Todo vale con tal de sobrevivir

"Gods Will Be Watching" es un juego que lleva a situaciones tan extremas como una tortura y una ruleta rusa junto a un equipo diverso donde cada uno es necesario y ganar no es el único fin


Es el año 2257 y la humanidad se rige por corporaciones que se enfrentan a grupos terroristas. Uno de estos grupos ha lanzado un virus mortal que provoca locura y fallecimiento en tres días. En este contexto, el protagonista de Gods Will Be Watching (GWBW), el sargento Burden, debe comandar a un quinteto de sobrevivientes formado por un soldado, un ingeniero, una terapeuta, un médico y un robot, más un perro. Ellos deben lograr subsistir 40 días en un planeta hostil hasta ser rescatados. Para cuando dicha nave pase sobre su órbita, deben tener reparada la radio, no morir de inanición o permitir que el virus se los lleve. Sobrevivir es la clave.

GWBW es un juego indie de acción por turnos. Cada uno de los cinco personajes tiene su habilidad específica: el soldado caza, el médico cura, el ingeniero repara la radio, etcétera. Ir alternando entre ellos permite lograr los objetivos y, por lo tanto, sobrevivir. Sin embargo, su jugabilidad no disimula lo compleja de la supervivencia.

A medida que los días van pasando, balancear entre todas las necesidades se va volviendo más y más difícil. De hecho, a medida que pasan los días y los sobrevivientes mueren o huyen, la cosa se complica mucho más. La cantidad de acciones posibles para el jugador condice con la cantidad de personajes que le vayan quedando, por tanto, la supervivencia de todos depende realmente de todos.

Al igual que otro reciente y excelente juego, como es The Last Door, la presentación de los gráficos apuesta al pixelado y al formato 8 bits, así como a una cuidada banda sonora orquestal de teclados Hammond. GWBW no deslumbra por su presentación, pero sí lo hace por lo alienante y claustrofóbico que se vuelve en tanto los días avanzan. Mantener a la tripulación viva se va tornando más difícil a medida que el hambre y la locura acechan.

Si en algún punto el equipo entero desaparece porque sus miembros mueren o huyen, entonces el sargento Burden se verá invadido por la depresión y se suicidará, lo que marcará el game over para el jugador. Burden no soporta ser un sobreviviente solitario.

En dos formatos


Desarrollado por los españoles Ludum Dare 26 en un game jam (esto es, en el correr de tan solo un día), este primer mundo o minijuego de GWBW se puede jugar gratis en internet en varios sitios deconstructeam.com. No obstante, inspirados en el éxito alcanzado, ahora se encuentra disponible en un formato más extenso a US$ 9,99 para computadoras, tanto Mac como PC con Windows y Linux, en lugares como Steam.

En esta nueva encarnación, que salió a la venta hace tres semanas, el sargento Burden debe llevar a su grupo de sobrevivientes durante seis escenarios tan extremos como el del minijuego, pero donde salir con vida se torna más y más complejo. A su vez, en esta segundo formato la violencia se vuelve más explícita: basta con describir que una de las pantallas nuevas tiene a Burden y otro sobreviviente en manos de la célula terrorista, quienes los torturan y obligan a jugar ruleta rusa a intervalos regulares.

En GWBW, entonces, uno puede perder por puro azar. Si la bala sale disparada durante la ruleta rusa, el jugador queda eliminado y debe empezar el escenario de nuevo, el cual lleva unos 20 minutos de dedicación. “Eso apesta. Pero se siente como real y duele”, escribieron en el sitio especializado en videojuegos Kotaku. Y agregaron: “Hace que la gente enloquezca, que es exactamente el resultado deseado. Se trata de una situación estresante que uno no puede controlar por completo”.

No para todos


Como se puede deducir de lo descrito hasta ahora, GWBW no es un juego para todos los públicos. El título hace de la crueldad y de las decisiones difíciles el pan nuestro de cada día. Este planteo cuasi grotesco ha generado duras críticas tras su lanzamiento, pero también (y por las mismas razones) cantidad de halagos.

Para describir el tenor del juego basta con volver al escenario de la tortura antes mencionado: el objetivo de esa pantalla es que Burden sobreviva. Y uno puede optar porque su compañero en cuestión muera en su lugar. Las decisiones se tornan morales, crudas, donde elegir cómo sobrevivir también pesa sobre las consecuencias y lo que pasará en la historia posteriormente.

Por todo esto, GWBW es una de esas creaciones diferentes y recomendables con las salvedades del caso, un juego que apuesta al contenido por sobre la forma, que propone un universo propio y coherente, que interpela al gamer como pocos. Un juego cruel, sí, pero también uno sorprendentemente adulto, complejo y muy bien pensado.

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