Tráfico de animales, un negocio que debe terminar

La Convención de Comercio Internacional de Especies en Peligro de Extinción llamó a detener el multimillonario comercio mundial de especies amenazadas, el cual se compara con el de drogas y armas
El director del Programa de las Naciones Unidas del Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner, formuló el pedido en la inauguración de la Convención de Comercio Internacional de Especies en Peligro de Extinción (CITES, por su sigla en inglés), el domingo, ante representantes de 178 naciones en Bangkok.

Mencionó el notable repunte de la caza furtiva de elefantes y rinocerontes en África, cuya caza –la peor en décadas– responde a la creciente demanda en Asia de colmillos y cuernos.

"El panorama en que tiene lugar este encuentro debería ser un aviso contundente para todos nosotros", dijo Steiner a unos 2.000 delegados del Comité Permantente reunidos en la capital tailandesa.

El tráfico de ejemplares silvestres se ha transformado en un comercio y un negocio de grandes proporciones; "una trata por miles de millones de dólares similar al narcotráfico y el contrabando de armas", según Steiner. "No es un asunto insignificante. Está impulsado por un conglomerado multinacional de sindicatos del crimen".
El tráfico de ejemplares silvestres es una trata por miles de millones de dólares similar al narcotráfico y el contrabando de armas", dijo Achim Steiner, director de PNUMA

Frenar la matanza de elefantes africanos y reducir el comercio de "marfil ensangrentado" encabezarán la agenda durante la conferencia de biodiversidad global, que durará dos semanas. Unas 70 propuestas figuran en el temario, y los países asistentes decidirán si aumentan o disminuyen la protección de varias especies, como los osos polares, mantas y tiburones.

Hay además propuestas para regular 200 especies de madera explotada comercialmente -la mitad de ellas de Madagascar- y su comercio, a no ser que sea demostrada la legalidad de su tala y de forma sostenible.

Steiner dijo que el 80% de comercio mundial de madera es ilegal, por un valor mínimo de 30.000 millones de dólares anuales.

Antes de la creación del CITES en 1973, no existían normas reguladoras internacionales de la vida silvestre. La mayor parte de los acuerdos que regulan 35.000 animales bajo este organismo intentan no prohibir su comercio sino asegurar su sostenibilidad.

Uno de los éxitos han sido el rinoceronte africanos, que de unos 2.000 hace décadas finalmente su número aumentó a unos 25.000.

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