"Siri, ¿cómo está mi aliento?"

Una startup consiguió US$ 2,5 millones para desarrollar un dispositivo que, conectado al smartphone, pueda detectar olores e informar desde el nivel de glucosa en sangre a un incendio eléctrico
El smartphone puede ver, escuchar y sentir. El próximo paso podría ser oler.

Desde hace mucho tiempo existen dispositivos que se especializan en detectar químicos específicos o componentes en el aire, desde aquellos que analizan el aliento hasta alarmas de humo. Pero Sam Khamis, fundador de una startup llamado Adamant Technologies, cree haber encontrado algo aún más poderoso: una selección de sensores que, juntos, potencialmente podrían detectar cualquier cosa, desde el mal aliento y el nivel de glucosa en la sangre hasta un inminente incendio eléctrico. Solo hay que conectar el dispositivo al smartphone, convirtiéndolo en un monitor de salud personal.

Todavía no se ha llegado a ese punto, pero Khamis cree que esta tecnología no está muy lejos. En cuanto al sentido humano del olfato, su sistema dependería de dos componentes principales: la matriz de sensores o "nariz" y el software para interpretar la información sensorial o "cerebro".

Khamis cuenta con cuatro desarrolladores en su oficina al sur de San Francisco, que trabajan en el cerebro, y un equipo de ocho ingenieros en Austin, trabajando en los chips que constituirán la nariz. Su esperanza es tener un producto que funcione dentro de uno a dos años. Hasta ahora, tiene un gran nombre respaldando su idea: Vinod Khosla, un arriesgado capitalista que inyectó US$ 2,5 millones al proyecto el invierno pasado.
Una vez que tienes una plataforma que puede detectar de forma genérica cualquier químico que encuentra, no hay casi límites en lo que puedes hacer", dijo Sam Khamis. "Podría cambiarte la vida".

Según un artículo de Business Insider sobre Adamant, existe la posibilidad de una aplicación para iPhone que pueda advertir al usuario cuando tiene mal aliento.Para Khamis, ese es un buen ejemplo del tipo de aplicaciones orientadas al consumidor a las que apuntará en el corto plazo. Otras incluyen apps que puedan monitorear los efectos de una dieta o del ejercicio en el metabolismo del usuario.

En un principio, estas aplicaciones requerirían estar conectadas a un dispositivo de unos US$ 100. Sin embargo, Khamis aseguró que su meta a largo plazo es aun más ambiciosa: un sentido del olfato digitalizado y superhumano, que se integre al propio smartphone, más exactamente, a todos los smartphones.

"Acelerómetros (aparatos que miden la aceleración), cámaras de celular, todos estos comenzaron como un agregado, un dispositivo conectado", dijo Khamis. "Ahora, tienes acelrómetros en todos los teléfonos y cámaras de celular mejores que algunas cámaras de mano. Espero que podamos colocarnos en esa curva de adopción" dentro de los próximos cinco a siete años.

Una idea imprevista


A Khamis se le ocurrió esta idea por accidente. Como estudiante de doctorado en física nanoscópica en la Universidad de Pensilvania, estaba trabajando en un dispositivo para estudiar las propiedades fundamentales de los sistemas nanoscópicos, cuando se dio cuenta de que este podían ser excelentes sensores. Mientras otros habían desarrollado matrices en las que cada sensor atendía a un químico distinto, Khamis dijo que cada uno de sus sensores podía detectar una amplia gama de químicos, por lo que podían trabajar en conjunto para producir un sofisticado mapa de olores en el aire.

Los desafíos que quedan todavía, señaló, son transformar la matriz para que quepa dentro de una forma compacta y fácil de usar, y luego conseguir a las personas que la usen. Otras compañías, como BodyMedia y Basis, han desarrollado brazaletes capaces de monitorear señales como el ritmo cardíaco y los patrones del sueño, pero las personas tienen que recordar ponérselo.

El dispositivo de Adamant deberá enfrentar el mismo obstáculo, pero puede tener éxito: "Una vez que tienes una plataforma que puede detectar de forma genérica cualquier químico que encuentra, no hay casi límites en lo que puedes hacer", dijo Khamis. "Podría cambiarte la vida".

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