Snapchat y Twitter: mensajes opuestos

La primera tiene un carácter menos tecnológico y aspira a la diversión en lugar de a cambiar el mundo

¿Y qué mejor forma de diferenciarse del establishment tecnológico del Valley que lanzar una oferta pública de valores? Mantener la privacidad todo el tiempo posible se ha convertido en la norma para las empresas de tecnología afincadas más cerca del corazón tecnológico tradicional de California. Al elegir banqueros de cara a vender acciones en Wall Street en marzo, Snap (como fue rebautizada recientemente), con sólo cinco años de vida, se adelanta a compañías más veteranas como Uber (creada hace siete años), Airbnb (ocho), Dropbox (10) y Palantir (13).

La noticia de las aspiraciones bursátiles de Snap contrastan con los altibajos de las acciones de Twitter (la última gran opv del Valley, hace tres años) por las discusiones sobre una opa que no terminan de materializarse. Esta coincidencia ejemplifica una realidad obvia: cuando un experimento de mensajería móvil pierde impulso, otro está en auge. Teniendo en cuenta lo caprichosos que son los gustos sobre las redes sociales y la rapidez con la que se asientan nuevas modas, ¿será capaz Snap de mantener más tiempo su atractivo? La comparación es engañosa, aunque no cabe duda de que existen algunas similitudes sorprendentes entre Snap en la actualidad y Twitter en 2013. La máquina de tuits mostraba una sólida curva de crecimiento cuando salió a Bolsa.

Más de 100 millones de usuarios de Twitter entraban en el servicio a diario, y su audiencia se había duplicado con respecto al año anterior. Los mensajes efímeros de Snap la han colocado en una trayectoria similar. Superó los 150 millones de usuarios activos hace cuatro meses, un 70% más que el año previo.

Ambos servicios dan un giro a los mensajes, que ha resultado ser la aplicación estrella de los dispositivos móviles, ya que miles de millones de personas se comunican cada día con sus seres queridos, publican actualizaciones o se muestran delante del mundo. Ambas compañías también intentan utilizar esto como un primer paso para construir una plataforma móvil de medios exhaustiva.

Pero en lo que respecta a sus ideas fundacionales y a la velocidad de desarrollo, Twitter y Snap no podrían ser más distintas. Los mensajes de 140 caracteres de Twitter, una innovación en la expresión digital, siguen siendo un batiburrillo donde se mezcla lo profundo con lo trivial y lo abusivo. Los no aficionados al servicio siguen encontrándolo confuso.

Snapchat, por su parte, introdujo una nueva forma de comportamiento con los smartphones convirtiendo la cámara en el centro de su experiencia. Es la única gran aplicación de mensajería basada en facilitar lo máximo posible la toma de fotos y vídeos, y la comunicación mediante ellos.

El truco de hacer que los mensajes desaparezcan a los pocos segundos también consiguió dos proezas: introducir un nuevo sentido de lo efímero en las comunicaciones digitales, y obligar a los usuarios a prestar atención en el momento, algo muy valioso en un mundo lleno de distracciones.

Snap también actuó mucho más deprisa, y con mayor eficacia, que Twitter a la hora de incorporar plataformas en su servicio. Estas llegaron primero como "historias", una forma de crear una narración más larga mediante imágenes y vídeos, y más tarde como escaparate para los medios profesionales. Ambos encajan con toda naturalidad a su propio estilo. Además, Snap ha llevado al límite algunas de las nuevas tecnologías más prometedoras. Estas incluyen la realidad virtual (insertando dibujos animados en vídeos en tiempo real) y las tecnologías para vestir (gafas con una cámara incorporada en la montura). Estas se llevan como divertidos juguetes, algo que no se toma muy en serio -un enfoque hacia la innovación tecnológica que también distancia a Snap de sus rivales de Silicon Valley. Pero podrían ser la avanzadilla de los próximos grandes mercados mundiales en el sector informático.

Todo esto encaja con una marca joven a cuyo refuerzo van dirigidas todas las ideas de Snap. Las gafas son una extensión de la marca, un ejemplo de los dispositivos con una aplicación específica que podrían empezar a predominar a medida que caiga el coste del hardware.

La informática móvil sigue siendo un campo muy nuevo, y las bajas barreras de entrada y el poder de las redes lo hacen muy abierto. Pero al actuar con la rapidez con la que lo ha hecho e incorporar la diversión y la experimentación en su ADN, Snap podría cerrar su primer acto de una forma con la que Twitter, pese a todo el poder de sus tuits, sólo puede soñar.