Tecnologías para vivir mejor

Productos y sistemas surgen para mejorar la calidad de vida o, directamente, cambiarla. Desde lentes que permiten leer a personas con problemas de visión hasta esqueletos biónicos
Una persona con baja visión o totalmente ciega puede leer casi todo lo que está escrito e incluso reconocer el rostro de una persona con unos lentes especiales. Otra con escasa movilidad, incluso en las manos, es capaz de dominar un celular con su vista. Una tercera persona, que estuvo confinada durante años a una silla de ruedas, puede volver a caminar con una tecnología de última generación llamada exoesqueleto.

"Volví a mirar a la gente a los ojos. Volví a salir a la plaza con mis hijos". El testimonio es de uno de los llamados rewalkers, personas que no podían caminar y que volvieron a hacerlo con un exoesqueleto desarrollado por la empresa israelí Rewalk Robotics.

Un particular ecosistema se encuentra en Israel, donde a la comunidad desarrolladora pujante que existe se le suma una conciencia inusual en ciertas partes del mundo sobre la realidad de personas en situación de discapacidad y las potencialidades de mejora de vida que la tecnología les puede acercar. Como dijo uno de los emprendedores que participaran de una conferencia sobre el tema organizada por la ONG Access Israel, "la tecnología no asiste; es parte de la solución".

En un país de unos 8,4 millones de habitantes, en el que se estima que 1,4 millones vive con algún tipo de discapacidad, el objetivo es apuntar a que, a través de la tecnología, estas personas tengan una vida plena totalmente integrada a la comunidad. Las etapas de desarrollo de diversos proyectos van desde una simple idea a productos terminados y que ya se comercializan en varias partes del mundo (ver recuadros).

Access Israel es una organización sin fines de lucro fundada en 1999 por un veterano de guerra que había quedado parapléjico; cuando planeaba unas vacaciones familiares en una zona poco accesible, entendió con rabia que su propio país no lo tenía en cuenta.

Así comenzó Access Israel, que desde entonces trabaja para mejorar la calidad de vida de personas con discapacidades así como mejorar su accesibilidad a todos los lugares y actividades. "Las situaciones de discapacidad no diferencian entre religiones, contexto económico o estatus social", es uno de los lemas de estas institución que este año reunió a más de 900 personas, entre ellos muchos desarrolladores y emprendedores, en un congreso centrado en cómo la tecnología puede mejorar la calidad de vida.

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El objetivo de Tikum Olam Makers (TOM) es  acercar desarrolladores, diseñadores e ingenieros a personas que viven  con diversas discapacidades
El objetivo de Tikum Olam Makers (TOM) es acercar desarrolladores, diseñadores e ingenieros a personas que viven con diversas discapacidades

Acceso para todos

Se estima que en el mundo una de cada siete personas vive en situación de discapacidad. Desarrolladores, empresarios y emprendedores, así como activistas, saben que la tecnología puede ayudar, pero también son conscientes de que deben siempre enfrentarse a la complicada ecuación costo/beneficio, una operación que no es perfectamente matemática, cuando se trata de discapacidades. ¿Debe ser rentable poder caminar o desplazarse de una mejor manera en una silla de ruedas costosa pero que abre las puertas a una nueva vida? ¿Cuánto hay que ganar –o gastar– para que una persona con discapacidad visual pueda "leer" y "ver" para interactuar con el mundo que la rodea? No hay una sola respuesta ni una sola posición sobre el tema.

El desarrollo de la tecnología demuestra que una gran cantidad de sistemas que antes eran costosos ahora son accesibles. Y si no lo son todavía, ya existen "atajos" en el camino que permiten llegar a destino. Este es el objetivo de la organización global Tikum Olam Makers (TOM), también nacida en Israel, que opera en varios países; su objetivo es acercar desarrolladores, diseñadores e ingenieros a personas que viven con diversas discapacidades, en algunos casos tan únicas como el ser humano mismo. Basado en "acercamiento hack", TOM realiza las llamadas makeathons –la primera se hizo en Israel en 2014– en cada vez más ciudades; son eventos en los que expertos voluntarios se reúnen para pensar soluciones concretas.

Así fue que se desarrolló una silla de ruedas especial para Uyen, una niña de 4 años que vive en una zona rural de Vietnam y cuya familia no podía pagarla. Los diseñadores de TOM crearon una que cuesta US$ 88 y que además se puede expandir para acompañar su crecimiento. Los diseños y soluciones que se logran en estos encuentros no solo ayudan a una persona en particular; quedan disponibles en internet para que cualquier otro "hacedor" pueda utilizarlas para mejorar la vida de alguien más. En alguna parte un niño ciego pensó que él también quería andar en skate; ahora un grupo de TOM está desarrollando un sistema con sensores de tipo Kinect (como los que se usan en consolas de videojuego para detectar el movimiento) con la esperanza de hacer realidad su sueño.
En el camino se encuentra una ecuación compleja: hasta dónde va el negocio, positivo en sí mismo al acercar tecnologías a miles de personas con discapacidades, y hasta dónde la capacidad de gasto inidivual y las responsabilidades de los Estados.



Lentes que leen


OrCam MyEye

Orcam MyEye es un dispositivo basado en una cámara inteligente que se adosa a cualquier tipo de lente para asistir a personas ciegas o con problemas de visión, así como quienes tienen dislexia y afasia, entre otras condiciones. Con este sistema, compuesto por la cámara y una pequeña unidad portable, la persona puede escuchar mientras Orcam "lee" cualquier tipo de texto, además de identificar rostros de personas. Para activarlo el usuario dirige su mirada hacia lo que quiere leer y apunta con su dedo. Funciona tanto para textos impresos en cualquier superficie, como en pantallas de dispositivos tales como smartphones.

En el caso de los rostros, el sistema puede almacenar previamente caras conocidas. Al enfocarlas, dirá su nombre.

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El usuario también puede entrenar a Orcam para que identifique ciertos productos que usa regularmente, como tarjetas de crédito y hasta billetes.

El tacto, sobrevaluado

"El tacto está sobrevaluado". Este es el eslogan de la compañía israelí Sesame Enable, que desarrolló un sistema que permite controlar smartphones y tabletas con la vista, en vez del tacto, además de un celular inteligente diseñado especialmente para personas con discapacidades que les impiden usar los tradicionales. En ambos casos solo hace falta mover los ojos para activar funciones que van desde la apertura de una aplicación hasta el tipeo de texto.

Sesame

En el primer caso solo hay que descargar una app de Android en el dispositivo elegido, para luego dirigir el cursor con la vista e incluso con comandos de voz. Claro que lo que parece sencillo no lo es. El sistema debe poder reconocer, por ejemplo, los movimientos bruscos que a veces hacen personas con parálisis cerebral o, en el otro extremo, los movimientos lentos de quienes sufrieron lesiones severas de la médula espinal.

Sentir cuando no se oye


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AbiliSense tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de personas con problemas de audición, con una tecnología que "transforma los sonidos en sentidos".

El sistema le permite al usuario recibir información crítica y sobre eventos en tiempo real, sin tener que depender de otra persona. Así la música, las risas, el llanto de un bebé o cualquier sonido son "traducidos" y convertidos en algunos casos en alertas (textos, imágenes o vibraciones) que se envían a diversos dispositivos, desde una computadora hasta un smartphone, incluyendo relojes inteligentes y otros tipos de aparatos conectados a internet. Utiliza big data para distinguir entre sonidos del medioambiente; por ejemplo entre una ambulancia y una sirena de alerta por una emergencia civil.

Mundo independiente


Right-Hear

RightHear es un sistema de orientación en el espacio que intenta solucionar problemas de accesibilidad y está pensado sobre todo para personas ciegas o con problemas de visión.
Se basa en sensores ubicados estratégicamente en espacios abiertos y cerrados, que luego son reconocidos por medio de una aplicación (para iOS y Android) para crear un camino o dar información sobre determinados puntos. Ya está instalado en 500 lugares en todo el mundo.

Productos que hablan

SpeechCode desarrolló un tipo de etiqueta de 2x2 centímetros que puede ser "leída" por una app que traduce la información en audio. Con el celular en la mano el usuario apunta hacia el código (que deber ser incluido por el fabricante) a solo unos centímentros de distancia. En él se puede incluir información hasta 40 minutos de audio. El sistema también funciona offline.

Exoesqueletos que permiten volver a caminar


exoesqueleto

Caminar después de un accidente o evento que deja a una persona con buena parte del cuerpo inmovilizada y la obliga a usar una silla de ruedas es para muchos solo un sueño. Las tecnologías que desarrolla Rewalk Robotics demuestran que algunos sueños se pueden hacer realidad; la compañía israelí desarrolló lo que llama exoesqueleto, algo así como un sistema biónico (el Rewalker) que permite controlar el movimiento utilizando pequeños cambios en el centro de gravedad de la persona que lo usa, aunque se encuentre inmovilizada de la cintura para abajo. El sistema capta un pequeño movimiento de la parte superior del cuerpo para así generar el primer paso y luego una secuencia de pasos que copian el funcionamiento natural de las piernas.

Diseñado por Amit Goffer, quien en 1997 quedó cuadrapléjico como consecuencia de un accidente de tránsito, este dispositivo cuesta unos US$ 77 mil por unidad y ya fue aprobado por la FDA (la administración de drogas y alimentos de Estados Unidos). El exoesquleto pesa unos 26 kilos y permite a quien lo usa caminar durante unas cinco a seis horas, a un paso de 2,56 kilómetros por hora; "Suficiente para cruzar una calle con luz roja", explicó a Cromo Yishai Potack, de Rewalk Robotics.

"No podía entender por qué las sillas de rueda, luego de más de 2.000 años, eran todavía la única solución para la parálisis", dijo alguna vez Goffer. Y así comenzó su compañía.

Esta tecnología mejora la calidad de vida de la persona que lo usa de maneras que superan largamente el hecho principal de caminar; estudios confirman que el 87% de quienes viven con este tipo de discapacidades terminan en casas de cuidados especiales, en muchos casos por problemas derivados de la inmovilidad. Según sus fabricantes, el exoesqueleto también mejora la salud mental, reduce la grasa corporal, disminuye el llamado "dolor fantasma", mejora las funciones de la vejiga y el intestino, muchas veces gravemente afectadas, evita úlceras y trombosis en las venas.

En términos de movilidad, el Rewalk permite sentarse e incluso subir y bajar escaleras. El Ejército del Estados Unidos ya tiene un acuerdo con la empresa para proveer de esta tecnología a los combatientes heridos. Los investigadores estiman que en el futuro cercano el exoesqueleto no solo servirá para personas con lesiones en la médula espinal sino también para otras que sufren de esclerosis múltiple en estados avanzados, ciertos tipos de parálisis cerebral e incluso para quienes sufren un ACV (derrame cerebral). En desarrollo con el instituto Wyss de Harvard, en coordinación con Rewalk, se encuentra una versión mucho más liviana que es algo así como un traje.

Más de 250 personas en todo el mundo ya usan un exoesqueleto, pero la barrera es aún el precio que los sistemas de salud del mundo –incluyendo el israelí– no han absorbido.

Radi es un militar israelí que fue herido hace 27 años; durante mucho tiempo estuvo limitado por una silla de ruedas. Ahora tarda dos minutos en ajustar su exoesqueleto y sale caminando aparentemente sin esfuerzo (el peso del aparato se distribuye de tal forma que es absorbido en el movimiento, sin ejercer presión sobre el cuerpo de la persona que lo usa, explicó). La vida le cambió de un día para el otro. "Ahora puedo ver a las personas a los ojos".




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