Tras el sueño del Mundial

Fútbol, rescate y baile son las pruebas a superar para ganar la Robocup
Representar a Uruguay en competencias internacionales es un honor. Algunos defienden al país a través del fútbol o el básquetbol pero hay quienes lo hacen desde disciplinas que no cuentan con gran difusión. Este es el caso de Federico Andrade, Pedro Sales (de 16 años) y Guillermo Trinidad (de 18), quienes vestirán la celeste en el próximo mundial de robótica que se realizará en Leipzig, Alemania.
La Robocup, la competición mundial de robótica que se desarrolla cada año desde 1997, es la máxima categoría en esta disciplina y para el equipo será la tercera edición.

"Es un orgullo. Es el sueño de cualquier uruguayo representar al país y nosotros lo hacemos en el lugar que nos gusta: la robótica", dijo Sales a Cromo.

Andrade, tutor del equipo y docente grado 2 de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, conoció a Sales y Trinidad en las peleas de Sumo.uy, los combates de robots organizados por la Universidad de la República.

Los tres viajarán a tierras germanas con un gran reto. "Países como Alemania, China, Japón y Estados Unidos cuentan con cierta ventaja respecto al resto", explicó Andrade. Allí, el desarrollo de la robótica es mucho más fuerte. Los candidatos llegan tras varios combates y, por lo tanto, llegan con más experiencia. "Esos equipos tuvieron que superar las peleas de la ciudad, estado, región y las finales. Nosotros somos el único equipo en el país, por lo que nuestro primer combate es el primer enfrentamiento del torneo", contó el docente. Sin embargo, nada intimida a los uruguayos.

Sin contar con mucho apoyo, salieron campeones del mundo en la categoría SuperTeams en su primera participación en 2014. La categoría, la Robocup Junior (RCJ), consta de tres pruebas: fútbol, rescate y baile. "Nosotros siempre competimos en la categoría rescate y, desde entonces, nos hemos propuesto mejorar año tras año", comentó Andrade.

Robocup2016

Esta prueba cuenta con tres niveles: A, B y Laberinto. El equipo ya venció en las dos primeras en 2014 y 2015, respectivamente; este año competirá en Laberinto. El desafío es superar todo tipo de dificultades en un escenario que replica una catástrofe en una ciudad, con casas y edificios construidos a escala. Por los caminos que debe transitar el robot hasta la meta hay objetos caídos. También hay paredes con altas temperaturas (de 40° a 50° grados) y en lugares específicos donde debe dejar un cuadrado rojo como si fuera un suministro de emergencia.

"El robot no puede saltearse los puntos porque es como si dejara a un herido abandonado. El reto está en que debe hacerlo por sí solo. Si bien es programado antes de salir, son muy difíciles las etapas de mapeo", explicó Andrade.

De cara al mundial, el equipo comenzó a trabajar en enero. El robot que defenderá a Uruguay está hecho de materiales impresos en 3D y algunas piezas de madera. Además, el robot cuenta con un sistema operativo que tiene una placa arduino (que es el cerebro) y circuitos especiales para controlar los motores y leer los sensores.

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En cuanto a la financiación, el equipo apeló a recursos propios en la primera edición pero tras sus victorias ha recibido un fuerte apoyo de distintos organismos. "El plan Ceibal siempre nos apoyó pero fue recién en la edición de 2015 que tuvimos nuestros primeros espónsores. Además, ahora contamos con el apoyo de Robotech y Sinergia Tech", señaló.

A finales de agosto comenzará un nuevo torneo de Sumo.uy. La novedad de esta edición es que una de las competencias será similar a la categoría Rescate de la Robocup. "Esto es muy importante porque así los futuros equipos que defiendan a Uruguay irán con una gran preparación", sostuvo el profesor.

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Maximiliano Latorre