Se aviva la batalla de los asistentes digitales

Google compite con compañías como Apple, Amazon y Facebook en el desarrollo de software que permita una interacción más natural e inteligente con la tecnología

La gran apuesta de Google por los ordenadores autodidactas está a punto de enfrentar su prueba más dura. El machine learning ha puesto de moda el uso de la inteligencia artificial (IA) en el campo de la tecnología. En el caso de Google, se traduce en utilizar sus recursos informáticos para analizar montañas de datos para identificar tendencias y formular predicciones, desde calcular los anuncios que los usuarios encontrarán más pertinentes a decidir si una imagen digital es un perro o un gato.

"Resuelve problemas que no sabemos solucionar de ninguna otra forma", declara Jeff Dean, el ingeniero que ha liderado las iniciativas de Google desde que empezó a abordar este campo hace casi cinco años. "Casi 100 equipos de producto de Google aplican ahora esta tecnología", añade.

El gran producto -y más visible- de esta línea es un asistente digital inteligente cuya finalidad es facilitar una interacción más natural e inteligente entre los usuarios y los ordenadores, basada en el lenguaje natural.

Esta nueva función, conocida como Google Assistant, aparecerá en diversos productos y servicios de Google a lo largo de las próximas semanas, y ocupará un lugar protagonista en las iniciativas con las que la empresa planta cara a sus rivales. Por ejemplo, Echo, el dispositivo doméstico de Amazon, activado por voz; Siri, el asistente inteligente de Apple; y Messenger y WhatsApp, los servicios de mensajería de Facebook.

Con estos nuevos planteamientos, el motor de búsqueda confía en que muchas personas estarán dispuestas a probar nuevas formas de interactuar con los dispositivos digitales. De hecho, según Google, alrededor del 20% de las búsquedas realizadas con Android en Estados Unidos se hacen ya con voz.

Avances

Los continuos avances experimentados en la calidad de técnicas como el reconocimiento de voz, han permitido desarrollar la tecnología hasta tal punto que se encuentra ya lista para el mercado de masas, afirma Dean. Por ejemplo, Google asegura que, a la hora de comprender el lenguaje hablado, su porcentaje de error ha descendido hasta el 8%, incluso en una habitación ruidosa.

La empresa ha llevado a cabo un trabajo notable en áreas como el reconocimiento de voz y la función de traslación de texto a voz, que traduce resultados de búsqueda a palabras habladas.

No obstante, incluso para Google, pese a su enorme poder informático y sus excelentes ingenieros, la tarea de enseñar a los ordenadores a actuar de forma más natural e inteligente ha supuesto enfrentarse a algunos de los problemas informáticos más complejos.

"Google tiene, sin duda, los recursos necesarios para solucionar, en parte, este problema, pero nadie ha dado aún con la tecla", declara Tim Tuttle, director ejecutivo de MindMeld, empresa emergente de inteligencia artificial que está construyendo su propia plataforma "conversacional".

"Amazon ha adoptado un modelo más cerrado, y está intentando ponerse al día en lo que se refiere al aprendizaje automático", explica Oren Etzioni, director de inteligencia artificial del instituto de investigación de Paul Allen, cofundador de Microsoft.

Se espera que Google Assistant alcance un nuevo nivel en la comprensión del lenguaje, y ofrezca pautas más inteligentes: desde contestar directamente a preguntas a guiar a los usuarios en tareas como la búsqueda de un restaurante o la reserva de un vuelo.

Sin embargo, estas altas expectativas han multiplicado, en gran medida, los riesgos. Con frecuencia, los usuarios atribuyen mucha inteligencia a los ordenadores que entienden el lenguaje, con lo que la decepción es mayor cuando los resultados se quedan cortos.


Fuente: Expansión