Siete máximas sobre el sonido

El fundador de la Semana del Sonido en Francia, el ingeniero Christian Hugonnet, explicó por qué es importante comprender, respetar y cuidar lo que se escucha, incluso más que lo que se ve
A Christian Hugonnet no le agrada el eco de la sala donde transcurre la entrevista, al lado del Centro de Convenciones de la Intendencia de Montevideo. El lugar es espacioso y las paredes altas, y la voz grave del ingeniero con acento francés no se absorbe. Parece amplificada de forma natural. Más adelante, el fundador de la Semana del Sonido en Francia, que esta semana se replicó por primera vez en Uruguay, admitirá que está pendiente “todo el tiempo” del sonido que lo rodea. “Todo el tiempo”, insistirá.

El principal orador del evento organizado por Facultad de Ingeniería (Udelar) y la Asociación Uruguaya de Acústica había aterrizado en Uruguay unas horas atrás, un día antes de la conferencia de este viernes sobre el impacto de la música comprimida en la salud de las personas.

En entrevista con El Observador, el padre de la organización que busca crear conciencia sobre la importancia del sonido en la vida social de las personas en todas sus dimensiones, conversó sobre lo vital del sonido, su potencial, el concepto de ruido y el hecho de que el sonido siempre está primero, incluso antes que la imagen. Estas son algunas de las principales ideas del carismático ingeniero y orador, que llegó a Montevideo para reivindicar lo que escuchan nuestros oídos.

“Todo tiene que ser oído primero”. La gente subestima el sonido; se olvida de sus oídos. “Todo el mundo habla sobre lo que vemos, todos hablan del aspecto visual del mundo. Nadie habla del hecho de que todo tiene que ser oído primero”, dijo Hugonnet, convencido de que las personas no se detienen a escuchar. Algo que, de por sí, no tiene sentido, porque “escuchamos y luego vemos, no al revés”, explicó el experto, para quien alguien que pierde la audición queda “completamente fuera de este mundo”. Un ejemplo práctico explica la idea: cuando se maneja, el sonido puede advertirnos sobre un vehículo que viene por detrás y que no podemos ver.

“Los ojos no tienen pupila”. Como cuando uno nada lo rodea el agua, en el aire, lo rodea el sonido. El sonido nos envuelve, estamos inmersos en él, por eso “no podemos elegir lo que queremos escuchar”, advirtió el ingeniero. Es que “los ojos no tienen pupila”, no los podemos cerrar. El sistema auditivo funciona todo el tiempo, “no podemos parar de escuchar”. Pero la gente termina por no prestarle atención, dijo Hugonnet. “El silencio es el sistema ciego del sentido auditivo”, comparó. Y el silencio es necesario.

“El fin de la comunicación”. Para el ingeniero en sonido, un problema actual entorno a las radios y la televisión es que estas no respetan el silencio. “No hay momento para descansar, no hay silencio. No hay momento para entender”, sostuvo. A Hugonnet le preocupa el hecho de que, si no se hace una pausa entre las palabras, no se le da al otro la oportunidad de entender, de tener una reacción sobre lo que acaba de escuchar. “Y al final, la gente se volverá totalmente tonta, estúpida”. Y se comportará de la misma forma, hablando sin pausas. “Al final, nadie escucha al otro, porque no entienden. Es el fin de la comunicación”.

“Lo que escuchás te hace pensar de forma diferente”. Aunque no seamos conscientes de eso, lo que escuchamos nos hace comportarnos de cierta forma, nos hace pensar de determinada manera. Hugonnet explicó que el sonido en todas sus expresiones es capaz de ponernos de buen o mal humor, de hacer que nos sintamos cómodos o no. Y puede pensar en mil ejemplos que lo demuestran, dijo. En un local de compras, el sonido o acústica del lugar, puede hacernos comprar o preferir no hacerlo. El sonido nos puede volver agresivos o dóciles, e incluso puede ser la razón por la que queramos a otra persona, ejemplificó Hugonnet. “Solemos pensar que nos gusta alguien porque luce bien, pero, al final, la forma en que me hable una persona es lo que me hará quererla o no. Hasta el timbre de la voz es importante”, dijo el ingeniero.

“El ruido está incluido en el sonido”. Existe el sonido y el ruido, el buen ruido, el ruido deseado y el no deseado. Pero, en definitiva, “el ruido está incluido en el sonido y el sonido no está incluido en el ruido”, explicó Hugonnet. De todas formas, el ruido es subjetivo. Además, hablar de ruido obliga a hablar de “mal ruido y mal sonido”, y ese “no ese no es el propósito de la Semana del Sonido”.

“No se puede hablar con los ojos”. “¿Qué es lo más importante en este mundo?”, se pregunta Hugonnet. De inmediato se contesta a sí mismo: “La respuesta es fácil, es el otro”. Para el ingeniero, es necesario tener a alguien enfrente para existir. “Pero no podemos existir solo con la vista, no es suficiente. La palabra es la relación entre los seres humanos”, sostuvo y agregó: “Si perdés esta habilidad estás completamente solo, los ojos te quedan para lamentarte o llorar. No se puede hablar con los ojos”, sentenció Hugonnet, para quien el sonido es más poderoso que la imagen.

“No hay nada más instantáneo que el sonido”. Mientras la imagen permanece, el sonido muere una vez que se emitió. Cuando uno habla, el sonido desaparece al tiempo que pasa. “No hay nada más instantáneo que el sonido”, aunque se lo grabe, “por eso es tan importante para explicar el mundo”, explicó el experto. “El sonido es comunicación. El ruido hace que la gente no se sienta sola. Las frecuencias (de audio) están en todo el lugar, es una suerte de enlace entre las personas. La gente no quiere estar en el silencio”.

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