Santuario de iguanas rosadas amenazado por erupción volcánica

Las islas Galápagos albergan a la única población de conolophus marthae, que están en peligro crítico de extinción
El volcán Wolf, en las islas Galápagos, hizo erupción este lunes provocando vertientes de lava en una zona deshabitada por humanos, que alberga la única población de iguanas rosadas del mundo, dijeron autoridades.

La iguana rosada (conolophus marthae) se encuentra en peligro crítico de extinción. Se trata de una especie descubierta recientemente, de la que no se había tenido descripción hasta 2009. Existe solamente una población en el mundo y es esta que habita  las islas Galápagos. La población es muy pequeña, alrededor de 190 especímenes según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El volcán está ubicado a 1.707 metros de altura en la Isla Isabela, la más grande del archipiélago ecuatoriano, Patrimonio Natural de La Humanidad. Un barco de turismo avistó en la madruga la explosión y dio aviso a las autoridades de Galápagos, que realizarán un sobrevuelo en las próximas horas para determinar el impacto de la erupción.

En su cuenta de Twitter, el Parque Nacional Galápagos (PNG) indicó que el área de influencia del volcán no está habitada por humanos, aunque acoge la "única población de iguanas rosadas del mundo". Consultado por la AFP, el PNG dijo que de momento no puede informar si existe riesgo para los reptiles.

Imágenes divulgadas por el organismo en las redes sociales muestran vertientes de lava y material incandescente descendiendo por uno de los flancos del Wolf, y una fumarola elevándose varios metros por encima del cráter. La última erupción del Wolf fue registrada en 1982.

Ubicado a unos 1.000 km de la costa ecuatoriana, el archipiélago de Galápagos está conformado por 13 islas y es considerado una de las zonas volcánicas más activas del mundo, según el Instituto Geofísico Ecuatoriano. Además del Wolf, en la isla Isabela están los volcanes Darwin, Alcedo, Cerro Azul y Sierra Negra.

Las Galápagos derivan su nombre de las gigantes tortugas que la habitan, y fueron el laboratorio natural en el que se inspiró el científico inglés Charles Darwin para elaborar su teoría sobre la evolución de las especies en el siglo XIX.

 

 

 

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