¿Se implantaría un chip dentro de su cuerpo?

Los biohackers defienden la fusión de tecnología con el organismo para dotar a los seres humanos de capacidades extra

Ya se puede medir la exposición solar mediante un tatuaje inteligente temporal en la piel. Gracias al escaneo de este parche, un algoritmo que tiene en cuenta factores como el fototipo, el tono de piel, la localización y los datos climáticos ofrece a través de una app información personalizada sobre la exposición solar y consejos sobre la mejor protección solar. Comercializado por La Roche Posay (L'Oréal), MyUV Patch es un ejemplo de uso de los tatuajes inteligentes, un paso más hacia un futuro en el que puede que no llevemos la tecnología en el bolsillo, sino en el cuerpo.

Cuesta imaginarlo, cuando los más sencillos wearables, como los relojes inteligentes, no acaban de despegar y proyectos como las gafas de Google vuelven al laboratorio. Cuando parece que aún es pronto para que los humanos nos atrevamos a vestirnos con tecnología, ya hay quien habla de integrarla en el cuerpo.

La visión de ciencia ficción sería la de un mundo poblado por ciborgs, seres humanos que se implantan tecnología con el fin de mejorar las capacidades del organismo. Neil Harbisson ha sido reconocido como el primer ciborg del mundo por el Gobierno británico. Este artista, que sufre una enfermedad que le impide discernir los colores, lleva un chip en la nuca conectado a una antena con un sensor de luz que le permite "oír" los colores. "En un supermercado, las estanterías con botellas de colores me suenan como una sinfonía", explica en su web Harbisson, quien no se desconecta su antena auditiva ni para dormir.

La implantación de tecnología en el cuerpo puede, como en el caso de Harbisson, solventar ciertas discapacidades. Pero los defensores de este movimiento creen que sus posibilidades van mucho más allá, al extender las capacidades del ser humano.

¿Se implantaría un chip bajo su piel? Amal Graafstra no tiene reparos en experimentar con su cuerpo y la tecnología. Se define como biohacker, firme defensor de la incorporación de la tecnología al organismo para dotar al ser humano de capacidades extra.

Biohackers

"El cuerpo humano es una gran y complicada máquina, pero no deja de ser eso, una máquina. La gente siempre ha intentado mejorar su funcionamiento, los biohackers simplemente queremos empujar esa tendencia un poco más allá de lo que la mayoría haría en estos momentos", explica Graafstra a EXPANSIÓN.

Graafstra no usa llaves para entrar en su casa o abrir la puerta del coche. Le basta con acercar la mano. Este estadounidense se ha implantado chips RFID (radiofrecuencia) en sus manos, que se comunican de manera inalámbrica con etiquetas de radiofrecuencia de diversos objetos para, por ejemplo, abrir cerraduras.

Graafstra ha fundado Dangerous Things, que vende lo necesario para que cualquiera pueda implantarse estos chips. "Uno de los beneficios es poder llevar en tu cuerpo tu identidad digital y capacidades criptográficas, que no podrás perder u olvidar", dice.

Evgeny Chereshnev, que trabaja en la compañía de seguridad Kaspersky Lab, lleva un biochip en su mano. Por 50 dólares y en un par de minutos, un tatuador le convirtió en un ciborg. Chereshnev desgrana en su blog posibles usos del biochip: contener información como tu DNI o tu carné de conducir, sustituir a la tarjeta de crédito para pagar en tiendas, incluir el historial médico y los datos del seguro, convertirse en la contraseña universal para acceder a cualquier servicio online, controlar la domótica del hogar, etcétera.

Eso sí, advierte de los peligros inherentes a llevar un chip dentro del cuerpo. Más allá de cuestiones éticas o los efectos secundarios fisiológicos, nos convertiríamos en el nuevo objetivo de los ciberdelicuentes.


Fuente: Expansión

Populares de la sección