Smart TV, el superdotado del living

La televisión intenta superar su complejo de “caja boba” y lo hace con más funcionalidades, pero sobre todo con una conexión a internet que la alimenta de miles de contenidos. ¿Podrá esta pantalla volver a concitar la atención que hoy se divide entre varios dispositivos?
smartTV title=

 

Ahora los televisores se conectan a internet y los usuarios pueden agregarles contenidos todo el tiempo, más allá del proveedor de cable o de televisión satelital que contraten. En el mercado, este tipo de teles se conocen como smart TV

Ahora los televisores se conectan a internet y los usuarios pueden agregarles contenidos todo el tiempo, más allá del proveedor de cable o de televisión satelital que contraten. En el mercado, este tipo de teles se conocen como smart TV o, como dicen los comerciantes, “la televisión inteligente”, que básicamente define a la integración de internet y de las características de la web 2.0.

Los televisores inteligentes llegaron a las tiendas a fines de 2010 y la novedad fue la conexión del aparato estrella de la casa a internet. Pronto evolucionaron hacia funcionalidades que todo el tiempo se amplían, pero que los usuarios no terminan de internalizar para aprovechar en su real potencial, dicen las investigaciones.

El smart TV se suma a un ecosistema en el que el consumidor cada vez se siente más cómodo: el de las aplicaciones. Acostumbrados a los celulares y más recientemente a las tabletas, los usuarios ahora también cuentan con apps para los televisores, que permiten desde lo “natural” en un receptor de televisión (mirar programas) hasta lo inesperado (pagar una cuenta). “La televisión perdió su naturaleza lineal”, explica Rafael Sotelo, director del departamento de Ingeniería Telemática de la Universidad de Montevideo. “Smart TV se apoya en internet como herramienta”, agrega.

Técnicamente, estos televisores combinan su función tradicional con el concepto web 2.0 y los set top box, esas cajitas más conocidas como “decodificadores”, que son los aparatos que instalan las empresas de cable para recibir señal de imagen. A eso, a su vez, se suman distintas herramientas para controlar el aparato y conectarse al mundo exterior. La clave, dicen los entendidos, es la interacción.

En una tienda local, en Montevideo, hay un televisor con tecnología smart TV que responde a movimientos y al sonido de la voz, y parece dejar al control remoto en ridículo. Tiene 55 pulgadas, es decir, nada menos que 1,40 metros en diagonal. El aparato ofrece imagen en alta definición y, por supuesto, conexión Wi-Fi. Incluye también una cámara como la de las computadoras o los celulares, una herramienta clave para lograr esa interacción que define a un smart TV: si el usuario se conecta a internet y usa Skype, por ejemplo, puede proyectar su imagen desde la tele y ver a su interlocutor ampliado a 55 pulgadas.

A diferencia de los celulares y las tabletas, los televisores compiten basados en pantallas cada vez más grandes. Samsung, una de las marcas de vanguardia en tecnología smart TV, presentó en enero una de 85 pulgadas (2,16 metros si se mide en diagonal) con calidad de imagen “ultra HD”, es decir, cuatro veces mayor que la calidad high definition. Fue una de las sensaciones del Consumer Electronic Show (CES) 2013, el evento anual de tecnología más importante del mundo que se realiza en Las Vegas, y que concita la expectativa de las marcas –que realizan sus lanzamientos–, de los medios –que adelantan lo que vendrá– y del mercado –que deberá vender y comprar las novedades–.

Por los “todovidentes”


Smart TV puso a la televisión en “la nube” y le integró las aplicaciones. Quizá la más conocida sea Netflix, una especie de videoclub virtual en el que los televidentes pueden ver películas y series online sin necesidad de usar la computadora, luego de pagar una cuota mensual. Netflix desembarcó en América Latina hace poco más de un año y está disponible en Uruguay por US$ 7,99 mensuales. Es accesible desde una tableta, una computadora, un celular. Y desde un smart TV.

Los televidentes también pueden moverse en internet usando el televisor para interactuar en las redes sociales y bajar contenidos especiales. De hecho, los televisores conectados a la red abren el mismo mundo de posibilidades que ya ampliaron las computadoras conectadas a banda ancha, en este caso reproducidas en una pantalla gigante.

Así, cualquier programa que se transmita vía internet se convierte en una opción entre las miles que tiene el televidente: videos de gatos o de música en YouTube, programas de cadenas internacionales (aunque algunas tienen restricciones geográficas que no permiten que se vean en Uruguay), documentales de canales web como History Channel, y un enorme etcétera que se acompasa a la curiosidad e imaginación de cada televidente “inteligente”.

Con toda la parafernalia de internet y sus funciones cargadas en un televisor, la pregunta es hasta qué punto el espectador deseará hacer en la tele lo mismo que en su computadora o tableta.

Los smart TV son de alguna manera la reacción de esta porción del mercado (la de los fabricantes de televisores, pero también la de los generadores de contenidos, desde productoras hasta canales) ante un fenómeno que cada vez se hace más evidente: los antes televidentes ahora son “todovidentes”. Estos nuevos espectadores dividen su tiempo entre cuatro pantallas principales: la televisión, que sigue siendo la reina pero cada vez resigna una porción mayor de su trono, el celular, la tableta y la computadora.

Esta “teoría” se confirma en un estudio publicado el año pasado por Google, realizado en conjunto con Ipsos y Sterling Brands para el mercado estadounidense. Según este, 90% del tiempo que una persona dedica a consumir medios (desde información hasta entretenimiento) lo hace frente a alguna de estas cuatro pantallas. Una persona dedica, en promedio, la nada despreciable cantidad de 4,4 horas diarias en consumir medios.

El estudio, titulado “El nuevo mundo multipantalla: para entender la conducta del consumidor basada en plataformas cruzadas”, confirma que el televidente se instala frente a la pantalla grande durante un promedio de 43 minutos por sesión, 39 minutos frente a la PC o laptop, 30 frente a la tableta y 17 frente a un smartphone. Pero el tiempo dedicado a cada pantalla suele estar compartido con sus parientes. Por ejemplo, de los 43 minutos de la tele, el 77% (es decir, una media hora) se usa simultáneamente con otra pantalla, la del celular, PC o tableta. Es la lucha por la atención.

La bola de cristal


En poco tiempo, dice Sotelo, los televisores pasarán de la inteligencia a la “percepción”, sugiriendo programas y películas a los usuarios de acuerdo a sus gustos. Algo similar a lo que hacen los medios y comercios online. Si el usuario lee reiteradamente noticias sobre deportes, le sugerirán más artículos relacionados con esta temática. Si el comprador se interesa en Amazon por libros y moda, encontrará este tipo de productos entre los recomendados personalizados que genera la empresa.

De hecho, este futuro ya está por llegar. En el CES, Samsung presentó el servicio TV Discovery (ver recuadro), que “aprende” los gustos del usuario y le recomienda contenidos, y que estará disponible este año.

Mientras que algunos gurúes pronostican el fin de la era de la televisión, esta continúa luchando por el lugar que la llevó al centro del living. La pelea comenzó hace tiempo. De hecho, y más allá de internet, los decodificadores que los clientes del cable tienen en sus casas desde hace tiempo, ya sumaron funciones “inteligentes” que el televisor tradicional no tenía.

Samsung estima que para 2015 la penetración de internet en la televisión será del 75% y que la venta de aparatos pasará de 1,5 millones al año a 14 millones.

Con estos datos y las nuevas tecnologías, parecen descartadas las versiones sobre el fin de la televisión por culpa de internet. Al contrario. “Eso técnicamente es ineficiente”, dice Sotelo. “Hay medios que son eficientes para transmitir de uno a muchos. Internet es más de ida y vuelta, y la tele de uno a multipuntos”. El televisor se renovó. Y la pelea por mantener su reinado recién empieza.

 


TV Discovery y Smart Hub


 

Samsung lanzó el servicio TV Discovery en febrero, en el marco del CES. El sistema utiliza los gustos del usuario para luego realizar sugerencias de lo que puede ver, incluyendo televisión en vivo, video on demand o contenidos online como YouTube. TV Discovery se podrá usar tanto en los dispositivos móviles de la marca como en sus smart TV. El mismo “aprende” a partir de lo que el consumidor elige mirar y se hace más inteligente cuanto más mira. Samsung espera así simplificar el proceso de búsqueda de contenidos, ya que integra información de distintas fuentes en un mismo lugar.

El servicio comenzará a funcionar en Estados Unidos, Corea del Sur y 14 países europeos durante el primer cuatrimestre de 2013 para los smart TV y en el segundo para el resto de los dispositivos móviles.

TV Discovery se suma a la nueva interfaz que presentó Samsung durante el CES, Smart Hub. Se trata de una plataforma que facilita la interacción en base a aplicaciones y redes sociales, pero también con el uso de controles con gestos y voz. Es algo así como la pantalla de inicio de una PC, en la que se pueden ver cinco cuadros:

1. On TV: Para ver la tradicional tele en vivo. Al ingresar, se verán seis programas recomendados según los gustos del usuario.

2. Video on demand: Allí se ubicarán servicios como Netflix.

3. Mi contenido: Una vez que se conecta la tele con la red de la casa, se podrá ver todo el contenido personal del consumidor (fotos, videos, música).

4. Social: Permite interactuar en Twitter, Facebook y otros servicios, mientras se mira la tele.

5. Aplicaciones: Se podrán bajar de todo tipo, casi como si fuera un smartphone.


Acerca del autor

Comentarios