Tecnología de alta costura

Las telas y fibras se han vuelto inteligentes, siendo capaces de interactuar con el ambiente y contaminar menos. A continuación, algo de lo que se cuece y cose en la intersección de vestimenta y tecnología
Más allá del impacto en la venta y comunicación de la moda (e-commerce, nuevos modelos de negocio de retail, aplicaciones específicas, etcétera), la innovación y la investigación tecnológica tienen un potencial transformador para el diseño, la producción y la creación de la industria de la vestimenta. Un ejemplo es el desarrollo de fibras y tejidos inteligentes, aquellos que tienen la capacidad de “sentir”, reaccionar y hasta de adaptarse a los estímulos exteriores mecánicos, térmicos, químicos, magnéticos, eléctricos y otros.

Según la empresa consultora Grand View Research, el mercado global de textiles inteligentes, que fue valuado en US$ 289,5 millones en 2012, experimentó una considerable evolución en los últimos años, con una transición de textiles inteligentes pasivos a activos. Este desarrollo puede ser atribuido, entre otros factores, a la aparición de materiales que facilitan la integración de la electrónica, al descenso de los costos de los componentes tecnológicos y la mejora de la tecnología wireless.

Para que una tela sea inteligente los sensores tienen que estar integrados en ella, no cosidos. AiQ es un proveedor de la industria de la vestimenta que produce prendas con tejidos inteligentes, basados principalmente en un hilo superfino de acero inoxidable que ellos mismos manufacturan y en la integración de electrodos textiles que funcionan como sensores, reciben información de la persona y la transmiten vía Bluetooth.

AiQ ya ofrece al por mayor guantes cuya conductividad en las puntas permite utilizar dispositivos con pantallas touch sin sacárselos, chalecos con calefacción, prendas antirradiación y camisetas que sirven para monitorear las condiciones de salud de la persona que la usa, en particular su frecuencia cardíaca. Todos los productos son lavables a máquina.

En la moda, lo que aparece es una combinación de productos utilitarios y funcionales con otros más puramente estéticos y de impacto visual. Un ejemplo de lo más utilitario es la marca Pauline Van Dongen, que creó con un equipo multidisciplinario dos prototipos de prendas de lana y cuero, una chaqueta y un vestido, que tienen celdas solares integradas que solamente se despliegan cuando hay luz solar. En una hora, permiten almacenar la energía suficiente para cargar un smartphone al 50%.

Son varias las firmas de moda que experimentan con tecnología. Pero, desde 2004, es la inglesa CuteCircuit la que se especializó en tecnología wearable y tejidos inteligentes. Varias artistas y celebridades han impactado con sus diseños en escenarios y alfombras rojas. Nicole Scherzinger estrenó un vestido a fines de 2012 que se adornaba con tuits en tiempo real.

CuteCircuit trabaja en tres líneas, prêt-à-porter, haute couture y proyectos especiales. Este año, por primera vez, la marca estuvo en la New York Fashion Week presentando su colección otoño-invierno 2014-2015. Es significativo que este tipo de propuestas llegue a los eventos más importantes de la moda. En el desfile, las modelos cambiaban el estampado de sus prendas desde sus iPhones, en una aplicación diseñada especialmente por la marca llamada Q by CuteCircuit. Una de las faldas que Cutecircuit presentó en esa colección, la iMiniSkirt, tiene un precio de venta al público de US$ 6.315.

Desperdicio cero


Según un artículo de la web Sustainable Brands, las industrias textil y de vestimenta en el mundo mueven US$ 1,2 trillones, y solamente en Estados Unidos genera 13 millones de toneladas de desperdicio de tela, de las cuales se reciclan 2 millones de toneladas. La cadena productiva es lineal y compleja, y presenta problemas de contaminación (por ejemplo, en el gasto de agua y los residuos químicos) y de ética y seguridad laboral (por ejemplo, en las fábricas offshore). ¿Cómo sería si se pudiera transformar de lineal en circular?

Esa es la idea que tuvo la flamante empresa holandesa Dutch aWEARness que, a partir de un polyester 100% reciclable creado por ellos y bautizado Returnity, estableció una cadena circular: se hace la fibra, luego la prenda, se lleva al consumidor, este la devuelve cuando la deja de usar y la prenda se transforma nuevamente en fibra. Además de clientes puntuales, compañías como Volskwagen hacen sus uniformes con ellos. Además, Dutch aWEARness brinda asesoría para empresas textiles y de confección que quieran optimizar su sistema de producción e ir hacia un modelo de economía circular.

En la línea de responsabilidad medioambiental en la fabricación, la marca inglesa de trajes de baño Auria confecciona la totalidad de sus productos en poliamida, que resulta del reciclaje de alfombras y redes de pesca.

La búsqueda del cambio en la producción orientada hacia la ecología y la reducción de desperdicios y contaminación muestran dos cambios en la moda. Por un lado, que los avances tecnológicos y científicos pueden ofrecer innovaciones en la vestimenta, y, por otro lado, que hay una vuelta a lo artesanal.

Desde la década de 1980, el diseñador japonés Issey Miyake es pionero e ícono de la unión de la tecnología, diseño y arte de la moda, además de ser el proveedor de los buzos cuello de tortuga que Steve Jobs eligió como uniforme permanente. Miyake dedica tiempo y dinero a la investigación desde hace algunos años en su laboratorio Reality Lab, lo que ha redundado en diversas innovaciones.

Por ejemplo, hace 15 años Miyake sacudió a la industria con A-POC (A Piece of Cloth), una técnica que, a través de la ingeniería informática y de un software especial, permite crear una prenda en un solo paso, partiendo de un hilo en una máquina tejedora industrial adaptada. En 2010 lo hizo de nuevo con 123 5. Parte de un diseño en computadora 3D, pasa a dos dimensiones con doblados y cortes, y así se realiza y une solamente con la presión del vapor. El resultado es una suerte de origami, las prendas están dobladas y con un pequeño tirón se despliegan y toman su forma. La tela es 100% reciclada.

Una nueva dimensión


La técnica de llegar al producto directo de la materia prima por adición y no sustracción tiene futuro, incierto por supuesto, en las impresoras 3D. La diseñadora de modas Iris Van Herpen ha realizado algunas de sus creaciones con este tipo de tecnologías, en colaboración con la empresa de origen belga Materialise, dedicada a esta técnica de impresión.

La última creación de Van Herpen es el vestido que cerró la presentación de su colección Biopiracy Collection en París en marzo de 2014. El vestido, codiseñado por Van Herpen y la arquitecta Julia Koerner, se realizó en Materialise con el material flexible TPU 92A-1 que brinda la empresa. Luego, la diseñadora le agregó una capa de silicona para lograr un efecto brilloso.

Victoria’s Secret también entró en el mundo del 3D y cerró su más reciente desfile anual de 2013 con una modelo que “vestía” alas de ángel creadas por el arquitecto Bradley Rothenberg y producidas por la empresa especializada en impresiones 3D Shapeways. El diseño partió de un algoritmo que emula los copos de nieve y se ajustó a las medidas de la modelo que iba a usarlo. Se produjo en nailon blanco (el material más usado en Shapeways) y luego le incrustaron microcristales de Swarovski.

Si la impresión 3D crece, los conceptos “a demanda” y “a medida” podrían dar un giro drástico. Las marcas podrían confeccionar solamente los productos que se encarguen, cualquier persona podría fabricarse su propia vestimenta y bastaría un escaneo corporal para que la prenda fuera hecha con un ajuste perfecto a la persona. Y esto solo como primeras líneas de pensamiento.

Incluso si la impresión 3D no llegara a todo su potencial, hay otras tecnologías que podrían revolucionar la industria de la vestimenta. ¿Qué tal si la ropa viniera en envase de aerosol?

La firma Fabrican creó y está desarrollando Spray-On Fabric, una tela en spray que se aplica directamente sobre el cuerpo o sobre la estructura que se quiera “rellenar” con tela, con una pistola para pulverizar o un simple envase de aerosol. La suspensión líquida, que se transforma en tela instantáneamente, puede estar formada por fibras naturales o sintéticas, e incorporar aromas, colores, diseños y hasta nanotecnología. En su uso para la industria de la vestimenta, Spray-On Fabric permitiría no solamente materializar formas irrealizables en la confección, sino también transformar camisetas en vestidos o reparar prendas rotas.

Fútbol tecnológico


Es en el deporte de alta competencia y luego en su versión de venta masiva donde se da la inversión en investigación tecnológica en forma consistente y la más clara fusión entre moda y funcionalidad. Los grandes actores del mercado global de indumentaria deportiva (Euromonitor pronostica para ese mercado un valor de US$ 220.000 millones en 2014) son Nike y Adidas. Ambos invierten en investigación y desarrollo y tienen laboratorios propios.

Es en el fútbol el único segmento en el que Adidas supera a Nike. En la carrera por este deporte, si bien la tecnología de tejido en una pieza sin costuras comenzó con Nike (Flyknit), Adidas le ganó en su aplicación para los botines.

Pero, en cuanto al Mundial de Brasil se refiere, Nike dio el puntapié primero y lanzó en el pie de Cristiano Ronaldo el resultado de cuatro años de investigación en su Nike Sport Research Lab. Los championes Mercurial Superfly están confeccionados en una versión de la tecnología Flyknit, cubren los tobillos y prometen resultados increíbles en velocidad.

La competencia entre ambos gigantes da resultados de avances periódicos. Por ejemplo, Adidas y Porsche están unidos en Porsche Design Sport y tienen una nueva chaqueta reversible: de un lado es negra para captar los rayos UV y calentar al usuario, y del otro es plateada para repeler dichos rayos y mantener el cuerpo fresco.

Puma es el tercer actor (lejos de los dos primeros) de la indumentaria deportiva. Su foco ha estado en la ropa casual y en la tendencia de moda, más que en la performance. Según Reuters, esto se refleja en que actualmente un tercio de los productos que vende son para perfomance deportiva, cuando antes era la mitad. Pero el nuevo CEO de la compañía pretende volver a las raíces deportivas de la marca.

Tal vez por esta razón es que la camiseta que la selección uruguaya vestirá en el próximo Mundial se difundió por sus virtudes para la performance: tiene integrada una cinta atlética incorporada que da micromasajes a la piel y una compresión especial.

Así como sucede con los gadgets wearables (relojes, pulseras, lentes), en la indumentaria deportiva tecnológica hay propuestas que no vienen de las grandes marcas especializadas. Glofaster es la creación de Simon Weatherall y es una chaqueta deportiva que tiene una luz incorporada que indica al usuario, mediante cambios de intensidad y ritmo, si está yendo a la velocidad, el paso y la frecuencia cardíaca que se puso como objetivos de entrenamiento. Al mismo tiempo, la luz sirve para que el usuario sea visible en la noche. Si se desea, la luz también se puede sincronizar con música. Todo esto linqueado con un smartphone.

 


Moda y ciencia sobre la piel


 

Margot Ferreira, bioquímica y diseñadora de modas, creadora de la recién lanzada marca Madame Hibou

 

¿Cómo surgió Madame Hibou?
En 2010 me presenté al Concurso Internacional de Jóvenes Diseñadores en España, para el cual presenté una colección inspirada en la morfología de las neuronas espejo (vinculadas a la empatía del ser humano). Obtuve el primer premio. Desde ese momento, empecé a soñar con unir mis dos pasiones: la ciencia y la moda. Soy bioquímica y trabajé 11 años en el Departamento de Neuroquímica del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce). Estudiaba moda como hobby, pero luego del concurso decidí dedicarme a ello. Mi emprendimiento integra un equipo de profesionales que aportan en su área específica, con el apoyo de la incubadora Ingenio y del Iibce.

¿Qué hicieron los científicos del Iibce por esta primera colección?
En la colección Full Time, que se inspira en el trabajo y la vida del científico y maestro uruguayo Clemente Estable, los investigadores de neuroquímica colaboraron en la selección de preparados histológicos de tinción argéntica hechos a mano por el propio Estable hace casi 100 años. También en la toma de imágenes de microscopio y la divulgación.

¿Qué es lo que se brinda de tecnología con cada prenda?
Las prendas vienen con una tarjeta con memoria USB o un código QR impreso. Ambos comunican el proceso creativo de la colección, divulgando contenidos científicos relacionados con la fuente de inspiración. También estamos investigando agregar realidad aumentada.


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