Top 5 de animales amenazados en Uruguay

Científicos elaboraron para El Observador un ránking de los vertebrados en mayor peligro de extinción según criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas


Autores: Natalia Mannise, Pía Aristimuño, Juan Cardozo, Gabriela Da Rosa, Florencia Grattarola y Elina Gregorini del Laboratorio de Genética de la Conservación del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable.

 

Nos enfrentamos a una acelerada desaparición de especies y ecosistemas naturales. En este contexto, Uruguay es uno de los países más atrasados de América Latina en políticas para la conservación de la biodiversidad. Aquí presentamos un ránking de cinco especies de animales vertebrados amenazados que viven en el país, una selección basada en los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).

El sapito de Darwin


Las crónicas del viaje del naturalista inglés Charles Darwin a Uruguay relatan su encuentro con este anfibio en Maldonado. De hecho, es debido a estos relatos que la especie Melanophryniscus montevidensis es bautizada comúnmente sapito de Darwin. Se trata de un animal muy pequeño con una coloración particular.

Su cuerpo es negro con una mancha roja en el abdomen con forma de calzoncillo y posee un patrón variable de manchas amarillas y rojas. Esta coloración es aposemática, es decir, que contrasta con el entorno, además de tener sustancias tóxicas en la piel llamadas alcaloides.

Cuando se sienten amenazados, suelen quedarse inmóviles mostrando las palmas de color rojo de las cuatro patas hacia arriba. Esta estrategia defensiva se basa en advertir al predador con sus llamativos colores sobre la presencia de sustancias que resultan tóxicas al ser ingeridas.

El sapito de Darwin vive casi exclusivamente en Uruguay y, si bien en el pasado se lo podía ver a lo largo de la costa desde Montevideo hasta el límite sur con Brasil, actualmente, desapareció de la capital y es más abundante en las costas rochenses.

A nivel nacional se lo considera “en peligro” y está “vulnerable” a nivel global. El avance de la urbanización es el principal factor de la desaparición de los cuerpos de agua donde se reproducen estos anfibios. Actualmente, en el Laboratorio de Sistemática e Historia Natural de Vertebrados de la Facultad de Ciencias se está desarrollando un proyecto para su conservación.

Los Austrolebias cinereus


En los charcos temporales de la cuenca del Río Uruguay en el departamento de Colonia habitan unos pequeños peces de agua dulce, los Austrolebias cinereus. Su tamaño varía entre 3 y 10 centímetros de largo, aunque los machos son de mayor tamaño que las hembras, además de más coloridos.

Pueden tener tonalidades verde, turquesa y azul en las aletas, mientras que a los lados del cuerpo tienen bandas de estos mismos colores. Un dato interesante es que su ciclo de vida es anual. Durante la primavera se reproducen y entierran los huevos en el fondo del charco.

En el correr del verano los charcos se secan y los adultos mueren. Los huevos permanecen enterrados y comienzan a desarrollarse, pero este crecimiento se detiene por un período que puede extenderse de tres meses a un año.

Generalmente cuando llega el otoño las lluvias forman el charco nuevamente y es allí cuando los huevos nacen. Al final del otoño, los peces crecen rápidamente y se desarrollan sexualmente para comenzar un nuevo ciclo en la siguiente primavera.

No hay datos suficientes sobre la especie que permitan catalogar su estado de conservación actual en el país, aunque la UICN la considera "críticamente amenazada". Igualmente, se cree que las principales amenazas para las Cynolebias en Uruguay son la destrucción del hábitat por industrias (principalmente cárnica), el crecimiento de las zonas urbanas, desarrollo del turismo y la colecta indiscriminada para ser exhibidos en acuarios.

La tortuga siete quillas


La Dermochelys coriacea, más conocida como la tortuga de siete quillas es la tortuga marina más grande del mundo, pudiendo alcanzar los 3 metros de longitud y una tonelada de peso. Esta tortuga no tiene un caparazón duro, sino que está recubierta por una suave capa de piel color negro moteado con blanco.

Su nombre común se debe a las siete crestas longitudinales que sobresalen en la parte superior y que le dan una forma hidrodinámica y flexible. Habita todos los océanos del mundo, incluso se la puede encontrar en aguas polares porque es el único reptil que soporta temperaturas cercanas a los cero grados, ya que mantiene su temperatura corporal 18ºC por encima de la temperatura ambiente.

Su dieta se basa principalmente en medusas, sin verse afectadas por las mortales toxinas que algunas de ellas poseen. La tortuga siete quillas está clasificada como en “peligro crítico” en la Lista Roja de UICN y en Uruguay se la considera como prioritaria para la conservación por el SNAP.

La principal amenaza para la especie es la captura incidental por parte de pescadores industriales y artesanales. En Uruguay, las ONG Karumbé y Cicmar trabajan con la especie para ayudar a su preservación. Es posible seguir de forma satelital el recorrido de algunos individuos a través de la página de SeaTurtle, creado por una organización internacional vinculada al tema.

La franciscana


La franciscana o delfín del Plata (Pontoporia blainvillei) es una especie de cetáceo dentado, cuyo nombre común más usado se debe al tono marrón de su piel, similar al de los hábitos de los franciscanos. De pequeño tamaño y coloración discreta, habita exclusivamente la costa atlántica de Sudamérica.

La parte más importante de su área de distribución es el estuario del Río de la Plata, de allí el otro nombre común que tiene. No realiza saltos u otras demostraciones en la superficie como lo hacía Flipper u otros delfines famosos y, dado que sale a respirar muy discretamente y por poco tiempo, resulta muy difícil observar a la franciscana en mar abierto.

Dado que habitan en aguas turbias, se orientan mediante un sistema de ecolocación, es decir, que emiten sonidos en su entorno e interpretan los ecos que generan los objetos a su alrededor. Desde 2008 este cetáceo está clasificado como “vulnerable” en la Lista Roja de la UICN, al tiempo que en Uruguay se la considera “amenazada” y prioritaria para la conservación, según el SNAP.

La especie enfrenta graves problemas debido a su captura incidental en redes de pesca artesanal y comercial, lo que deriva en la muerte de unos 2.000 ejemplares al año. En Uruguay se ha estudiado la especie en el marco del proyecto Franciscana, realizado por un grupo de biólogos con el apoyo de la Universidad de la República, y por parte de la ONG Organización de Conservación de Cetáceos.

Los capuchinos de pecho blanco


En los Bañados del Este y el valle del Río Uruguay, durante el verano es posible ver a los capuchinos de pecho blanco (Sporophila palustris). Estas aves migratorias vienen a los pastizales húmedos de Uruguay a reproducirse, mientras que se desplazan a Brasil central para pasar el invierno.

Miden aproximadamente 10 centímetros y poseen diferentes colores según el sexo. Los machos tienen la garganta blanca, el vientre rojizo castaño y parte del rostro, nuca y corona grises, mientras que sus alas y cola son más oscuras. Las hembras, en cambio, son de color pardo.

Pueden identificarse por su canto, ya que tienen una enérgica serie de silbidos agudos y emiten una llamada que simula un “chiuu”. Las zonas de alimentación son pastizales de alto porte en donde su principal alimento son semillas de pasturas. La sustitución de los pastizales naturales por cultivos y pasturas exóticas, así como la captura para enjaularlos son las principales causas de la disminución de estos animales.

Se estima que hay apenas entre 1.000 y 2.500 ejemplares en todo el mundo, por lo que la especie ha sido catalogada como “en peligro” por la UICN y en Uruguay el SNAP la considera prioritaria para la conservación. Actualmente la ONG Aves Uruguay desarrolla un proyecto para la conservación de los capuchinos de pecho blanco.

 

Agradecimientos: Diego Caballero, Rafael Tosi, María Nube Szephegyi, Alejandro Duarte.

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