Software Holmes

Si hay un programa debe haber un tester; quién es y cómo trabaja este profesional que será el más demandado en los próximos cinco años, según el Ministerio de Trabajo
Conducir un auto, operar un cajero automático, enviar un correo electrónico o utilizar una aplicación móvil son todas actividades que pasan bajo la mirada meticulosa de un tester. Este es una especie de certificador de calidad que se pone en el lugar del usuario y prueba y verifica que el software funcione sin fallas. Si no lo hace ya llegará el momento en el que se escuchará la peor frase del mundo informático: “Se cayó el sistema”.

El tester de software es una de las profesiones que tendrá más demanda laboral en los próximos cinco años, según un estudio de la Dirección Nacional de Empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Y para Gustavo Guimerans, gerente general del Centro de Ensayos de Software (CES), posee un futuro prometedor y ascendente. Pero, ¿qué es lo que hace un tester?

Ensayo y error


El testing de un producto supone someter al software a situaciones cotidianas y críticas para probar la calidad y funcionamiento total del programa, para conocer sus diferentes sabores, posibilidades y limitaciones. Así se logra encontrar la mayor cantidad de errores severos con el mínimo esfuerzo y gasto de recursos antes de comenzar la producción masiva.

Hasta hace algunos años la idea de “hacer testing” no era muy común en el país y personas como Rita González, hoy líder de testing en Plan Ceibal, sufrían una especie de vacío vocacional o debían conformarse con otras opciones.

Según un informe publicado por el Sistema Nacional de Formación Profesional sobre la perspectiva de empleo y formación profesional en el sector de software y servicios informáticos, en Uruguay se contabilizan 320 empresas y más de 1.600 unipersonales profesionales que trabajan insertos en este mercado que emplea, sobre todo, a jóvenes.

El documento señala que el tester de software será una de las áreas de esta industria que ganará más importancia en el próximo lustro, junto con analista funcional, soporte técnico y project manager. “En casi todos los ámbitos de la actividad humana se está incluyendo el uso de software”, recordó Guimerans. Y es por esto que el futuro para estos profesionales parece estar garantizado.

No hay que olvidar que Uruguay se posiciona dentro de los 50 países líderes en tecnología, de acuerdo con el Informe Global de Tecnologías de la Información, elaborado por el Foro Económico Mundial. Se ubica en el lugar 46º entre 143 países, lo que representa una escalada de 10 lugares respecto a la edición de 2014. En comparación con América Latina, Uruguay ostenta el segundo lugar en la región. El primero es Chile, el que ocupa el lugar 38º.

El laboratorio


Para los espíritus inconformistas como el de Rita González surgió el CES, inaugurado en 2005, para capacitar profesionales y brindar servicios de testing a empresas, con el objetivo de incrementar su capacidad de compra y producción de “software innovador, seguro y de calidad”. Allí, el estudiante es entrenado en planificar, diseñar, ejecutar y administrar las pruebas de testeo a lo largo de dos años.

La carrera de tester nació para cubrir la necesidad que tenían las empresas de capacitar a su personal en esta área. Hoy cuenta con el respaldo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República y de la Cámara Uruguaya de Tecnología de la Información.

“No se necesita ser un genio de la ingeniería o la programación para ser exitoso y disfrutar la carrera”, aseguró Guimerans. Los únicos requisitos para inscribirse en el CES son contar con el bachillerato completo y conocimientos básicos de informática. Lo que es indispensable, a su juicio, es un espíritu creativo, capacidad de comunicación y de trabajar en equipo.

La mejora en la formación dentro de este rubro ha llevado a la apertura de nuevas empresas y, con ellas, nuevas oportunidades de trabajo, dijo Guimerans a Cromo. El camino laboral de los testers lo van abriendo los propios profesionales y exalumnos que aseguran que el conocimiento adquirido en los estudios es fácilmente aplicable al trabajo típico de la oficina.

 


 

Una particularidad del CES es que ofrece sus cursos de manera online. Sus alumnos manifiestan que el proceso de estudiar por internet es muy positivo porque les permite acomodar sus tiempos y, al contrario de lo que sucede con otras iniciativas de educación en línea, comentan que las exigencias no son menores, sino que llevar los estudios al día requiere de mucha responsabilidad y compromiso.

Guimerans aseguró que la carrera es sumamente dinámica y que cada alumno “va dándole forma, dependiendo de sus gustos y preferencias dentro del mundo del testing”, porque lo que se espera es formar personas creativas, capaces de comunicar y que sepan trabajar en equipo.

Un poco de maldad


González comenzó a estudiar en el CES en 2011 y a principios del año pasado asumió el rol de líder de testing en Plan Ceibal. “Desde hace años trabajo en empresas relacionadas con las tecnologías de la información y siempre me atrajo la idea de testear software; al principio lo hacía un poco por interés y curiosidad y luego todo ese mundo me terminó conquistando”, dijo a Cromo.

La joven reconoce que siempre miró las aplicaciones y los sistemas operativos con ojos más críticos que los de cualquier familiar y amigo y sabía que ese diferencial la iba a ayudar en esa área.

“Para mí trabajar como tester es como preguntarle a un jugador de fútbol cómo es jugar al fútbol: ¡Súper divertido!”, expresó González. Además confiesa que es una tarea que requiere de muchas habilidades, incluso “un poco de maldad”, para llevarla a cabo con la rigurosidad que demanda y que agradece el producto y el usuario final.

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