Silicon Valley contra el "Gran Hermano" digital

La era de los smartphones permite almacenar una cantidad enorme de información, al tiempo que multiplica los riesgos
Más de 2.000 millones de personas tienen un teléfono inteligente, o smartphone, aquellos con los que el iPhone revolucionó el mercado de los móviles hace casi una década. Esta enorme cifra se traduce en una aún más ingente cantidad de información digital que implica negocios millonarios y, a la vez, un enorme campo por explorar para policías e investigadores.

Es aquí donde salta la chispa entre dos valores fundamentales: la privacidad frente a la seguridad, una polémica en la que seguramente Apple no pensó cuando lanzó al mundo su primer iPhone. A los gigantes tecnológicos no les queda más remedio que colaborar con las fuerzas de seguridad, pero están tratando de poner límites a la vista de que la explosión de la información en Internet es ya incontrolable. La pugna entre ambos flancos se ha recrudecido hasta tal punto que ha llegado a los tribunales, abriendo una batalla que parece no tener fin.

Para cuando Apple declaró la guerra al FBI negándose a piratear el móvil de un terrorista, hacía mucho que las relaciones entre las empresas de Silicon Valley y el Gobierno de Estados Unidos eran tensas. Pero aquella pugna, aún inacabada, subrayó hasta qué punto están alejadas las posturas entre ambas instituciones, sobre las que se sostienen los pilares de la sociedad americana.

Para el Gobierno de Estados Unidos, el acceso a la información digital es una prioridad a la que Microsoft ha puesto números. Según la compañía que dirige Satya Nadella, en los últimos 18 meses ha recibido 5.624 peticiones de información por parte de agentes federales. En 2.576 casos, no pudo informar a sus clientes de que el Gobierno estaba queriendo acceder a su correo electrónico. "La situación ha llegado demasiado lejos", aseguró Brad Smith, principal asesor legal de Microsoft, al anunciar una demanda contra el Ejecutivo de Washington.

Los gigantes tecnológicos han hecho, así, frente común frente al Gobierno, dejando a un lado las históricas diferencias entre ellos. Microsoft y Google han renunciado a sus batallas regulatorias en todo el mundo para centrarse en otras "prioridades" legales.

Para estas compañías, detrás del estandarte de la privacidad, hay en juego un enorme negocio y las crecientes reclamaciones por parte de los usuarios para proteger sus datos. En un debate de estas características, con tantas aristas y tan difícil de definir, una institución tendrá la última palabra: el Tribunal Supremo. Sin embargo, para cuando se pronuncie, puede que no haya vuelta marcha atrás y el Gran Hermano tenga más ojos que nunca.

Fuente: Expansión