Ser programador en Globant

La mayoría de los 370 empleados de la firma mundial de software en Uruguay tienen menos de 27 años. Eso explica en gran parte que, además de desarrollar, en la oficina también jueguen al ping-pong, toquen la batería o reciban masajes


Los sillones de terciopelo rojo tienen sentido bajo las bolas y luces de discoteca, y la pared negra está decorada con stickers de palabras alegres, que incluyen “Bienvenido a Globant”. La mesa de ping-pong, el futbolito y la tele gigante en una sala donde dan masajes unas cuatro veces por semana, también hacen juego con el amplio comedor multicolor, y la cocina con una máquina expendedora y cajones con fruta fresca a un costado.

Aún así, el escenario descontracturado donde trabajan cerca de 370 personas en cuatro pisos del edificio Aguada Park, en Montevideo, guarda su lógica con las decenas de computadoras dispuestas en amplios monoambientes, donde los empleados no paran de tipear. La mayoría trabajan enchufados con auriculares, mientras escriben códigos en la pantalla. Están programando.

Así es el hábitat en el que se mueven los programadores, diseñadores y otros profesionales de la tecnología que trabajan en las oficinas en Uruguay de Globant, la compañía mundial de software e innovación. La mayoría de quienes trabaja allí tiene menos de 27 años, y fueron contratados por su talento. Así lo afirma Bernardo Manzella, de 26 años, quien se encarga, entre otras tareas, de coordinar el área de reclutamiento de Globant en el país.
"Si el cien por ciento más estudiara ingeniería, se los tomaría seguro, porque falta gente", opinó Manzella

Lo que busca la compañía es “talento en el más amplio sentido de la palabra”. Por eso, a la hora de elegir a un “Glober”, por lo general no se fija tanto en cuántos años de experiencia laboral tiene, o en sus estudios formales. Estos datos, si bien son importantes, no garantizan el talento: “Puede tener uno o dos años de experiencia laboral o 10”, dijo Manzella.

Con un tatuaje que cubre todo su brazo derecho hasta la mano, Joaquín González parece combinar más con las guitarras, órgano y batería de una de las salas de Globant, que con la computadora en la que está trabajando. González es uno de los más jóvenes de la compañía. Ingresó con apenas 20 años como programador (estudió Analista Programador en la ORT) y ahora también realiza diseño multimedia y convive con JavaScript, JQuerry, HTML y CSS. En concreto, ahora está trabajando en Autodesk.

"Soy de una generación que vivió el boom de internet como la conocemos hoy", explicó González; escribió sus primeras líneas de código (en lenguaje de programación) cuando solo tenía 16 años. Su comienzo en este mundo fue, como el de muchos jóvenes, como autodidacta: "Me gusta aprender mucho por mi cuenta, probando y equivocándome para volver a probar". Uno de los primeros programas que desarrolló fue uno en que, a la hora de comenzar el recreo en una de las clases de la facultad, se proyectaba en la pantalla una taza de café y comenzaban a abrir y cerrarse todas las lectoras de CD del salón.

En términos generales, las compañías de productos no suelen contratar gente tan joven. Lo contrario sucede en las empresas que tienen como motor principal la innovación y que trabajan en el área de sistemas, opinó el recruiter de Globant, una compañía que desde que llegó a Uruguay en 2011 creció de 3 a 370 personas, y contrata un promedio de 15 por mes.

“La gente joven es una consecuencia del mercado”, dijo Manzella, quien considera que está tan “candente” que “si el cien por ciento más estudiara ingeniería, este los tomaría seguro, porque falta gente”. En realidad, “sobran negocios”, se corrige.

Desafíos constantes, exigencia y flexibilidad (además de la oportunidad de trabajar para clientes como Google o Wall Street, por ejemplo) es lo que más atrae a los jóvenes programadores que se acercan a Globant para ser contratados. "Buscamos que el driver no sea solo el dinero, sino que se sientan atraídos porque harán una tarea diferente, porque enfrentarán un desafío", aclaró el recruiter, que además admite que se trata de un rubro bastante "nerd".

Por su parte, González no se guía solo por el sueldo de programador, que en el país se encuentra en un promedio de US$ 1.500. Cree que "lo más atractivo de programar es ver cómo se van armando las cosas de a poco" y sostiene que "para llegar a cifras gigantes tenés que laburarla, destacarte, como en todo".

"A todos nos gustaría hacer algo que sea un mega éxito, como Google, o quizá Facebook, pero prefiero ir de a poco. Eso es lo que me motiva", sostuvo el joven programador de 23 años.

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