Taiji sigue manchado de sangre

Desde el 1º de setiembre delfines y ballenas están siendo asesinados por pescadores japoneses con fines comerciales. Ya que no puede detenerlos, un grupo ecologista denuncia y documenta la matanza en tiempo real


"Que todo Twitter se entere que en este momento están matando delfines en Taiji, Japón", dice un tuit publicado este martes con el hastag #Tweet4Taiji.

El refrán dice que si uno no puede contra su enemigo, debe unírsele. En este caso, los activistas que defienden la vida de los cetáceos en la costa japonesa se ven ante el mismo problema, pero han elegido un camino particular: aunque no son capaces de detener a los pescadores, que desde el 1º de setiembre asesinan delfines y ballenas en esas aguas, se dedican desde entonces a documentar y denunciar la matanza en tiempo real.

Día tras día, el grupo Sea Shepherd, Cove Guardians ("Pastor del mar, Guardianes de la ensenada") van a ver cómo los barcos pesqueros se alejan del puerto de Taiji, cómo capturan con sus redes a familias enteras de delfines y ballenas piloto. Filman y fotografían el momento previo a la masacre, cuando estos animales luchan contra las redes en vano. Observan cómo los más pequeños se ahogan y cómo los ejemplares adultos mueren a manos de los pescadores (por lo general se los deja en cautiverio y se programa el sacrificio para otro día).

En vivo y en directo


Mientras, miles de activistas y no activistas también miran en vivo y en directo vía streaming, con las imágenes que estos "guardianes" se encargan de grabar.

A su vez, en las cuentas de Twitter y Facebook del grupo también se informa sobre la matanza. Por ejemplo, un tuit de la organización en Chile anunció este martes: "Las ballenas piloto luchan hasta el último respiro. Bebés atrapados en redes. Horror, no hay palabras para describirlo".
Las ballenas piloto luchan hasta el último respiro. Bebés atrapados en redes. Horror, no hay palabras para describirlo", informó un tuit de Sea Shepherd Chile

Por su parte, una tuitera exhorta a mandar fotos y correos electrónicos al Primer Ministro japonés, para "que sepa que sabemos" lo que ocurre en su país.

Una publicación en Facebook relata la matanza de una familia de ballenas piloto con lujo de detalles: "14 ballenas adultas fueron brutalmente sacrificadas por su carne, y una ballena bebé se ahogó luego de luchar en las redes... Su madre estaba cerca de ella y fue testigo de la lucha. Permaneció de ese lado de la ensenada en duelo, incluso horas después".

Entre los comentarios de condolencia e indignación también se encuentran aquellos en los que los activistas "festejan". Por ejemplo, cuando el mal clima no permite que los barcos pesqueros se alejen de la costa, o cuando algún cetáceo logra escapar.

También informaron con alegría cuando trece de los "guardianes" fueron liberados por la policía, luego de nueve horas de interrogatorio. "Estamos todos bien y a salvo", dice un post en la red social.

La temporada de caza de cetáceos lleva ya dos meses y se extenderá hasta marzo de 2013. Hasta ahora, manifestaciones pacíficas, campañas con líderes de opinión y hasta un documental constituyen la única arma con la que cuentan los defensores de estos animales: la presión social.

 


Troy Coyle, una guardiana


Es la segunda temporada de Troy Coyle como guardiana. Criada por una "mamá hippie", de niña soñaba con salvar a las ballenas. De grande, sintió que se conformaba en el mundo de los negocios. Hasta que vio el documental The cove, cuenta en un post de Facebook de la cuenta de Sea Shepherd Cove Guardians.

"Hay una escena en la que un delfín herido trata de nadar a la costa y simplemente puedes ver el pánico, el horror y el miedo en sus ojos. Creo que mucha gente opta por cerrar los ojos ante horrores como este, pero ese único delfín es la razón por la que me ofrecí como voluntaria" en esa organización, relata Coyle, que es la segunda vez que asiste a ver y fotografiar la temporada de caza en Japón.

"Taiji te cambia", asegura, e invita a otros a sumarse a la causa: "Esto es una prioridad. Si no hacemos algo ahora, estamos aceptando la forma en que las cosas son... y los delfines necesitan toda la ayuda que puedan de gente común como tú y yo".


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