Tiempos difíciles en FarmVille

Los problemas económicos de Zynga, ¿marcan el final de la última burbuja tecnológica?
Nadie en Silicon Valley respeta a Zynga. Es cierto que el prolífico desarrollador de juegos para Facebook lleva mucho tiempo siendo considerada una startup exitosa.

Zynga fue fundada en 2007 y en un par de años se convirtió en una de las compañías de juegos más grandes del mundo. Sus títulos —que incluyen FarmVille, CityVille y Words With Friends— han conseguido miles de millones de jugadores, de los cuales un pequeño número gastan vastas sumas para comprar objetos virtuales que mejoran sus estadísticas en los juegos.

Estos objetos virtuales generan dinero real: la ganancia de Zynga en 2011 alcanzó mil millones de dólares y su oferta pública inicial en diciembre fue uno de los debuts tecnológicos más esperados de los últimos años.
No tenemos que ser los primeros en el mercado. Tenemos que ser los mejores", dijo a los empleados de Zynga el CEO  de la empresa, Mark Pincus

A pesar de su fortuna temprana, nunca hablé con nadie por fuera de Zynga que considerara el crecimiento de la empresa como un desarrollo positivo para la industria tecnológica o de los juegos. Por el contrario, es más común escuchar quejas sobre lo mal que trata la compañía a sus empleados, que se inspira en las ideas de otros y que sus últimas perspectivas pueden no ser tan brillantes.

El CEO de Zynga, Mark Pincus, ha defendido la estrategia de la compañía con el argumento de que sus versiones son mejores que los juegos desarrollados por otras empresas: "No tenemos que ser los primeros en el mercado. Tenemos que ser los mejores", dijo a los empleados en un memo a principios de este año. También ha dicho que algunas quejas de los empleados provienen de "dolores de crecimiento", y que a muchos de los empleados actuales les encanta trabajar en la empresa.

Una empresa sin alma


Pese a las declaraciones de Pincus, Zynga parece una empresa sin un propósito. La principal diferencia entre las compañías de internet de hoy en día y las que fueron fundadas durante la burbuja de las punto com de la década de 1990 es que las modernas creen que están cambiando el mundo.

Facebook y Twitter realmente creen que van a mejorar la vida de miles de millones de personas. Bajo ese estándar, Zynga es un retroceso desafortunado para los años de la burbuja. Todo lo que hace la compañía de juegos es convencer a los retoños de gastar un montón de tiempo y dinero cuidando flores virtuales, las cuales ni siquiera pueden inventar.
Facebook y Twitter realmente creen que van a mejorar la vida de miles de millones de personas. Bajo ese estándar, Zynga es un retroceso desafortunado para los años de la burbuja. Todo lo que hace la compañía de juegos es convencer a los retoños de gastar un montón de tiempo y dinero cuidando flores virtuales, las cuales ni siquiera pueden inventar

Ahora Zynga ha entrado en lo que parece ser un espiral de la muerte y nadie se sorprende. Esta semana, la firma informó que los usuarios no están acudiendo a sus últimos juegos y, como resultado, está bajando sus expectativas de ingresos para el año. El anuncio provocó otra brutal caída en el precio de las acciones de Zynga, que ahora están cotizando menos de US$ 2,50 cada una, más de un 75% menos de lo que valía en su oferta pública inicial.

Zynga tiene suficiente dinero en el banco para evitar el pánico inmediato, pero ahora que la posibilidad de ganar millones en el mercado de valores parece tenue, una cantidad de sus empleados más importantes han dejado la empresa. Durante los últimos meses, la compañía ha perdido a su director creativo, director de operaciones, director de marketing, director general de CityVille y los creadores de Words With Friends. Esta semana Laurence Toney, el ex gerente de Poker Zynga, también abandonó.

Eso no es un buen augurio la última apuesta de Zynga. La compañía está lanzando una versión con "dinero real" en su juego de póquer fuera de Estados Unidos el año próximo y está impulsando una ley federal para legalizar el juego online en el país. Pero si no puede poner fin a la salida de sus mejores empleados, no podrá cobrar las ganancias.

Sin que nadie lo llore


Es difícil desplegar mucha tristeza por los problemas de Zynga. No estoy haciendo un argumento moralista acerca de los juegos casuales. No creo que haya nada malo con que la gente pase un rato divertido jugando los títulos de Zynga y, si algunas personas están gastando demasiado dinero y tiempo en ellos, eso es cierto para muchos pasatiempos.

El problema es Zynga en sí mismo. La compañía se encuentra en un agujero, porque nunca ha creado algo verdaderamente novedoso. Sus mayores títulos fueron modelados a partir de los juegos de otras personas o (como en el caso de Words With Friends) comprados a través de adquisiciones.

En cierto sentido, la caída de Zynga —junto con el fiasco tras la oferta pública inicial de Facebook— es una buena señal para la industria tecnológica. Marca el fin de la burbuja y sugiere que los inversionistas y clientes no pueden ser engañados por mucho tiempo.

Ahora bien, si la empresa tiene alguna esperanza de sobrevivir, va a tener que hacer algo que nunca había hecho antes: empezar a construir cosas maravillosas que el mundo no ha visto antes.

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