Rostros que se transforman

Investigadores lograron identificar el área del cerebro donde funciona el reconocimiento facial. Al estimular la zona, el paciente veía cómo las caras hacían una "metamorfosis"
La habilidad de reconocer caras es tan importante en los seres humanos que el cerebro parece tener un área exclusivamente dedicada a la tarea: la circunvolución fusiforme. Los estudios de neuroimagen muestran constantemente que esta región del lóbulo temporal se activa cuando la gente mira los rostros.

No obstante, los escépticos han argumentado que estos estudios solo muestran una correlación, pero no prueban que la actividad en esta área es esencial para el reconocimiento facial. Ahora, gracias a la buena voluntad de un paciente intrépido, un nuevo estudio proporciona la primera prueba causa-efecto de que las neuronas de esta área ayudan a los seres humanos a reconocer caras. Solo caras y no identificar otras partes del cuerpo u objetos.

El paciente cero


Una inusual colaboración entre investigadores y un paciente con epilepsia llevó al descubrimiento. Ron Blackwell, un ingeniero en Santa Clara, California, llegó a la Universidad de Stanford en 2011 buscando un mejor tratamiento para la epilepsia. Había sufrido ataques desde que era un adolescente y, a los 47 años, su medicación era cada vez menos eficaz.

El neurólogo de Stanford Josef Parvizi realizó algunas pruebas para localizar el origen de los ataques y sugirió que podría ser posible eliminar las convulsiones mediante la destrucción quirúrgica de una pequeña área de tejido cerebral donde se produjeron.
Usted acaba de convertirse en otra persona. Su rostro hizo una especie de metamorfosis", dijo el paciente Ron Blackwell al científico Josef Parvizi durante la investigación

Parvizi usó electrodos colocados en el cuero cabelludo de Blackwell para rastrear las convulsiones hasta el lóbulo temporal, ubicado unos 2 centímetros por encima de la oreja derecha del paciente. Entonces, los cirujanos colocaron más electrodos en la superficie del cerebro de Blackwell, cerca del punto de origen sospechoso en el lóbulo temporal.

El neurólogo estimuló cada electrodo a su vez con una corriente suave, tratando de desencadenar en Blackwell síntomas de convulsiones en condiciones seguras. "Si conseguimos esos síntomas, sabemos que estamos haciendo tocando el nodo de las convulsiones", explicó Parvizi.

Algunos electrodos, sin embargo, produjeron un resultado totalmente diferente a los colores y recuerdos que Blackwell típicamente experimentaba. Cuando el neurólogo envió una señal a través de estos electrodos en la circunvolución fusiforme, Blackwell le dijo: "Usted acaba de convertirse en otra persona. Su rostro hizo una especie de metamorfosis". Cuando la estimulación se detuvo, Blackwell informó a Parvizi que su rostro había "vuelto" a la normalidad. La misma prueba hizo que el paciente percibiera una distorsión inquietante en la cara del asistente de Parvizi.

Sin embargo, la estimulación con electrodos solo afectó la percepción de Blackwell respecto a las caras de la gente que podía ver en persona. A su vez, no producía ningún cambio en el traje, corbata o color de piel de Parvizi, ni en otros objetos alrededor de la habitación.

El cerebro y el rostro


Mientras los electrodos estaban en su lugar, Parvizi consiguió el permiso de Blackwell para convertir la investigación clínica en un estudio científico, que fue publicado en el último número de la revista The Journal of Neuroscience.

Así se unió a la investigación el neurocientífico de Stanford Kalanit Grill-Spector, quien estudia las áreas del cerebro importantes para el reconocimiento facial. El científico recorrió el cerebro de Blackwell utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) y confirmó que los dos electrodos que alteraban la percepción de los rostros en el paciente estaban a puntos de  la circunvolución fusiforme, ya implicada en investigaciones previas de Grill-Spector.

El neurocientífico cognitivo Juan R. Vidal del Centro de Investigación de Neurociencia de Lyon, Francia, felicitó el uso de los autores de múltiples métodos para demostrar que la circunvolución fusiforme juega un papel causal en la percepción del rostro. Estudios anteriores mostraron que el área solo estaba implicada, dijo Vidal.

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