presencia de este animal en la zona.

Con la intención de obtener nuevas pruebas y material para estudiar a este felino, funcionarios de Renare viajaron al campo el mes pasado para colocar cámaras trampa. Estas se activan cuando el sensor detecta un objeto en movimiento, incluso en la oscuridad. Se dejan durante varios días en los lugares donde se sospecha que puede transitar el animal.

Según explicó el director de Fauna de Renare, Jorge Cravino, hasta el momento no se han obtenido imágenes de los pumas, sino huellas y más animales muertos. Sin poner en cuestión el testimonio del productor, Cravino cree que los ejemplares que se encuentran ahora en la zona podrían ser una hembra con dos crías, o quizá una hembra, una cría y un macho.

Hace unas dos semanas el equipo de Renare volvió al lugar y, según Cravino, ahora están a la espera de que las cámaras hagan su trabajo. Explicó además que estas son más efectivas cuando “pierden el olor a humano”, gracias a la lluvia, ya que los animales se acercan. “Los pumas son más que nada miedosos”, aclaró Cravino, quien recordó que estos se alejan de las personas. Eso fue lo que pasó con los tres animales que sorprendieron el domingo al productor de Rivera: al verlo, salieron corriendo.

Siempre estuvieron


Por otra parte, el director de Fauna hizo hincapié en que los pumas no volvieron, sino que “siempre estuvieron” aquí. “Lo que pasa es que nunca llega a la prensa”, dijo Cravino, quien también opinó que esta “reaparición” del puma en Uruguay es un tema de percepción: no es que haya más animales, sino que ahora hay más observadores que se interesan por estos felinos, que habitan montes, quebradas y campo abierto y en el país se alimentan de ovejas, guazubirá, carpinchos y aves, entre otras presas salvajes.

Se trata de una especie considerada prioritaria para su conservación y que durante años se consideró extinta en Uruguay, hasta que en 1970 volvieron a avistarse.

Eso explica en parte que el productor que vio a estos animales en el patio de su casa esté “contento”, y que entienda que perder algunas de sus ovejas es “el precio de la naturaleza”, dijo Cravino. De hecho, el productor cocinó y comió los restos de oveja dejados por el puma. “Son gatos, son muy prolijos” al momento de manipular a sus presas, explicó Cravino, quien dijo además que no era conveniente dar detalles acerca de la ubicación de este campo.“Hay cosas que resolver primero”, explicó.

A finales de mes volverán al predio y esperan llevarse una sorpresa grata con las cámaras trampa. También explorarán el campo de productores vecinos, en busca de más pistas.

En tanto, Cravino dijo que busca que algún organismo done al productor un cerco eléctrico para mantener a los pumas lejos de donde guarda a sus ovejas, así como un foco y una cámara para retratar, de una vez por todas, a estos nuevos vecinos.

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