Trabajo infantil tras las baterías de smartphones y autos eléctricos

Amnistía Internacional denunció que los grandes fabricantes utilizan cobalto extraído por niños que trabajan en condiciones peligrosas

Apple, Microsoft, Samsung, Sony y Volkswagen, entre otros grandes fabricantes de aparatos electrónicos y coches eléctricos, no hacen comprobaciones básicas para asegurarse de que en sus productos no se utilice cobalto extraído con mano de obra infantil, denunció Amnistía Internacional y Afrewatch en un informe.

La investigación, titulada This is what we die for: Human rights abuses in the Democratic Republic of the Congo power the global trade in cobalt, rastrea la venta del cobalto, utilizado en las baterías de iones de litio, que se extrae de minas donde trabajan en peligrosas condiciones niños de hasta siete años por un sueldo que no supera los 2 dólares diarios.

"Los fascinantes escaparates y anuncios de las tecnologías de vanguardia contrastan acusadamente con los niños cargados con bolsas llenas de piedras y los mineros que desfilan por estrechos túneles excavados artificialmente, expuestos a sufrir daños pulmonares permanentes", señaló Mark Dummett, investigador de Amnistía Internacional sobre Empresas y Derechos Humanos.

"Millones de personas disfrutan de las ventajas de las nuevas tecnologías, pero raras veces se preguntan cómo están hechas. Es hora de que las grandes marcas asuman parte de la responsabilidad de la extracción de las materias primas con que se hacen sus lucrativos productos", agregó.

El informe documenta cómo se compra el cobalto en zonas donde el trabajo infantil está muy extendido y se vende a Congo Dongfang Mining (CDM), filial en propiedad exclusiva del gigante chino del comercio de minerales Zhejiang Huayou Cobalt Ltd (Huayou Cobalt). Luego es vendido a tres fabricantes de componentes para baterías en China y Corea del Sur y estos lo venden a su vez a fabricantes de baterías que abastecen a empresas de tecnología y automóviles, entre ellas, Apple, Microsoft, Samsung, Sony, Daimler y Volkswagen.

La República Democrática del Congo produce al menos el 50% del cobalto del mundo. Más del 40%o del cobalto que adquiere Huayou Cobalt es de ese país. Los mineros corren riesgos para la salud a largo plazo y un alto riesgo de sufrir accidentes mortales. Al menos 80 mineros artesanales murieron en los túneles en el sur del Congo entre setiembre de 2014 y diciembre 2015. Además, no cuentan con el equipo de protección básico.

cobalto1.jpg

Los niños entrevistados por Amnistía Internacional dijeron que trabajaban hasta 12 horas diarias en la mina, para ganar entre uno y dos dólares al día. En 2014 había alrededor de 40.000 niños trabajando en minas en todo el sur de la República Democrática del Congo, muchas de ellas de cobalto, según UNICEF.

Paul, huérfano de 14 años, comenzó a trabajar en la minería a los 12. Dijo al equipo de investigación que, como pasaba tanto tiempo bajo tierra, estaba constantemente enfermo: "Pasaba 24 horas allí abajo, en los túneles. Llegaba por la mañana y me marchaba a la mañana siguiente [...] Tenía que hacer mis necesidades allí abajo [...] Mi madre adoptiva quería que fuera al colegio, pero mi padre adoptivo estaba en contra y me explotaba haciéndome trabajar en la mina".

Mathy también empezó a trabajar en la mina a los 12 años. Así dio su testimonio: "Ellos pidieron dinero, pero no teníamos. Agarraron a mi amigo y le empujaron hacia un tanque que contenía aceite diesel. Yo corrí. Fui capaz de huir. Tenía miedo, me escapé y me escondí, pero vi lo que sucedido. Lloré...".

Falta de información

Una empresa de las involucradas admitió la relación con Huayou Cobalt; otras cuatro no supieron decir con seguridad si compraban cobalto de la República Democrática del Congo (RDC) o Huayou Cobalt. Seis afirmaron que estaban investigando el asunto. Cinco negaron abastecerse de cobalto a través de Huayou Cobalt, pese a que figuran como clientes en los documentos comerciales de los fabricantes de baterías. Dos multinacionales negaron abastecerse de cobalto de la RDC.

"Los abusos que se cometen en las minas son como el dicho de 'ojos que no ven, corazón que no siente', porque en el mercado global de nuestros días los consumidores no tienen ni idea de las condiciones existentes en la mina, la fábrica y la cadena de montaje. Hemos comprobado que se compra el cobalto sin hacer preguntas acerca de cómo y dónde se ha extraído", expresó Emmanuel Umpula, director ejecutivo de Afrewatch (Africa Resources Watch).

La organización asegura que ninguna de estas multinacionales proporcionó los datos suficientes para poder verificar de manera independiente de dónde procede el cobalto de sus productos. Por esta razón, concluyen que " no tienen en cuenta los riegos para los derechos humanos".